Azucenas, calas y estrellas de Belén son tres bulbosas de verano que se compran en flor y se plantan en maceta sin apenas trabajo, pero que solo repiten al año siguiente si se entiende una cosa: cada una tiene un ciclo distinto y un momento de reposo distinto. La azucena descansa en invierno con frío; la cala, muchas veces en pleno verano; el Ornithogalum, según la especie, en uno u otro. Regarlas todas igual todo el año es la forma más rápida de perderlas.

Las tres se plantan como bulbo o rizoma entre febrero y abril, según la zona, y florecen entre mayo y octubre. Las tres piden un sustrato que drene de verdad, porque el bulbo encharcado se pudre en cuestión de días. Y las tres son tóxicas por ingestión, un dato que conviene tener claro antes de colocarlas en un patio con niños o animales.

Estrellas de Belén blancas, azucenas amarillas y bitonos, y calas violetas y amarillo limón. Fotos: Flower Council of Holland

Azucenas (Lilium)

Los Lilium que se venden hoy en maceta son casi todos híbridos: el grupo asiático, de flor erguida y sin perfume, y el grupo oriental y los híbridos LA (L. longiflorum por asiáticos), más grandes y en muchos casos muy aromáticos. Los asiáticos abren antes, hacia junio, y los orientales en julio y agosto.

La regla de cultivo que más se incumple es la profundidad de plantación. El bulbo de Lilium se planta hondo, a unas tres veces su altura, porque muchas variedades emiten raíces también en el tallo, por encima del bulbo. Plantarlo somero da tallos débiles que se vuelcan y floraciones flojas al segundo año.

La segunda regla es la clásica: pies a la sombra, cabeza al sol. Las varas quieren luz directa, pero el bulbo sufre si el sustrato se recalienta, que es exactamente lo que pasa en una maceta negra al sol de julio en el interior peninsular. En maceta de terracota, con la base cubierta por plantas bajas o por un acolchado, el problema desaparece. Buscadles además un sitio resguardado del viento: los tallos florales son largos y se parten.

Después de la floración, no cortes las hojas. El bulbo repone reservas durante varias semanas más, y ahí se decide la floración del año siguiente. Corta solo la flor marchita, para que no gaste en semilla, y espera a que el follaje amarillee del todo antes de cortar al ras. Los Lilium resisten bien el frío invernal en casi toda la Península y pueden quedarse en el exterior; lo que no toleran es un sustrato empapado durante el reposo.

Aviso importante para quien tenga gatos: todas las partes del Lilium, incluido el polen y el agua del jarrón, son gravemente tóxicas para los gatos y pueden provocarles un fallo renal agudo. Basta con que el animal se lama el polen del pelaje. Si hay gatos en casa, la decisión sensata es no tener azucenas dentro ni en la terraza; ante cualquier contacto, la consulta es al veterinario y es urgente.

Calas (Zantedeschia)

Conviene separar dos grupos que se cultivan de forma muy distinta. La cala clásica, la blanca de jardín (Zantedeschia aethiopica), es una perenne de rizoma que quiere suelo húmedo o encharcado, tolera bien la sombra parcial y en el norte de España vegeta prácticamente todo el año. Es la que se ve naturalizada en cunetas y arroyos gallegos y cantábricos, donde forma colonias densas: si vives en zona húmeda, plántala contenida y no tires los rizomas sobrantes al monte ni al cauce.

Las calas de color (híbridos de Z. rehmannii, Z. elliottiana y otras), que son las que se venden en maceta con espatas amarillas, rosas, granates o casi negras, funcionan al revés. Tienen un tubérculo de reposo obligatorio: brotan en primavera, florecen entre mayo y julio, y en verano el follaje amarillea y la planta se retira. Ese momento no es un fallo de cultivo. Hay que dejar de regar, dejar secar el follaje y guardar el tubérculo en seco, en el propio tiesto o desenterrado, hasta la primavera siguiente. Si se sigue regando una cala de color con el follaje amarillo, el tubérculo se pudre.

Estas últimas no soportan las heladas y en el interior peninsular deben pasar el invierno a cubierto, en un lugar fresco y seco. En el litoral mediterráneo y en el sur pueden quedarse fuera con el tiesto protegido.

Toda la Zantedeschia es tóxica por ingestión: como el resto de las aráceas, sus tejidos contienen cristales de oxalato cálcico que producen irritación intensa en boca y garganta. La savia también irrita la piel.

Estrellas de Belén (Ornithogalum)

El género reúne especies con exigencias bastante distintas y merece la pena distinguirlas. La Ornithogalum dubium, sudafricana, es la que más se vende en maceta: tallos cortos, de diez a treinta centímetros, y racimos de flores naranjas, amarillas o blancas de larga duración. Es la más sensible al frío, no aguanta las heladas y se cultiva como planta de temporada o bajo cubierto.

La Ornithogalum saundersiae es mucho más alta, con varas de hasta un metro y flores blancas con el ovario negro en el centro, muy vistosa en macizo. La Ornithogalum thyrsoides, la chincherinchee, da racimos blancos densos y es la que más se usa como flor cortada por su durabilidad excepcional en jarrón.

Todas ellas quieren pleno sol, suelo arenoso y muy drenante, y riegos moderados durante el crecimiento. Son las más xerófilas del trío y agradecen que se las deje secar entre riego y riego. Tras la floración, el mismo procedimiento que con las calas de color: reducir el agua, dejar secar y guardar en seco durante el reposo.

El Ornithogalum es tóxico por ingestión, sobre todo el bulbo, que contiene glucósidos cardiotónicos. Es una de las bulbosas ornamentales con las que más se han descrito intoxicaciones en ganado. No es una planta para plantar en un huerto donde puedan confundirse los bulbos.

Cultivo común: lo que sí comparten

El sustrato es el mismo para las tres: uno de calidad para plantas de flor, aligerado con un veinte o un treinta por ciento de arena gruesa o perlita. En maceta, agujeros de drenaje y nada de platos con agua estancada. La cala blanca de jardín es la única excepción, y agradece justo lo contrario.

La exposición es a pleno sol en el norte y en el interior con veranos suaves, y a media sombra en el sur y el litoral mediterráneo, evitando el sol de la tarde entre junio y agosto. Con temperaturas de treinta y cinco grados y sol directo, las espatas de las calas se queman por los bordes y las flores de los Lilium duran la mitad.

Durante el crecimiento y la floración, un abono para plantas de flor, con más potasio que nitrógeno, cada dos semanas. En cuanto empiece el reposo, se suspende. Y una precaución más: el polen de los Lilium mancha la ropa de forma casi indeleble; si tienes las macetas junto a una zona de paso, quitar las anteras con unos dedos en cuanto la flor abre ahorra disgustos y además alarga un poco la duración de la flor.

En resumen

Azucenas, calas de color y estrellas de Belén se compran juntas y en flor, pero se cultivan por separado. La azucena se planta honda, quiere el bulbo fresco y la flor al sol, y descansa en invierno. La cala de color y el Ornithogalum tienen un reposo estival que hay que respetar cortando el riego cuando el follaje amarillea. La cala blanca de jardín es otra planta distinta, de suelo húmedo y sombra parcial.

Las tres son tóxicas por ingestión y la azucena, además, es gravemente peligrosa para los gatos, incluido su polen. Es el primer dato que hay que considerar al decidir dónde va cada maceta, por delante de cualquier consideración estética.


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