Un manzano ornamental es un árbol pequeño del género Malus, seleccionado por su flor y por su fruto decorativo en lugar de por la manzana de mesa. Da una floración densa en primavera, unas manzanitas del tamaño de una cereza que se quedan en la rama hasta bien entrado el invierno, y una otoñada amarilla o anaranjada. Con dos metros y medio o tres de altura en muchos cultivares, cabe en un patio o en un jardín pequeño.

Antes de comprar uno conviene comprobar una cosa que decide el resultado: necesita frío en invierno. Es un árbol de clima templado, y en el litoral mediterráneo cálido, en la costa andaluza o en Canarias florece mal y de forma irregular porque no acumula las horas de frío que necesita. Donde funciona de maravilla es en el interior peninsular, en la meseta, en el valle del Ebro, en el norte y en la montaña.

Tras una copiosa producción de flores en tonos rosas y blancos surgen los decorativos frutos del Malus floribunda (izquierda). La floración blanca del Malus toringo, un manzano ornamental de pequeño tamaño (derecha). Fotos: M. d'Orazio y Floramedia

Qué es un manzano ornamental

Pertenece al mismo género que el manzano de fruta (Malus domestica) y a la familia de las rosáceas, que se nota en la flor: cinco pétalos, como una rosa silvestre en miniatura. Los cultivares actuales proceden del cruce de varias especies silvestres, entre ellas el manzano silvestre europeo (Malus sylvestris) y los asiáticos Malus floribunda, Malus toringo y Malus baccata.

La mayoría se mantiene entre 2,5 y 8 metros, aunque algunos cultivares vigorosos llegan a 10 o 12 con los años. La copa puede ser redondeada, cónica, abierta e irregular, o francamente llorona en algunos cultivares. Con la edad, el tronco y las ramas principales se retuercen y se vuelven nudosos, lo que les da bastante carácter en invierno.

Las hojas son simples, ovales o redondeadas, aserradas, de verde medio o con matices vinosos en los cultivares de hoja púrpura, y amarillean o se vuelven anaranjadas antes de caer.

El año de un manzano ornamental

Es de los pocos árboles pequeños que dan algo en las cuatro estaciones.

Primavera. La floración es lo más llamativo. Los botones, casi siempre más oscuros que la flor abierta, tiñen el árbol de carmín o rosa fuerte, y al abrirse dan flores blancas, rosadas o púrpura agrupadas en corimbos de tres a seis. Ocurre a la vez que brotan las hojas o poco antes, según cultivar y clima, entre marzo y abril en la mayor parte de España, más tarde en zonas frías. Es una floración muy nectarífera, con mucha actividad de abejas.

Verano. El árbol pasa a segundo plano, con follaje verde o vinoso y un porte discreto.

Otoño. Los frutos maduran a partir de septiembre, pasando del verde al amarillo, naranja, rojo o granate, mientras el follaje toma tonos cálidos. Es su mejor momento.

Invierno. Caída la hoja, las manzanitas quedan en las ramas desnudas, y en muchos cultivares aguantan hasta enero o febrero. Son alimento para mirlos, zorzales y currucas, que a menudo son quienes deciden cuánto dura el espectáculo.

Frío invernal y calor de verano

Los Malus necesitan acumular horas de frío durante el reposo invernal para brotar y florecer de forma uniforme. Sin ese frío, la brotación es irregular, la floración escasa y desigual, y la cuaja de fruto pobre. Por eso el manzano ornamental es un árbol para la mitad norte, para el interior y para la montaña, y no una buena elección en la costa mediterránea templada, en el litoral andaluz o en Canarias.

En el otro extremo, el verano seco y muy caluroso del interior sur tampoco es su medio. Aguantan bien las heladas, incluso fuertes, pero pasan mal las rachas prolongadas de más de 35 grados con aire seco: las hojas se queman por los bordes y el árbol se defolia parcialmente. En zonas cálidas ayuda mucho plantarlo donde tenga sombra a partir del mediodía y mantener el suelo acolchado.

Suelo, plantación y riego

Quiere suelo profundo, fértil y fresco, con buen drenaje. Tolera los suelos moderadamente calizos, pero en terrenos muy calizos (buena parte del este y del sur peninsular) aparece clorosis férrica, con hojas amarillas de nervadura verde. Se corrige con quelato de hierro y se previene con aportes regulares de materia orgánica.

La plantación se hace en reposo, de noviembre a febrero, que es cuando se encuentra a raíz desnuda y cuando mejor arraiga. Hoyo amplio, tierra descompactada, y el punto de injerto siempre por encima del nivel del suelo. Tutor los dos primeros años en sitios ventosos, y acolchado de cinco a diez centímetros sin que toque el tronco.

Sobre el riego hay que ser realista: en España un manzano ornamental joven necesita riego en verano los tres o cuatro primeros años, y en el interior seco lo agradece toda la vida. Riegos abundantes y espaciados, no diarios. Un ejemplar que pasa sed en julio suelta el fruto antes de tiempo y pierde todo el interés otoñal.

