Para el cuarto de un niño hacen falta dos filtros, no uno. El primero es el de siempre, que la planta sea fácil y encaje con la luz que tenga la habitación. El segundo lo suelen olvidar las listas de plantas fáciles: que no sea tóxica ni irritante, porque muchas de las plantas de interior más recomendadas por resistentes lo son.

Peperomias, marantas y calateas, Pilea peperomioides, flor de cera, orquídea mariposa, helechos, kentia, areca, pata de elefante, cactus de Navidad y cintas cumplen los dos filtros. Potos, espatifilo, zamioculca, anturio, filodendro, singonio, drácenas, sansevierias y euforbias cumplen el primero pero no el segundo. La lista completa, ordenada por luz, viene más abajo.

Los potos son plantas muy fáciles de cuidar, aunque conviene tener en cuenta que su savia es irritante. Foto: Álvaro Fernández-Iruegas Pombo

Primero, qué plantas no van a un cuarto infantil

El grupo más problemático son las aráceas, y da la casualidad de que son también las plantas de interior más vendidas: potos (Epipremnum), espatifilo, zamioculca, anturio, filodendro, singonio (Syngonium), Scindapsus, monstera, aglaonema y dieffenbachia. Todas contienen cristales de oxalato cálcico en hojas y tallos. Al masticarlas producen dolor, ardor e inflamación en boca y garganta de forma inmediata, y su savia irrita la piel.

Las drácenas (incluida la que se vendía como Sansevieria trifasciata y hoy es Dracaena trifasciata) contienen saponinas. Las euforbias, entre ellas el llamado cactus catedral (Euphorbia trigona), exudan un látex blanco especialmente irritante, peligroso si llega a los ojos, y ese es un accidente frecuente con niños que manipulan plantas. Los Ficus exudan un látex más suave pero también irritante. El Kalanchoe blossfeldiana, tan atractivo por sus flores, contiene glucósidos cardiacos.

Esto no significa que ninguna de esas plantas pueda estar en la casa. Significa que no van en la mesa de estudio de un niño de cuatro años que se lleva cosas a la boca. A partir de cierta edad, con la explicación de que no se comen y de que hay que lavarse las manos después de tocarlas, la cosa cambia. Ante cualquier ingestión o contacto con los ojos, la consulta es al médico.

Después, la luz de la habitación

La luz es el factor que decide si una planta sale adelante, y se sobreestima siempre. Un truco fácil de aplicar con un niño: al mediodía de un día despejado, poner la mano abierta a un palmo de la pared donde va a ir la planta. Si proyecta una sombra nítida, la luz es alta. Si la sombra es difusa pero se reconoce la forma de la mano, es media. Si apenas se distingue, es baja.

Conviene medirlo en el sitio exacto donde va a estar la maceta, no en la ventana. La luz cae muy deprisa al alejarse del cristal, mucho más de lo que percibe el ojo, que compensa por sí solo.

Luz baja: poca luz natural o solo artificial

PlantaNombre comúnApta para un cuarto infantil
Nephrolepis exaltataHelecho de BostonSí
Asparagus setaceusEsparraguera plumosaCon reservas: los frutos son tóxicos y la savia irrita
Aspidistra elatiorAspidistraSí
Chlorophytum comosumCintaSí
Zamioculcas zamiifoliaZamioculcaNo: oxalato cálcico
AnthuriumAnturioNo: oxalato cálcico
Dracaena fragransDrácenaNo: saponinas
Dracaena trifasciataSansevieriaNo: saponinas
Epipremnum aureumPotosNo: oxalato cálcico
SpathiphyllumEspatifiloNo: oxalato cálcico
Philodendron scandensFilodendroNo: oxalato cálcico

Luz media o alta, sin sol directo

PlantaNombre comúnApta para un cuarto infantil
PeperomiaPeperomiasSí
Maranta leuconeuraMarantaSí
Calathea, StromantheCalateasSí
Pilea peperomioidesPlanta china del dineroSí
Hoya carnosaFlor de ceraSí
PhalaenopsisOrquídea mariposaSí
Howea forsterianaKentiaSí
Dypsis lutescensArecaSí
Chamaedorea elegansPalmera de salónSí
TradescantiaTradescantiasCon reservas: la savia puede irritar la piel
Coleus scutellarioidesCóleosCon reservas
Ceropegia woodiiCollar de corazonesSí
Syngonium podophyllumSingonioNo: oxalato cálcico
Ficus benjaminaFicusNo: látex irritante
Dracaena marginataDrácenaNo: saponinas

