La pregunta que se hace casi todo el que quiere bambú no es cómo cultivarlo, sino cuál plantar. Y la respuesta depende de tres cosas, por este orden: cuánto frío hace en invierno donde vives, cuánto calor seco hace en agosto, y cuánto espacio estás dispuesto a cederle. Un bambú que arrasa en Galicia se achicharra en Albacete, y uno que va perfecto en Málaga se hiela en Burgos.
Los bambúes que se encuentran en España se reparten en cuatro grupos con comportamientos muy distintos: los Phyllostachys, que son los de caña gruesa y vistosa y los que más se plantan; las Fargesia, cespitosas y de montaña fría; las Bambusa, cespitosas y de clima cálido; y los bambúes bajos, que se usan como cubresuelos y son los más difíciles de contener de todos.
El Phyllostachys aurea, o bambú dorado, destaca por el precioso color amarillo de sus esbeltas cañas. Es muy habitual en Europa por su facilidad de cultivo.
Los Phyllostachys, cañas para mirar
Es el género que ha hecho popular al bambú en Europa. Cañas rectas, de sección redonda con un surco plano a lo largo de cada entrenudo (ese surco es el rasgo que identifica al género), follaje ligero y un rango de tallas que va de los tres a los doce metros en cultivo. Aguantan bien nuestros inviernos: la mayoría soporta heladas del orden de quince o veinte grados bajo cero sin daño estructural, aunque pierdan hoja.
Todos, sin excepción, tienen rizoma corredor. Conviene insistir en esto porque circula la idea de que algunas especies del género no son invasoras, y no es cierto: unas corren más y otras menos, según el suelo y el clima, pero ninguna se queda quieta. En suelo suelto y regado corren mucho.
El bambú dorado (Phyllostachys aurea) es el más extendido y el más tolerante a la sequedad del grupo. Sube de cuatro a ocho metros y sus cañas pasan del verde al amarillo dorado con el sol y la edad. Se reconoce por una particularidad: en la base de la caña varios nudos aparecen apretados y oblicuos, como comprimidos.
El bambú negro (Phyllostachys nigra) es el más ornamental de todos. Las cañas salen verdes y se van oscureciendo durante el segundo año hasta quedar negras o casi. Es más delicado, agradece media sombra y algo de humedad ambiental, y en pleno secarral peninsular se defiende peor que el dorado. Necesita un fondo claro (un muro encalado, una pared clara) para que el negro se aprecie.
El bambú de bandera amarilla (Phyllostachys aureosulcata 'Spectabilis') tiene cañas amarillas con el surco de cada entrenudo teñido de verde, y en la base suele hacer un zigzag muy característico. Es de los más resistentes al frío del género, buena opción para el interior peninsular.
El Phyllostachys bambusoides 'Castillonii' invierte el juego: caña amarilla con la banda del surco verde también, pero de porte mayor y más exigente en calor estival para desarrollarse bien.
Los gigantes y el concha de tortuga
El bambú moso (Phyllostachys edulis, que también aparece como P. pubescens) es el gigante clásico. En sus bosques de origen, en China, pasa de los quince metros con cañas de más de un palmo de diámetro. En España, salvo en la cornisa cantábrica con suelo profundo, riego y muchos años, no llega ni de lejos a esas cifras. Sus cañas jóvenes son verde azulado y van cubiertas de un polvillo blanco que se borra con la mano. Brota muy temprano, lo que lo hace vulnerable a las heladas tardías, y exige suelo rico y bien drenado.
De él procede el bambú concha de tortuga, la forma 'Heterocycla', en la que los nudos de la parte baja de la caña se disponen alternos y oblicuos, formando un dibujo de placas que recuerda al caparazón. Es una rareza de coleccionista, cara, lenta y no siempre estable: la misma mata puede emitir cañas normales.
El Phyllostachys viridiglaucescens es otro de talla grande, con cañas verde vivo y hojas azuladas por el envés, muy bonito cuando lo mueve el viento. Es rústico y aguanta bien el frío, pero pide mucho espacio y no es la excepción no invasora que a veces se cuenta: corre como los demás.
Fargesia: el bambú que no se va
Las Fargesia son el género de referencia cuando lo que hace falta es un bambú que se quede en su sitio. El rizoma es cespitoso, la mata se ensancha unos centímetros al año y forma un penacho denso, arqueado, de tres a cuatro metros según especie, con hojas pequeñas y cañas finas. Se puede plantar junto a una medianera sin barrera y sin sobresaltos, y funciona muy bien en contenedor grande y como seto informal.
Su límite es el clima. Vienen de bosques de montaña frescos y húmedos del oeste de China. El frío no es problema (aguantan inviernos duros), pero el calor seco sí: en el interior y en el sur peninsular hay que darles sombra durante las horas centrales, protegerlas del viento y no dejar que se sequen. A pleno sol en un verano manchego, una Fargesia se quema. En el norte, en cambio, y en jardines de sombra, es de lo mejor que se puede plantar.