Portainjertos y cultivo en maceta

Como todos los Malus, van injertados, y el portainjerto decide el tamaño final más que el propio cultivar. Los patrones enanizantes, del tipo M9 o M27, dan árboles pequeños y de raíz superficial que necesitan tutor permanente y riego regular; los semivigorosos, tipo MM106, dan árboles medianos y autónomos; los francos y vigorosos dan ejemplares grandes.

Para maceta o jardinera de terraza hay que buscar un cultivar de porte reducido sobre patrón enanizante, un contenedor de al menos 50 o 60 centímetros de profundidad, sustrato de calidad con drenaje, riego regular y un abonado anual en primavera. Es perfectamente posible, pero no es una planta de bajo mantenimiento en tiesto: en verano, una maceta de manzano se seca deprisa.

Poda

Poco y en invierno. La flor y el fruto se forman en brotes cortos, las brindillas y los dardos, que tardan varios años en producirse: podar fuerte cada temporada es la forma más segura de quedarse sin flor.

El trabajo se limita a retirar en reposo la madera seca, las ramas cruzadas o que rozan, los chupones verticales y las ramas que salen por debajo del injerto, y a aclarar el centro de la copa si está tan denso que no circula el aire, porque la ventilación reduce mucho los problemas de hongos.

Los cultivares de porte llorón no se podan casi nada: su gracia es justamente la caída de las ramas hasta el suelo.

Enfermedades y plagas

  • Moteado (Venturia inaequalis). El problema principal en el norte húmedo y en primaveras lluviosas: manchas oliváceas en hoja y fruto, y defoliación. La mejor defensa es elegir cultivares resistentes, aclarar la copa y retirar y no compostar la hoja caída afectada.
  • Oídio. Polvo blanco en brotes y hojas jóvenes, típico de primaveras templadas con noches húmedas.
  • Pulgón. En la brotación tierna. Rara vez pone en riesgo al árbol.
  • Fuego bacteriano (Erwinia amylovora). Es lo serio. Provoca el marchitamiento súbito de brotes y ramillas, que se ennegrecen y quedan con la punta curvada en forma de báculo, como quemados. Es un organismo de cuarentena y está presente en varias zonas de España: ante la sospecha no se poda ni se manipula el árbol por cuenta propia, hay que avisar al servicio de sanidad vegetal de la comunidad autónoma correspondiente.

Cultivares habituales

CultivarPorteFlorFruto
'Evereste'2,5-8 m, cónicoBotón rosado, flor blanca perfumadaRojo anaranjado, 2 cm, persiste de octubre a febrero
'Red Sentinel'Mediano, redondeadoBlancaRojo oscuro brillante, muy persistente
'John Downie'Vigoroso, hasta 8-10 m, copa ovoideBlanca abundanteAlargado, 3 cm, del amarillo al rojo naranja
Malus floribundaGrande, ramas arqueadasBotón carmesí, flor rosa pálido o blancaMuy pequeño, 1 cm, rojo o amarillo
'Red Jade'2,5-4 m, llorónBlanca sobre botón rosadoRojo brillante, abundante
'Golden Hornet'MedianoBlancaAmarillo intenso, muy persistente
'Profusion'Mediano, hoja vinosaPúrpura rosadaGranate oscuro

Al elegir conviene mirar tres cosas: el tamaño adulto real (que depende del patrón, así que hay que preguntarlo), cuánto tiempo persiste el fruto, que es lo que da valor invernal, y la resistencia al moteado si se vive en zona húmeda.

Los frutos

Son comestibles, pero muy ácidos y ásperos en crudo, hasta el punto de que prácticamente nadie los come tal cual. Su uso tradicional es en jaleas, porque son muy ricos en pectina y gelifican bien, a menudo mezclados con otras frutas de menos cuerpo. Como en todas las manzanas, las pepitas no se consumen.

Su otra función es alimentar aves durante el invierno, que es un argumento de peso para dejarlos en el árbol en lugar de recogerlos.

Y hay un tercer uso, poco conocido pero muy útil: los manzanos ornamentales son excelentes polinizadores de los manzanos de fruta, porque florecen abundantemente y durante mucho tiempo, solapando con casi todas las variedades. Un solo ejemplar en un huerto familiar mejora notablemente la cuaja de los manzanos de mesa.

En resumen

El manzano ornamental es un árbol pequeño que da flor en primavera, fruto decorativo de septiembre a enero, otoñada de color y silueta nudosa en invierno, y que además poliniza los manzanos de fruta del huerto. Necesita frío invernal, de modo que su terreno en España es el interior, la meseta, el valle del Ebro, el norte y la montaña, y no la costa cálida.

Se planta a raíz desnuda entre noviembre y febrero, en suelo profundo y con drenaje, se riega en los veranos de los primeros años y se poda poco y en reposo, porque la flor sale en brotes cortos que tardan en formarse. Los cuidados sanitarios se reducen a vigilar el moteado en zonas húmedas y a no manipular por cuenta propia un árbol con síntomas de fuego bacteriano.


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