En España llamamos geranio a la planta de balcón de flores en cabezuela y hojas redondeadas con una banda oscura, la que sobrevive a los veranos de Sevilla en un macetero de barro. Botánicamente eso no es un Geranium, sino un Pelargonium, un género sudafricano y sensible a las heladas. Los Geranium de verdad son otra cosa: vivaces herbáceas del hemisferio norte, rústicas, de flor simple y cinco pétalos iguales, que en el jardín funcionan sobre todo como cubresuelos y como relleno entre arbustos y rosales.

La confusión viene de antiguo y ya no tiene arreglo en el lenguaje corriente, pero conviene distinguirlos para no comprar lo que no se busca. Y merece la pena conocerlos, porque entre los Geranium hay algunas de las plantas más fiables y menos exigentes que se pueden meter en un jardín español, incluidas varias que resuelven el problema más difícil de todos: la sombra seca bajo los árboles.

Geranium 'Rozanne', un híbrido vigoroso y fiable de flores azul lavanda con el centro blanco y una floración larguísima.

Cómo distinguir un Geranium de un Pelargonium

Los dos géneros pertenecen a la misma familia, las geraniáceas, y comparten el fruto alargado en forma de pico que dio nombre al grupo: geranos es grulla en griego, pelargos es cigüeña. Pero se separan a simple vista.

  • Simetría de la flor. La flor de un Geranium es radial: cinco pétalos iguales, como una estrella, y se puede partir por cualquier eje. La de un Pelargonium es bilateral, con dos pétalos superiores distintos de los tres inferiores, y solo tiene un plano de simetría.
  • Rusticidad. Los Geranium ornamentales son vivaces rústicas que pasan el invierno a la intemperie en casi toda España. Los Pelargonium se hielan.
  • Porte. Los primeros son herbáceas de porte bajo y extendido, sin tallos carnosos. Los segundos forman tallos gruesos y semileñosos.

Los Geranium no son plantas exóticas aquí: en la flora ibérica hay más de veinte especies silvestres, repartidas por prados, bosques y roquedos de toda la Península, lo que da una idea de su capacidad de adaptación.

Qué necesitan

Son plantas de bajo mantenimiento con requisitos moderados. Prefieren un suelo medianamente fértil, fresco y bien drenado, y en general aceptan la cal sin problemas, lo cual los hace viables en los terrenos calizos de media España. Toleran una gama de exposiciones muy amplia: hay especies de pleno sol y especies de sombra, y esa es precisamente la primera decisión al elegir.

El clima marca la diferencia. En el norte peninsular y en zonas de montaña casi cualquier Geranium funciona a pleno sol. En el centro, el este y el sur, con veranos largos y secos, hay que darles semisombra y elegir especies con tolerancia real a la sequía, o acabarán agostándose en julio. El riego, una vez establecidos, puede ser escaso en las especies adecuadas.

El mantenimiento se reduce a dos operaciones. Las especies de follaje caduco se recortan a ras al final del invierno. Y muchas se benefician de un corte drástico a mitad de temporada: cuando la mata se afea después de la primera floración, hacia junio o julio, se siega entera dejando unos centímetros. En dos o tres semanas rebrota con follaje limpio y, en bastantes casos, con una segunda floración en otoño. Es el gesto que más partido saca a estas plantas.

Geranium macrorrhizum

El cubresuelos de sombra por excelencia y probablemente el más útil de todos en un jardín español. Forma una alfombra densa de rizomas gruesos y superficiales, con hojas grandes, lobuladas, ligeramente afelpadas y muy aromáticas al rozarlas, que se tiñen de rojizo en otoño y que en climas suaves se mantienen todo el invierno. Florece en primavera en magenta, rosa o blanco según el cultivar.

Su gran virtud es que aguanta la sombra seca bajo los árboles, situación en la que casi ninguna vivaz prospera, y que una vez cerrado el tapiz no deja crecer malas hierbas. Es muy rústico, acepta el suelo calizo y no necesita poda. Pide algo más de humedad que las especies de secano puro, pero mucho menos de lo que sugiere su aspecto frondoso.

Geranium × cantabrigiense 'Biokovo'

Un híbrido de G. macrorrhizum con G. dalmaticum que hereda lo mejor de ambos: matas bajas en forma de cojín, follaje perenne y aromático de lóbulos redondeados, y flores blancas con los estambres rosa fuerte que forman un conjunto muy delicado. Florece de abril a junio.

