Empezar con plantas de interior tiene menos que ver con la mano que se tenga que con elegir especies que perdonen los dos errores de principiante: regar de más y colocarlas donde no llega la luz. Las quince que siguen aguantan las dos cosas mejor que la media, se encuentran en cualquier vivero o centro de jardinería español y no necesitan humidificador, sustratos especiales ni lámparas de cultivo.

Una advertencia que casi ninguna lista incluye y que conviene tener antes de comprar: varias de las plantas de interior más fáciles son tóxicas para perros y gatos por ingestión, sobre todo las aráceas y las drácenas. En cada ficha se indica. Si hay un gato que mordisquea o un cachorro en casa, la elección cambia bastante.

1. Sansevieria o lengua de suegra

Es la planta más difícil de matar de la lista, siempre que no se riegue en exceso. Hoy se clasifica como Dracaena trifasciata, aunque se sigue vendiendo como Sansevieria trifasciata. Sus hojas rígidas almacenan agua, de modo que tolera semanas de olvido, y vive en rincones con poca luz, aunque crece más y colorea mejor cerca de una ventana. En invierno, con dos riegos al mes basta; en un piso frío, incluso menos. Es tóxica por ingestión para perros y gatos.

Sansevieria trifasciata

2. Filodendro de hoja de corazón

Philodendron hederaceum, que muchos viveros siguen etiquetando como Philodendron scandens, es una trepadora de hojas acorazonadas que crece con luz media y sin sol directo. Deje que se seque el primer par de centímetros del sustrato antes de regar. Se puede dejar colgando de una estantería o guiar por un tutor de musgo, y en ese caso las hojas salen bastante más grandes. Tóxica por ingestión para personas y animales, por los oxalatos de calcio.

3. Cinta o malamadre

Chlorophytum comosum es probablemente la mejor primera planta que existe. Se adapta a casi cualquier luz salvo el sol directo, aguanta el olvido y avisa cuando algo va mal: las puntas marrones suelen indicar agua muy calcárea o cloro, algo frecuente con el agua de grifo en buena parte de España. Produce estolones con plantas hijas que enraízan en un vaso de agua en pocos días. No figura entre las tóxicas para perros y gatos, lo que la hace una de las pocas opciones tranquilas si hay animales.

4. Espatifilo o lirio de la paz

Spathiphyllum wallisii es la planta con flor más tolerante que hay para interior. Aguanta luz escasa, aunque florece bastante menos, y tiene la ventaja de que se marchita de forma espectacular cuando le falta agua y se recupera en cuestión de horas al regarla. Ese aviso visual la hace muy didáctica para quien empieza. Prefiere que el sustrato esté siempre algo fresco, no encharcado. Tóxica por ingestión.

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5. Hiedra común

La Hedera helix, que en las listas traducidas del inglés aparece como hiedra inglesa, funciona bien en interior si tiene luz indirecta abundante y ambiente fresco. En un salón caliente y seco es donde suele coger araña roja, su problema habitual. Va mejor en macetas anchas y poco profundas que en tiestos estrechos. Sus hojas y frutos son tóxicos por ingestión y la savia puede provocar dermatitis en pieles sensibles.

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6. Cactus y suculentas

Son la elección lógica para quien olvida regar, pero conviene entender por qué se mueren tantas. No es por sed: es por riego de invierno en sustrato que retiene agua. Necesitan un sustrato muy drenante, con arena gruesa o puzolana, maceta con agujero y la ventana más luminosa de la casa. De octubre a marzo, casi nada de agua. Con esas tres condiciones duran años; sin la primera, se pudren por el cuello aunque se rieguen poco.

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7. Bambú de la suerte

No es un bambú. Es Dracaena sanderiana, y se vende en tallos cortados que viven en agua con unas piedras. Ese cultivo hidropónico es cómodo pero tiene dos reglas: cambiar el agua cada una o dos semanas y usar agua de baja mineralización, porque el cloro y la cal amarillean las hojas rápido. Necesita luz indirecta y nada de sol directo. También es tóxica para perros y gatos.

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8. Árbol de jade

Crassula ovata es una suculenta arbustiva que con los años forma un tronco leñoso y un porte de bonsái natural. Quiere sol, más del que suele darse: en interior conviene la ventana más luminosa, y en primavera y verano agradece salir a una terraza a media sombra. Riego escaso, esperando a que las hojas pierdan algo de turgencia. Es tóxica por ingestión para perros y gatos.