Ventana con sol directo, preferiblemente de mañana

PlantaNombre comúnApta para un cuarto infantil
SchlumbergeraCactus de NavidadSí
Beaucarnea recurvataPata de elefanteSí
MammillariaCactusSí, pero pincha
Tradescantia sillamontanaTradescantia peludaCon reservas
Oxalis triangularisTrébol púrpuraCon reservas: ácido oxálico
Crassula ovataÁrbol de jadeCon reservas
Yucca elephantipesYucaCon reservas: saponinas y hojas cortantes
Kalanchoe blossfeldianaKalanchoeNo: glucósidos cardiacos
Euphorbia trigonaCactus catedralNo: látex muy irritante

Tres preguntas que enseñan a cuidar una planta

¿De dónde vienes? Es la pregunta que más rendimiento da. Si la planta viene del suelo de una selva, quiere sombra y humedad. Si viene de un desierto mexicano, quiere sol y sequía. Si vive colgada de un árbol, como la orquídea mariposa, sus raíces necesitan aire y no aguantan enterradas en tierra. Con esa sola idea un niño de ocho años deduce solo la mitad de los cuidados.

¿Cómo vas a crecer? Sirve para decidir dónde ponerla y qué necesita: un tutor si trepa (potos, filodendro, singonio), una repisa alta si cuelga (collar de corazones, cinta, tradescantia), o sitio en el suelo si va a hacerse grande (kentia, areca, yuca).

¿Cada cuánto tienes sed? Es la que hay que convertir en costumbre, y la respuesta nunca es un número de días. Se comprueba metiendo el dedo dos o tres centímetros en la tierra. Si sale con tierra húmeda pegada, todavía no.

El riego es donde se pierden casi todas

Una planta muerta en el cuarto de un niño casi siempre ha muerto ahogada, no de sed. Regar es la parte divertida y la única que se recuerda, así que se riega demasiado. Vale la pena establecer desde el principio dos normas fijas: se comprueba la tierra antes de regar, y se vacía el plato diez minutos después. Con eso solo, la mayoría de estas plantas viven años.

Una regadera pequeña, de las de medio litro, ayuda más de lo que parece: limita el daño de un exceso de entusiasmo. Y si el niño va a estar dos semanas fuera en verano, la zamioculca, la pata de elefante y los cactus son las que vuelven a encontrarse igual.

Las que más enganchan a un niño

La cinta (Chlorophytum comosum) es imbatible: emite tallos con plantitas ya formadas que se cortan y se plantan, así que en un mes el niño tiene tres macetas más para regalar. El potos enraíza en un vaso de agua en dos semanas y permite ver las raíces salir, aunque hay que recordar la precaución de no chuparse los dedos después de manipularlo.

La Pilea peperomioides emite hijuelos alrededor del tallo constantemente. La maranta (Maranta leuconeura) pliega las hojas hacia arriba al anochecer y las vuelve a abrir por la mañana, un movimiento visible que suele sorprender más que cualquier flor. Y el trébol púrpura (Oxalis triangularis) hace lo mismo, cerrando sus tres foliolos como un paraguas cada noche.

Si se busca floración, la orquídea mariposa (Phalaenopsis) mantiene la flor dos o tres meses, se riega una vez por semana y es de las plantas de flor más fáciles que existen, además de no tóxica.

En resumen

Elija primero por seguridad y después por luz. Peperomias, marantas y calateas, Pilea, flor de cera, orquídea mariposa, helecho de Boston, kentia, areca, palmera de salón, cinta, pata de elefante y cactus de Navidad son fáciles y no tóxicas, y entre todas cubren desde un rincón sin ventana hasta una repisa a pleno sol.

Deje fuera del cuarto las aráceas (potos, espatifilo, zamioculca, anturio, filodendro, singonio), las drácenas y sansevierias, las euforbias y el kalanchoe, al menos mientras el niño sea pequeño. Y convierta en rutina las dos únicas cosas que de verdad hacen falta: comprobar la tierra con el dedo antes de regar y vaciar el plato después.


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