El género Primula reúne varios cientos de especies repartidas por las zonas templadas y frías del hemisferio norte, con su mayor concentración en las montañas de Asia. El nombre viene del latín primus, primero, por la precocidad con la que florecen: en buena parte de Europa son de las primeras plantas en abrir, todavía en invierno.

De todo ese repertorio, en las tiendas españolas se ven cuatro o cinco grupos, y no todos se comportan igual ni sirven para lo mismo. Distinguirlos es lo que evita comprar una planta de interior para plantarla en el jardín, o al revés. Y varias de las especies del género crecen silvestres en España, en los bosques y pastos de montaña del norte peninsular.

Las flores de las prímulas tienen cinco pétalos que se tiñen en casi todos los colores: amarillo, blanco, rosa, rojo, violeta, naranja... El final del invierno y la primavera son su temporada.

Cómo es una prímula

Todas comparten una estructura reconocible. Las hojas nacen en roseta basal, son oblongas, de textura rugosa y con los nervios muy marcados, más claras por el envés y a menudo cubiertas de pelillos. Del centro de la roseta sale el escapo, un tallo sin hojas en cuyo extremo se agrupan las flores en umbela, o bien las flores nacen casi a ras de hoja, según la especie.

La flor tiene cinco lóbulos soldados en la base formando un tubo. Ese tubo esconde una particularidad que hizo célebres a las prímulas en botánica: la heterostilia. En muchas especies del género hay dos tipos de flor en plantas distintas, una con el estilo largo y los estambres hundidos en el tubo, y otra con el estilo corto y los estambres asomando. Darwin estudió el fenómeno precisamente en prímulas y demostró que es un mecanismo para forzar el cruzamiento entre plantas diferentes y evitar la autofecundación. Se ve a simple vista asomándose al centro de la flor.

Las prímulas silvestres de España

Varias especies crecen espontáneas en la Península, todas en la mitad norte y en los sistemas montañosos:

  • Primula vulgaris, la primavera común. Es la misma especie de la que descienden casi todas las de jardinería. En el medio natural sus flores son de un amarillo pálido con el centro más oscuro, no la explosión de colores que se ve en maceta. Vive en bosques húmedos y taludes umbríos de la cornisa cantábrica, los Pirineos y las montañas del centro y el noroeste.
  • Primula veris, la bellorita o hierba de San Pablo. Flores amarillas más pequeñas y acampanadas, agrupadas en umbela colgante sobre un tallo alto. Prefiere pastos y claros de bosque, en sitios más abiertos y secos que la anterior.
  • Primula elatior, de flores en umbela y aspecto intermedio entre las dos anteriores, en zonas frescas de montaña.
  • Primula farinosa, de flores rosadas o lilas y roseta cubierta de un polvillo blanco harinoso, en pastos húmedos y turberas de alta montaña pirenaica.

En los Pirineos hay además varias especies rupícolas de flor rosa o violeta que viven en fisuras de roca a altitudes considerables. Todas son plantas de poblaciones locales y frágiles: no se recolectan del medio natural, ni la planta ni la semilla.

Los grupos que se cultivan

Primaveras y polianthus. Son las de macizo y jardinera, y con diferencia las más vendidas. Bajo la etiqueta Primula acaulis o Primula vulgaris se venden híbridos de mata baja con flores sueltas casi a ras de hoja; bajo Primula x polyantha, los que llevan las flores agrupadas en umbela sobre un escapo de diez o quince centímetros. Toda la gama de color imaginable, incluidos bicolores, bordes contrastados y variedades de flor doble. Son plantas de exterior.

Primula obconica. La de interior, originaria de China. Flores grandes en umbela sobre tallo alto, hojas redondeadas y aterciopeladas. Tiene una particularidad importante: sus pelos glandulares segregan primina, una sustancia que provoca dermatitis alérgica de contacto en personas sensibilizadas. Desde hace años existen selecciones libres de primina, comercializadas con nombres que aluden a que no irritan. Con piel sensible, o se buscan esas o se manipula con guantes.

Primula malacoides. También china y también de interior, más ligera y aérea: verticilos superpuestos de florecillas menudas en rosa, lila o blanco sobre tallos finos. Se cultiva como planta de temporada.

