Encadenando especies de salvia se puede tener flor de abril a diciembre en casi cualquier jardín español, y en el litoral suave prácticamente todo el año. La clave está en no plantar solo el grupo de Salvia nemorosa, que da su gran oleada en mayo y junio, sino combinarlo con las especies americanas de floración tardía y con las mediterráneas de follaje aromático, que aportan estructura y volumen cuando las demás han pasado.
Este repaso recoge las especies que mejor funcionan en España, con su época de floración y su tolerancia al frío, que son los dos datos que de verdad deciden si una salvia va a durar en tu jardín o va a ser una planta de temporada.
Salvia microphylla 'Hot Lips', de flores bicolores en blanco y rojo cereza, florece desde la primavera hasta las primeras heladas.
Las mexicanas arbustivas: el grupo imprescindible
Si solo pudieras plantar un tipo de salvia en un jardín mediterráneo, sería este. Salvia microphylla, Salvia greggii y sus híbridos, agrupados como Salvia × jamensis, son subarbustos de hoja pequeña y perenne, originarios de las sierras del norte de México y del sur de Texas, adaptados por tanto a inviernos con heladas y veranos secos y calurosos. Justo el perfil de buena parte de España.
Forman matas redondeadas de 60 a 100 centímetros y florecen sin descanso desde la primavera hasta que llegan las heladas, con una pausa en lo más duro del verano en las zonas más cálidas. Aguantan bien el frío moderado siempre que el suelo drene, y rebrotan desde la base si una helada fuerte les quema la parte aérea.
- 'Hot Lips'. La más conocida. Flores bicolores blanco y rojo cereza, con una peculiaridad: la proporción de cada color cambia con la temperatura, de modo que la misma planta da flores casi enteramente rojas en pleno calor y casi blancas cuando refresca.
- 'Cerro Potosí'. Magenta intenso, follaje oscuro y mata más redondeada y compacta.
- 'Royal Bumble'. Rojo escarlata puro, floración muy prolongada.
- 'Nachtvlinder'. Púrpura muy oscuro, casi vinoso.
Se benefician mucho de un recorte a un tercio al final del invierno para evitar que la base se pele. Si se dejan sin podar varios años seguidos se abren por el centro y hay que reponerlas, aunque los esquejes enraízan con una facilidad ridícula.
Salvia leucantha, la salvia de otoño
La llamada salvia mexicana es la que salva el jardín en octubre y noviembre. Forma un subarbusto amplio, que puede superar el metro de altura y otro tanto de anchura, con hojas alargadas de un verde grisáceo y tallos cubiertos de un vello blanquecino. La floración llega en otoño en forma de largos racimos arqueados, densos y aterciopelados al tacto.
Su gracia está en el cáliz: es él, y no la corola, el que aporta el color púrpura o lavanda, y como es persistente el racimo mantiene el efecto durante semanas incluso después de que caigan las flores blancas. En los cultivares 'Purple Velvet' y 'Midnight' toda la inflorescencia es del mismo tono oscuro.
Quiere pleno sol y espacio, tolera la sequía mejor que la mayoría y es un imán para las mariposas. Su límite es el frío: en zonas con heladas fuertes la parte aérea se quema, aunque suele rebrotar de la base si el suelo está bien drenado y se protege el pie con acolchado. En el litoral mediterráneo y en el sur se comporta como perenne sin problemas.
Salvia guaranitica y los azules profundos
Originaria de Sudamérica, forma matas altas de hasta metro y medio con flores tubulares de un azul intensísimo, casi eléctrico, con cáliz oscuro. Florece desde el verano hasta el otoño. Sus raíces engrosadas le permiten rebrotar después de un invierno duro aunque la parte aérea desaparezca por completo, lo que la hace más rústica de lo que su aspecto sugiere. Los cultivares 'Black and Blue' y 'Amistad' son los más difundidos, este último de un violeta profundo y floración larguísima.
Salvia farinacea
Nativa de México y Texas, produce en verano y otoño espigas finas y erectas de azul violáceo sobre matas ramificadas de unos 50 centímetros. El nombre viene de la textura harinosa de tallos y cálices. Los cultivares 'Victoria' (azul violáceo) y 'Strata' (cáliz plateado con corola azul) son los habituales.