Las especies habituales en vivero son Fargesia murielae, Fargesia nitida y Fargesia robusta, esta última algo más erguida y algo más tolerante al sol.
Bambusa: para la costa cálida
Las Bambusa son también cespitosas, pero de origen tropical y subtropical. No toleran heladas fuertes, así que su territorio en España es el litoral mediterráneo templado, el sur de la costa atlántica y Canarias. Donde el invierno lo permite son magníficas: crecen rápido, forman pantallas macizas y opacas, y al ser cespitosas no dan problemas de expansión.
La más vista es Bambusa multiplex, con follaje fino, y su variedad 'Alphonse Karr', de cañas amarillas rayadas de verde. Se usa mucho como seto alto y como pantalla de intimidad en parcelas de costa.
Los bambúes bajos, con cuidado
Los Pleioblastus y los Sasa son bambúes de talla pequeña, de veinte centímetros a poco más de un metro, que se emplean como cubresuelos y en jardines de inspiración japonesa. Pleioblastus viridistriatus, con la hoja veteada de amarillo, es el más llamativo y se rejuvenece segándolo a ras a finales del invierno para que rebrote con el color intenso.
Ahora la advertencia: son los más invasores del grupo. Al tener el rizoma cerca de la superficie y la mata baja, se extienden en todas direcciones y se cuelan en el césped, en los macizos y en los alcorques con una facilidad enorme. Un cubresuelos de Pleioblastus sin barrera perimetral acaba siendo el único habitante de la zona. En jardinera aislada o en un parterre cerrado por todos lados con lámina rígida son estupendos; sueltos en el jardín, un error.
Qué elegir según dónde vives
| Situación | Opciones razonables |
|---|---|
| Norte húmedo, sombra o media sombra | Fargesia, Phyllostachys nigra, Pseudosasa japonica |
| Interior con inviernos duros y verano seco | Phyllostachys aureosulcata, Phyllostachys aurea, con riego y algo de sombra en verano |
| Litoral mediterráneo sin heladas fuertes | Bambusa multiplex, Phyllostachys aurea |
| Terraza o patio, en contenedor | Fargesia en el norte, Bambusa multiplex en la costa cálida |
| Junto a medianera, piscina o saneamiento | Solo cespitosos (Fargesia, Bambusa) |
El bambú flecha (Pseudosasa japonica) merece mención aparte. Es un corredor, pero moderado, y tiene una virtud que ninguno de los anteriores comparte: aguanta viento, sombra y suelos mediocres mejor que nadie. Sus hojas son grandes, largas y de un verde oscuro brillante, y en las cañas quedan las vainas secas, que le dan un aspecto rústico. Como pantalla de tapado rápido en una situación difícil es de lo más fiable.
La floración: el final de la mata
Los bambúes florecen muy rara vez, y cuando lo hacen suele ser de forma gregaria: todos los ejemplares de una misma clon florecen a la vez en cualquier parte del mundo, porque proceden por división de la misma planta. Tras la floración la mata se agota y muere, o queda tan debilitada que tarda años en recuperarse. No es una enfermedad ni un fallo de cultivo, y no hay nada que hacer al respecto. Le ocurrió a Fargesia murielae a finales del siglo pasado, cuando los ejemplares plantados en toda Europa florecieron y murieron prácticamente a la vez.
Plantas llamadas bambú que no lo son
Dos confusiones frecuentes en el vivero. El bambú sagrado (Nandina domestica) no es un bambú sino un arbusto de la familia de las berberidáceas, con hojas divididas que enrojecen en otoño y frutos rojos decorativos. Sus frutos son tóxicos por ingestión, algo a tener en cuenta si hay niños pequeños o aves domésticas cerca.
El bambú de la suerte que se vende en agua, con los tallos retorcidos, es Dracaena sanderiana y tampoco tiene nada que ver con los bambúes. Es tóxica por ingestión para perros y gatos. Si un animal ha mordido la planta, la consulta es del veterinario.
En resumen
La elección se simplifica mucho en cuanto se separan los cespitosos de los corredores. Si el bambú va a estar cerca de un límite de parcela, de una piscina o de una conducción, o si simplemente no quieres estar pendiente de él, planta Fargesia en climas frescos y Bambusa multiplex en la costa cálida, y olvídate del asunto. Si lo que buscas son cañas gruesas, altura y presencia, el género es Phyllostachys, y entonces la barrera antirrizomas no es opcional.
Dentro de los Phyllostachys, el dorado es el más agradecido y el que mejor lleva la sequedad, el negro es el más bonito y el más exigente, y el de bandera amarilla el más seguro donde los inviernos aprietan. Los bambúes bajos, por decorativos que sean, solo en espacios cerrados por todos los lados.