Hay una categoría de plantas de interior que no se compra por la flor sino por la hoja: superficies mates o brillantes, nervaduras hundidas, dibujos plateados, envés púrpura, relieves almohadillados. Prácticamente todas comparten un mismo origen, el sotobosque tropical, y de ahí sale todo lo que necesitan y también todo lo que se les suele hacer mal.

Viven bajo el dosel de un bosque húmedo, es decir, con luz abundante pero filtrada, humedad ambiental alta y temperaturas sin sobresaltos. Un piso español con calefacción en invierno y treinta y cinco grados en agosto es lo contrario de eso. Con lo cual la pregunta no es cuál es más bonita, sino cuál aguanta lo que se le puede ofrecer.

La Alocasia 'Dragon Scale' luce hojas gruesas, duras y con profundas nervaduras (izquierda). La trepadora Piper sylvaticum, de precioso efecto colgante.

Alocasias

Las alocasias son el grupo más espectacular y también el más exigente. La 'Dragon Scale' es un buen ejemplo: hojas gruesas, duras, completamente mates, con las nervaduras hundidas y remarcadas en verde oscuro sobre un fondo plateado. Parecen fabricadas más que cultivadas.

Piden luz indirecta muy abundante, humedad alta y un sustrato aireado que no se apelmace. Su punto débil es el riego: raíz sensible al exceso de agua y a la vez planta que no perdona secarse del todo. Un sustrato tipo aroide, con corteza y perlita, da mucho más margen que la turba sola.

Hay algo que sorprende a quien la compra por primera vez y no es un problema: en otoño e invierno muchas alocasias entran en reposo y pueden perder buena parte de las hojas, o todas. El tubérculo sigue vivo. Lo que hay que hacer es reducir mucho el riego, no abonar y esperar a la primavera, no seguir regando por si acaso, que es lo que las mata.

Vigilar la araña roja, que las ataca sin falta cuando el aire se seca por la calefacción.

Piper sylvaticum

Una trepadora de la familia de la pimienta, nativa del área del Himalaya y el subcontinente indio, con hojas de un verde claro grisáceo y superficie almohadillada entre nervios. Emite tallos largos y flexibles, así que funciona tanto en cesta colgante como guiada sobre un tutor de musgo, en cuyo caso las hojas engordan.

Es de las menos vistas y de las más agradecidas del grupo: tolera algo menos de luz que una alocasia y no es tan tiquismiquis con el agua, aunque agradece la humedad ambiental como todas. Se multiplica con facilidad por esqueje de tallo con un nudo.

Peperomias

Las peperomias son, dentro de este grupo, las plantas para quien no quiere complicaciones. Muchas tienen hojas gruesas y suculentas que almacenan agua, lo que las hace mucho más tolerantes al olvido que las aráceas y las marantáceas.

Hay decenas de especies con hojas muy distintas: redondeadas y carnosas, con trazos plateados sobre las nervaduras, rugosas y acorazonadas, o casi lineares. Comparten cuidados: luz indirecta, sustrato muy suelto y riego escaso. El error casi universal con ellas es tratarlas como plantas tropicales de riego frecuente cuando funcionan mejor con el criterio de una suculenta.

Dieffenbachias

Es el género de esta lista que mejor tolera las condiciones reales de una casa española: aguanta luz media, no exige humedad extrema y perdona bastantes errores de riego. Los cultivares modernos han ampliado mucho la gama, desde los compactos de nervadura central blanca sobre verde oscuro hasta los de hoja grande y aterciopelada con tres tonos salpicados.

Con el tiempo pierde las hojas bajas y queda con un tallo desnudo. Se corrige cortando la planta a media altura en primavera: rebrota desde abajo, y el trozo cortado enraíza en agua o sustrato.

Hay una condición importante para tenerla en casa y va en su propio apartado más abajo.

Calateas

Las calateas (hoy muchas reclasificadas en el género Goeppertia) son las de dibujo más elaborado del grupo. La llamada calatea de la serpiente de cascabel (Calathea lancifolia, que también aparece como Calathea insignis) lleva manchas verde oscuro alternadas sobre hoja clara y el envés púrpura; la Calathea ornata 'Sanderiana' luce finas líneas rosadas o blancas paralelas sobre verde muy oscuro, como trazadas a mano.

Son plantas de movimiento: elevan las hojas por la noche y las bajan de día, un fenómeno llamado nictinastia que se debe a un engrosamiento articulado en la base del peciolo. Se oye incluso el crujido si la habitación está en silencio.