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9. Aspidistra u hoja de salón

En las listas traducidas aparece como planta de hierro fundido, calco del inglés. Aquí se llama aspidistra (Aspidistra elatior) y lleva más de un siglo en los portales y escaleras españolas por un motivo: soporta poca luz, aire seco, corrientes y un riego irregular sin protestar. Crece muy despacio, así que hay que comprarla del tamaño que se quiera. No consta como tóxica para animales de compañía.

10. Peperomia

Bajo el nombre de peperomia se venden decenas de especies muy distintas, de Peperomia obtusifolia a Peperomia caperata o la Peperomia argyreia de hojas rayadas. Comparten hojas algo carnosas, raíces pequeñas y una tolerancia notable a la sequía breve. Van bien en macetas pequeñas, con luz indirecta, y en invierno hay que reducir mucho el riego. No figuran entre las tóxicas para perros y gatos.

11. Zamioculca

Zamioculcas zamiifolia guarda agua en unos rizomas gruesos bajo tierra, y eso le permite pasar semanas sin riego. Vive con poca luz y también con luz brillante indirecta. El error habitual es tratarla como una planta tropical y regarla cada semana: los rizomas se pudren y no hay vuelta atrás. Riegue solo cuando el sustrato esté seco en profundidad. Tóxica por ingestión.

12. Poto o hiedra del diablo

Epipremnum aureum es la trepadora de interior por excelencia: crece rápido, se propaga en un vaso de agua y aguanta luz escasa, aunque las variedades variegadas pierden el jaspeado si les falta claridad. Colocada en alto forma una cascada de tallos muy vistosa. Es tóxica por ingestión, con oxalatos que irritan boca y garganta.

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13. Drácena

Dracaena marginata, de hojas finas y tronco delgado, y Dracaena fragrans, la clásica de hoja ancha, son plantas de porte alto que dan estructura a una habitación. Luz indirecta, riego moderado y sin sol directo. Son especialmente sensibles al flúor y al exceso de sales del agua del grifo, que se manifiestan como puntas secas; si el agua de su zona es dura, mejor usar agua de baja mineralización. Tóxicas para perros y gatos.

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14. Bromelias

Guzmania, Vriesea y Aechmea son las que se venden en floristería, y su cultivo tiene una particularidad: se riegan por la roseta central, la copa que forman las hojas, y no solo por el sustrato. Esa copa debe llevar siempre un poco de agua, renovada cada pocas semanas para que no se pudra. La roseta que ha florecido muere después de la floración, pero antes emite hijuelos en la base que se separan y continúan la planta. No constan como tóxicas.

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15. Gomero o ficus de goma

Ficus elastica es la planta grande más fácil de mantener. Hojas anchas, brillantes y muy resistentes, crecimiento vertical y pocas exigencias más allá de luz abundante indirecta y dejar secar el sustrato entre riegos. Odia los cambios de sitio y las corrientes de aire frío, que le hacen soltar hojas. Su látex blanco irrita la piel y las mucosas, así que conviene podarlo con guantes y mantenerlo lejos de mascotas.

Lo que de verdad marca la diferencia

Más allá de la especie, tres decisiones explican la mayoría de los fracasos. La primera es la maceta: sin agujero de drenaje, cualquiera de estas plantas acaba con las raíces podridas, por muy poco que se riegue. La segunda es la ubicación real de la luz, que casi siempre es peor de lo que parece a ojo; una planta a tres metros de la ventana recibe una fracción muy pequeña de lo que recibe pegada a ella. La tercera es el invierno: entre noviembre y febrero casi todas estas plantas paran de crecer y necesitan la mitad o menos de agua que en verano, y ninguna necesita abono.

Sobre la capacidad de estas plantas para purificar el aire conviene rebajar expectativas. Los experimentos que dieron origen a esa idea se hicieron en cámaras selladas y con concentraciones altas de contaminantes; llevados a una habitación normal, harían falta muchísimas plantas por metro cuadrado para igualar el efecto de abrir la ventana diez minutos. Téngalas por lo que aportan de verdad: aspecto, compañía y una afición barata.

En resumen

Si solo va a comprar una, que sea una cinta o una sansevieria: la primera por lo mucho que perdona y por no ser tóxica, la segunda por sobrevivir a cualquier despiste. Si busca una planta grande que llene un rincón, el gomero o una drácena; si el sitio tiene poca luz, aspidistra, zamioculca o espatifilo; si le gusta olvidarse del riego, cactus, suculentas o árbol de jade.

Y antes de pagar, mire dos cosas en el vivero: que la maceta tenga drenaje y que el envés de las hojas esté limpio de cochinilla y araña roja. Una planta que llega sana a casa y se coloca en el sitio con luz adecuada ya tiene resuelta la mayor parte del cultivo.


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