El Teucrium fruticans se ha convertido en el arbusto de fondo por excelencia del jardín mediterráneo español, y con motivo: follaje gris plateado todo el año, floración lila durante buena parte de él, tolerancia total al calor, a la sequía, al suelo calizo y al aire marino, y una capacidad de aguantar el recorte que muy pocos arbustos de esta zona tienen.

Esa última cualidad es la que lo hace insustituible. Un romero o una lavanda no rebrotan si se cortan sobre madera vieja, así que las bolas y setos que se hacen con ellos duran unos pocos años y luego se despueblan. El teucrio, en cambio, rebrota de madera antigua, y por eso se puede tallar en bola, en cojín, en nube o en seto y mantenerlo así indefinidamente.

El Teucrium fruticans recortado en forma de bola aporta estructura y textura en este jardín de Ibiza diseñado por Juan Masedo. Los pequeños Teucrium marum lucen flores púrpuras.

Teucrium fruticans, el arbusto de referencia

Es un arbusto perenne de la familia de las labiadas, la misma del romero, la salvia y el tomillo, nativo del Mediterráneo occidental, incluida la mitad sur de la Península. Sin podar alcanza metro y medio o dos metros de alto y otro tanto de ancho, con porte abierto y ramas algo desgarbadas.

Las hojas son pequeñas, ovaladas, verde grisáceo por el haz y cubiertas de un fieltro blanco por el envés y en los tallos jóvenes, lo que da al conjunto ese tono plateado que cambia según la luz. Ese fieltro no es decorativo: es una adaptación para reducir la pérdida de agua y reflejar radiación, y explica por qué la planta se comporta tan bien en verano.

Las flores son labiadas, de un lila azulado, con el labio inferior muy desarrollado y el superior casi ausente, que es el rasgo típico del género. Aparecen sobre todo en primavera, pero en clima suave la planta va soltando flor a lo largo de casi todo el año. Son muy visitadas por abejas y abejorros.

Suelo, riego y clima

Quiere pleno sol. A la sombra se estira, pierde el color plateado y florece poco.

Prefiere suelos pobres, secos y calizos, que es exactamente lo que hay en el litoral mediterráneo y en buena parte del interior. No hay que abonarlo ni enriquecerle la tierra: con suelo fértil hace ramas largas y blandas, se abre y se descompone la forma. Lo único innegociable es el drenaje.

Riego solo el primer año, para que arraigue, y a partir de ahí puede vivir sin aportes en la costa mediterránea. En el interior seco, algún riego profundo y espaciado en pleno verano lo mantiene más denso, pero no lo necesita para sobrevivir.

Aguanta bien el frío, del orden de diez grados bajo cero, lo que le permite salir del ámbito estrictamente costero y funcionar en el interior peninsular. Tolera muy bien la salinidad y el viento marino, así que es de las mejores opciones para jardines de primera línea.

La poda: cuándo y cuánto

Si se quiere forma definida (bola, cojín, seto bajo), se recorta dos o tres veces al año: un repaso a finales de invierno, otro después de la floración principal de primavera y, si hace falta, un tercero a principios de otoño. Cortes ligeros y frecuentes mantienen la superficie densa.

Si el ejemplar se ha abierto, envejecido o descontrolado, admite una poda de rejuvenecimiento severa a finales del invierno, cortando incluso a un palmo del suelo. Rebrota de la madera vieja, que es justamente lo que no hacen la lavanda ni el romero. Conviene hacerlo con la planta bien asentada y regarla algo durante la rebrotación.

Un aviso sobre el recorte muy compacto: una bola de teucrio tallada con máquina y muy cerrada apenas florece, porque se cortan continuamente los brotes que iban a dar flor. Quien quiera flor y forma a la vez tiene que renunciar a la perfección geométrica y dejar el recorte más suelto, o aceptar dos podas al año en lugar de cuatro.

Cultivares

Los que se encuentran con más facilidad:

  • 'Azureum'. El más conocido. Flor de un azul mucho más oscuro e intenso que el de la especie, y crecimiento algo más lento y compacto.
  • 'Compactum'. Porte reducido y denso, pensado para setos bajos y macizos donde el tipo resultaría demasiado grande.
  • 'Curaçao'. Selección reciente de mata redondeada que se queda en torno a los 80 centímetros, con flores más grandes y azules, y floración muy prolongada. Su interés es que mantiene la forma sin poda.
  • Selecciones de follaje muy blanco, procedentes de poblaciones del norte de África, elegidas por el contraste del gris casi puro con la flor azul.