Y son las más difíciles de la lista, por un motivo muy concreto que en España pesa mucho.

El agua del grifo, el gran enemigo

Las calateas y las marantas son muy sensibles a la calidad del agua. El agua dura, calcárea y clorada, que es la que sale del grifo en casi todo el este, el centro y el sur peninsular, les provoca bordes de hoja secos y marrones que ya no se recuperan. Se culpa a la falta de humedad y muchas veces la causa está en el agua.

La solución es sencilla y es la única que funciona: regarlas con agua de lluvia, destilada o de ósmosis. Dejar reposar el agua del grifo veinticuatro horas evapora parte del cloro, pero no elimina la cal ni las sales, que son el problema de fondo.

Lo mismo, en menor grado, afecta a las alocasias. Las peperomias y las dieffenbachias son bastante más tolerantes.

Thaumatophyllum spruceanum

Antes clasificada como Philodendron goeldii, es una pariente de los filodendros con hojas divididas en foliolos largos dispuestos en círculo, como los radios de una rueda. Es una planta arquitectónica que necesita espacio y un soporte vertical: en un rincón estrecho no se aprecia y además se deforma buscando la luz.

Es de las más resistentes del grupo y crece rápido con luz indirecta buena y riego regular. Conviene contar de entrada con que va a ocupar bastante, porque trasplantarla cuando ya es grande es incómodo.

Aráceas: la advertencia que hay que leer

Alocasias, dieffenbachias y Thaumatophyllum pertenecen a la familia de las aráceas y todas contienen cristales de oxalato cálcico en forma de agujas microscópicas. Al morder o masticar cualquier parte de la planta provocan dolor intenso, ardor e inflamación de labios, lengua y garganta, y la savia irrita la piel y sobre todo los ojos.

La dieffenbachia es el caso más conocido, hasta el punto de que su nombre popular en inglés alude precisamente a la pérdida de habla que causa la inflamación. Con niños pequeños o animales que muerdan plantas, estas tres van fuera de su alcance o directamente no entran en casa. Al podarlas o dividirlas, guantes y lavarse las manos después, sin tocarse los ojos. Ante cualquier ingestión o contacto con consecuencias, la consulta es al médico o al veterinario.

La buena noticia: calateas y peperomias no son tóxicas y son la alternativa razonable en una casa con animales.

Sobre las plantas que "purifican el aire"

Es una etiqueta que se repite mucho y conviene matizarla. Los estudios que dieron origen a la idea se hicieron en cámaras selladas de pocos litros, con concentraciones altísimas de compuestos volátiles. Al trasladar esos resultados a una habitación real, con su ventilación y su volumen de aire, el efecto de unas cuantas macetas es insignificante comparado con abrir la ventana diez minutos.

Lo cual no quita nada al resto: aportan algo de humedad, decoran como pocas cosas y cuidarlas sienta bien. Simplemente no son un sistema de filtración.

Luz, humedad y riego, en corto

  • Luz. Indirecta y abundante, cerca de una ventana pero sin sol directo, que quema las hojas de todas ellas. La sombra profunda es un mito: en penumbra sobreviven, no crecen, y pierden el dibujo.
  • Humedad. Agrupar las plantas es más eficaz que pulverizarlas, porque el efecto del pulverizado dura minutos. Una bandeja con grava y agua debajo, sin que la maceta la toque, ayuda de verdad.
  • Riego. Comprobando el sustrato con el dedo, nunca por calendario, y sin dejar agua en el plato ni en el cubremacetas.
  • Invierno. Lejos del radiador y de las corrientes de la ventana. Reducir riego y suspender el abonado.
  • Sustrato. Aireado, con corteza y perlita. La turba compacta sola es la causa silenciosa de la mitad de las pérdidas.

En resumen

Si se empieza con este tipo de plantas, las peperomias y las dieffenbachias son las que más perdonan; las alocasias piden reposo invernal y sustrato aireado, y las calateas, siendo las más bonitas, son las más difíciles porque el agua dura española les quema los bordes de la hoja. Con agua de lluvia u ósmosis, la mitad de sus problemas desaparecen.

Y antes de comprar, conviene mirar la familia. Las aráceas de esta lista, alocasias, dieffenbachias y Thaumatophyllum, contienen oxalato cálcico y son fuertemente irritantes al morderlas. Calateas y peperomias no lo son, y ahí está la elección lógica en una casa con niños pequeños o animales.


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