Aunque es vivaz en su origen, en gran parte de España se comporta como anual o como vivaz de vida corta, y se cultiva sobre todo en macetas y en macizos de temporada. Es de las salvias que más agua piden, así que no es la mejor elección para un macizo de secano. El híbrido 'Indigo Spires', cruce con Salvia longispicata, hereda las espigas de esta pero mucho más largas y sinuosas, y forma una planta bastante mayor.
Salvia elegans y las de follaje aromático
La salvia piña produce en otoño flores tubulares rojo vivo muy alargadas, pero su rasgo distintivo está en la hoja: frotada desprende un aroma inconfundible a piña. El cultivar 'Scarlet Pineapple' es el más intenso en ese sentido, con flores mayores que las de la especie. Las hojas se emplean para aromatizar infusiones y postres. Es sensible al frío intenso, de modo que en el interior peninsular se cultiva en maceta o se protege.
Salvia splendens
La banderilla o coralillo, la salvia roja de los parterres municipales. Es una anual de origen brasileño que da espigas gruesas y cortas de un escarlata muy saturado desde el verano hasta las primeras heladas. Se obtiene fácilmente de semilla y se emplea como planta de temporada, no como vivaz. Su color es difícil de combinar y funciona mejor en masa que mezclada.
La salvia de cocina y las mediterráneas
Salvia officinalis es la salvia culinaria, un subarbusto perenne del Mediterráneo de hojas rugosas verde grisáceo y espigas violetas en primavera. Es muy rústica, aguanta el frío bastante mejor que las americanas y se cultiva igual de bien en el jardín que en una maceta grande en la terraza. Los cultivares de follaje son excelentes plantas ornamentales por sí mismos: 'Purpurascens' con hojas moradas, 'Icterina' variegada en amarillo, 'Tricolor' con blanco y rosa, y 'Berggarten' con hojas anchas y grises.
En cocina se usa la hoja en pequeñas cantidades como condimento, sobre todo en la cocina italiana. Su aceite esencial contiene tuyona, así que se emplea como especia y no en cantidades grandes; cualquier uso distinto del culinario es cuestión para un profesional sanitario, no para una guía de jardinería. El nombre del género, por cierto, procede del latín salvare.
Merece la pena conocer otras dos mediterráneas. Salvia lavandulifolia, la salvia española, es autóctona de la Península y crece de forma natural en matorrales y romerales sobre suelos calizos: hoja estrecha y gris, porte bajo, resistencia a la sequía extraordinaria y una elección lógica para un jardín seco. Y Salvia sclarea, el amaro, una bienal de gran porte con inflorescencias enormes en tonos malva y crema que resulta muy vistosa el segundo año.
Dos apuntes sobre el género
Desde 2017, los estudios moleculares llevaron a incluir al romero dentro de Salvia, con el nombre Salvia rosmarinus. No ha cambiado la planta ni sus cuidados, pero explica que en viveros y libros recientes aparezca con ese binomio en lugar del clásico Rosmarinus officinalis.
Y la chía, cuyas semillas se han popularizado en alimentación, es también una salvia: Salvia hispanica, una anual originaria de México y Centroamérica pese a lo que sugiere su epíteto.
Calendario aproximado de floración
| Especie | Floración | Comportamiento en España |
|---|---|---|
| S. officinalis | Primavera | Perenne y rústica en casi todo el país |
| S. lavandulifolia | Primavera | Autóctona, muy resistente a la sequía |
| S. microphylla y S. greggii | Primavera a otoño | Perenne en clima suave, rebrota tras helada |
| S. guaranitica | Verano y otoño | Rebrota de raíz tras el invierno |
| S. farinacea | Verano y otoño | Anual o vivaz de vida corta |
| S. splendens | Verano a heladas | Anual de temporada |
| S. leucantha | Otoño | Perenne en litoral, sensible a heladas fuertes |
| S. elegans | Otoño | Sensible al frío, mejor en maceta en el interior |
En resumen
Para tener salvias en flor casi todo el año hay que mezclar orígenes: las mediterráneas dan estructura y floración de primavera, las mexicanas arbustivas cubren de la primavera al otoño sin apenas descanso, y Salvia leucantha y Salvia elegans cierran la temporada en octubre y noviembre.
En un jardín español de secano, las apuestas más seguras son Salvia microphylla y sus híbridos, Salvia officinalis y Salvia lavandulifolia. Las que piden más agua, como Salvia farinacea, dan mejor resultado en maceta o en un macizo con riego, donde se pueden atender sin comprometer el resto del jardín.