Otros teucrios que merecen sitio

El género tiene más de doscientas especies y una buena representación en la flora ibérica y canaria. Estos son los de uso ornamental más claro:

Teucrium marum. Endémico de las islas del Mediterráneo occidental, entre ellas las Baleares. Forma cojines compactos de 30 o 40 centímetros, muy densos, de hoja diminuta y grisácea, con flores rosa púrpura de mayo a agosto. Es aún más resistente a la sequía que el fruticans y admite mejor la media sombra. Un detalle a tener en cuenta si hay gatos en casa: la planta les atrae de forma parecida a la hierba gatera, y un ejemplar recién plantado puede acabar aplastado.

Teucrium chamaedrys. La camedrio o encinilla, subarbusto tapizante de 10 a 30 centímetros de alto que crece silvestre en la mitad este peninsular y en Baleares. Hojas coriáceas, verde oscuro, con el borde festoneado, y racimos de flores rosadas de primavera a verano. Es el más rústico del grupo, resiste heladas fuertes y se ha usado desde el Renacimiento como planta de borde en parterres recortados.

Teucrium × lucidrys. Híbrido de chamaedrys y lucidum, hoy el borde recortado por excelencia por su hoja brillante y su mata compacta. El cultivar 'Lucky Gold' brota en primavera con hojas crema que viran al amarillo limón y luego al verde, y florece en rosa púrpura de mayo a octubre.

Teucrium heterophyllum. Endemismo canario y de Madeira, llamado jocama, arbusto de uno a dos metros con follaje gris aterciopelado y una floración roja anaranjada muy poco habitual en el género, que se da de otoño a primavera. Su límite es el frío: no aguanta heladas, así que solo es viable en Canarias y en el litoral más templado.

Teucrium scorodonia. Este es el que rompe el esquema. Crece en el norte peninsular en bordes de bosque y suelos ácidos, es de hoja verde arrugada y prefiere media sombra y suelo fresco. Para quien vive en Galicia o en la cornisa cantábrica y quiere un teucrio, es este y no el fruticans.

Con qué combinarlo

El Teucrium fruticans funciona como masa de estructura y como fondo, más que como protagonista. Su gris se lleva bien con el verde oscuro y brillante del lentisco y del mirto, con el gris más azulado de la Westringia, con romeros y salvias, y con las gramíneas de porte suelto.

Su mejor papel es el de volumen permanente: bolas o nubes repetidas que dan estructura al jardín los doce meses del año y delante de las cuales van las plantas de floración estacional. Recortado en seto bajo delimita caminos y parterres sin necesidad de riego, que es algo que el boj, tan usado para lo mismo, no ofrece en este clima.

Multiplicación

Por esqueje semileñoso, tomado a finales de verano o principios de otoño, de unos diez centímetros, deshojando la mitad inferior y en sustrato arenoso a la sombra. Enraíza con facilidad y es la vía normal, sobre todo porque los cultivares no se reproducen fieles por semilla.

Una advertencia importante

Los teucrios se citan a menudo en listados de plantas con usos tradicionales, y conviene ser claro: no son plantas para consumir. En el caso del Teucrium chamaedrys hay casos documentados de daño hepático grave asociados a su consumo en infusiones y preparados, y su uso en productos de herboristería está restringido por ese motivo.

En el jardín son plantas ornamentales excelentes y no representan riesgo alguno por el simple hecho de tenerlas o podarlas. Lo que no debe hacerse es prepararlas en infusión ni tomarlas de ninguna forma.

En resumen

El Teucrium fruticans resuelve un problema concreto del jardín mediterráneo español: dar volumen y estructura permanente, con follaje gris y flor lila, en suelo calizo, a pleno sol, sin riego y aguantando el aire marino. Y a diferencia de la lavanda o el romero, rebrota de madera vieja, así que se puede recortar en forma durante décadas y rejuvenecer cuando se abre.

Alrededor de él hay un género entero por descubrir: marum para cojines compactos y sequía extrema, chamaedrys y ×lucidrys para bordes recortados y climas fríos, heterophyllum para Canarias y costa cálida, y scorodonia para la sombra fresca del norte. Ninguno de ellos, eso sí, se toma en infusión.


Contenidos relacionados