Está considerado una de las mejores plantas para jardines secos de sombra y semisombra. Vive perfectamente al pie de árboles de hoja caduca, tolera la cal y una vez establecido resiste largas sequías. Es más compacto y de crecimiento algo más contenido que macrorrhizum, lo que lo hace preferible en espacios pequeños.

Geranium sanguineum

Especie europea presente también en la flora ibérica. Forma matas redondeadas y densas de hojas muy divididas, de un verde oscuro que enrojece en invierno, cubiertas de flores magenta intenso de tres o cuatro centímetros. Florece en primavera y vuelve a hacerlo en otoño si se le da el corte de mitad de temporada.

Tolera la sequía, acepta los suelos calizos y admite tanto el sol como la semisombra, lo que lo convierte en una de las opciones más versátiles. La variedad striatum, de flor rosa pálido con venas rojas finísimas, es de las más elegantes del género, y existen también formas blancas.

Geranium 'Rozanne'

El más famoso, y con razón. Es un híbrido estéril, y esa es la clave de su comportamiento: al no cuajar semilla, la planta no recibe nunca la señal de que su temporada ha terminado y sigue produciendo flor desde mayo hasta las primeras heladas. Las flores son azul lavanda con venas púrpuras y centro blanco, grandes para el género.

Forma matas amplias y algo laxas, de unos 50 o 60 centímetros, que se apoyan sobre las plantas vecinas y rellenan huecos. Es vigoroso y rústico, y una vez establecido tolera bien el estrés hídrico y se recupera con facilidad. En el centro y el sur peninsular necesita sombra parcial para pasar el verano. La Royal Horticultural Society lo eligió planta del centenario en 2013.

Geranium 'Nimbus'

Cultivar vigoroso y muy florífero, de hojas profundamente divididas que brotan en primavera con un tono verde claro luminoso y flores de un púrpura azulado medio. Es caducifolio. Florece en primavera y remonta en otoño, y tolera cierta sequía una vez asentado. Funciona muy bien combinado con gramíneas de follaje suelto, que realzan el color de la flor.

Geranium nodosum

Menos conocido y muy útil. Es una especie europea de bosque, presente en el norte peninsular, con hojas brillantes de tres o cinco lóbulos y flores pequeñas de color lila o malva con venas más oscuras. Florece durante meses y aguanta la sombra profunda, incluso la sombra seca bajo coníferas y en rincones donde no llega el riego. Se resiembra con moderación y coloniza los huecos por sí solo.

Dónde colocarlos en el jardín

EspecieExposiciónUso principal
G. macrorrhizumSombra y semisombraTapiz bajo árboles, sombra seca
G. × cantabrigiense 'Biokovo'Sombra y semisombraBordes y cojines en jardín seco
G. sanguineumSol y semisombraCubresuelos en macizo soleado
G. 'Rozanne'Sol y semisombraRelleno de larga floración
G. 'Nimbus'Sol y semisombraMacizo de vivaces
G. nodosumSombraSotobosque y rincones oscuros

Una asociación clásica que funciona muy bien: plantar geraniums al pie de los rosales. Cubren el suelo, tapan la base pelada de los arbustos, mantienen la tierra fresca y florecen en la misma época sin competir por el mismo espacio aéreo.

Multiplicación y problemas

La división de mata es el método habitual, en primavera o a comienzos de otoño. En macrorrhizum y cantabrigiense basta con separar trozos de rizoma con raíces y replantarlos: enraízan casi sin fallo. Las especies puras también se obtienen de semilla, aunque los híbridos como 'Rozanne' no la producen y solo se multiplican por división.

Dan pocos problemas. Los caracoles y babosas se ceban con los brotes tiernos al arrancar la primavera. En zonas húmedas puede aparecer oídio a final de verano, que se resuelve con el corte de renovación. Y en macetas, el gorgojo negro de la vid puede dañar las raíces. Las podredumbres, como siempre, son cuestión de drenaje.

En resumen

Los Geranium vivaces son plantas rústicas, de bajo consumo de agua en las especies adecuadas, tolerantes con los suelos calizos y capaces de resolver situaciones difíciles como la sombra seca bajo los árboles. No hay que confundirlos con los pelargonios de balcón, que son otro género y otro clima.

Para un jardín del centro, el este o el sur peninsular, las apuestas más seguras son G. macrorrhizum, G. × cantabrigiense y G. sanguineum. Y sea cual sea la especie, el corte a mitad de temporada, cuando la mata se afea después de la primera floración, es lo que devuelve follaje limpio y una segunda tanda de flores en otoño.


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