Primula denticulata. La prímula de bola, del Himalaya. Sus flores forman una esfera compacta y perfecta sobre un tallo desnudo, en lila, malva, rosa o blanco. Es rústica y de exterior, y funciona muy bien en el norte peninsular y en zonas de montaña.

Prímulas de candelabro. Un grupo de especies asiáticas, con Primula japonica como más conocida, que disponen las flores en pisos escalonados a lo largo de un tallo alto, de hasta medio metro. Son plantas para borde de estanque o suelo permanentemente húmedo, y en España solo prosperan en el norte atlántico y en jardines de montaña.

Primula auricula. La oreja de oso, de los Alpes y presente también en el Pirineo. Hojas carnosas y grisáceas y flores de textura aterciopelada, muchas veces con un anillo de polvillo harinoso alrededor del centro. Tiene una tradición de coleccionismo de siglos en el norte de Europa, con cientos de cultivares. Es exigente con el drenaje y no lleva bien el calor.

Dónde funcionan en España

La geografía manda mucho con este género. En la cornisa cantábrica, Galicia, el Pirineo y las zonas de montaña, las prímulas de exterior son vivaces de verdad: se plantan una vez, duran años y se multiplican solas por división. Ahí tienen sentido las de candelabro, las denticulata y las auriculas.

En el interior seco, el litoral mediterráneo y el sur, el verano acaba con ellas. Lo realista es tratarlas como planta de temporada de invierno y primavera, en maceta, en semisombra y con sustrato específico, y renovarlas cada año. Los suelos calizos y compactos del este y el sur peninsular tampoco ayudan: prefieren un medio suelto, fresco y rico en materia orgánica.

Suelo y ubicación

El denominador común de todas es un suelo fresco, mullido y rico en materia orgánica, con drenaje real. Toleran mal dos extremos: quedarse secas y quedarse encharcadas, esto último con mucho menos margen, porque son muy sensibles a los hongos de pudrición.

La exposición correcta es la semisombra en casi toda España, con más luz cuanto más al norte y más fresco el clima. En el norte atlántico admiten sol directo si el suelo se mantiene húmedo; en el sur, sombra por la tarde a partir de marzo.

Cómo multiplicarlas

División de mata. Es el método más fiable y el que reproduce fielmente la planta. Se hace en cuanto termina la floración, levantando la mata, separando las rosetas con algo de raíz cada una y replantándolas de inmediato en suelo fresco, sin dejar que se sequen las raíces. Conviene dividir cada dos o tres años, porque las matas viejas florecen peor por el centro.

Siembra. Más lenta y con resultados variables en los híbridos, que no salen iguales a la planta madre. La semilla de prímula pierde viabilidad deprisa, así que interesa sembrarla fresca. Germina con temperaturas frescas, en torno a los quince o dieciocho grados, y con calor no germina en absoluto: sembrar en verano en un sitio caluroso no da nada. La siembra a finales de verano o en otoño, en semillero a la sombra, es lo que funciona en la mayor parte del país. La semilla no se cubre apenas, porque necesita luz para germinar.

Cómo elegirlas al comprar

Interesa una planta con muchos botones florales sin abrir en el centro de la roseta, más que una cubierta de flores abiertas, que ya ha consumido buena parte de su temporada. Las hojas deben estar firmes, sin manchas y sin amarilleos en el corazón de la mata, que es por donde entra la botritis. Y el sustrato, húmedo pero no encharcado.

Conviene descartar las que estén expuestas a la intemperie si ha helado en los días previos: el daño no se ve en el momento y se manifiesta ya en casa.

En resumen

Bajo el nombre de prímula se venden cosas bastante distintas: las primaveras e híbridos polianthus para exterior, la obconica y la malacoides para interior, y un grupo de especies rústicas (denticulata, candelabro, auricula) que solo rinden en climas frescos y húmedos. Saber cuál se está comprando ahorra la mitad de los fracasos.

En el norte peninsular y en montaña son vivaces que duran años y se multiplican por división en cuanto acaban de florecer. En el resto de España, planta de temporada de invierno y primavera, en maceta, semisombra y sustrato suelto y fresco. Y con la obconica, guantes o selecciones libres de primina, por su dermatitis de contacto.


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