Un jardín lleno de flores de néctar atrae mariposas adultas, pero solo las retiene si además hay plantas donde puedan poner sus huevos. Cada especie de mariposa depende de un grupo muy concreto de plantas para alimentar a sus orugas, y sin ellas el jardín es una gasolinera de paso, no un sitio donde se complete el ciclo.
Esta segunda parte añade cinco vivaces de néctar que amplían el calendario de floración y, sobre todo, entra en las plantas nutricias, que son las que marcan la diferencia entre ver mariposas y criarlas.
Las espigas florales largas y gruesas del Penstemon hartwegii Peptalk están formadas por flores tubulares de colores brillantes, como el rosa de la foto, con la garganta blanca.
Cinco vivaces más para el macizo de néctar
Penstemon hartwegii. Espigas de flores tubulares grandes, en rojo, rosa o morado con la garganta blanca, desde junio hasta las primeras heladas. Es una planta mexicana de vida corta, tres o cuatro años en el mejor de los casos, que quiere sol o semisombra y suelo fresco y bien drenado. Sus flores tubulares las visitan sobre todo las mariposas de trompa larga, entre ellas la esfinge colibrí (Macroglossum stellatarum), ese lepidóptero que se queda suspendido en el aire delante de la flor y que mucha gente confunde con un colibrí.
Cosmos atrosanguineus. El cosmos chocolate, de flores aterciopeladas granate casi negras con un aroma real a cacao, sobre tallos finos que sobresalen de la mata. Florece de junio a las primeras heladas. Es una vivaz tuberosa mexicana, que en el medio natural se considera extinguida y solo sobrevive en cultivo. No tolera el frío intenso: en el interior peninsular hay que acolchar bien el pie en invierno o levantar los tubérculos, y en el litoral aguanta sin problema. No lleva bien el trasplante.
Agastache. Espigas verticales en coral, naranja, rosa o azul violeta, con follaje de aroma mentolado y cítrico. Florece desde mediados del verano hasta mediados del otoño, cubriendo el bache de agosto. Quiere pleno sol y, sobre todo, drenaje impecable en invierno: no la mata el frío sino la humedad estancada en la corona durante los meses de lluvia. Es una de las plantas más visitadas por abejas y mariposas del catálogo de vivaces.
Gaillardia x grandiflora. Cabezuelas planas rojo anaranjadas con el borde amarillo, de la primavera al otoño y sin descanso. Es la clásica planta para suelo pobre, arenoso y seco a pleno sol, y la forma plana de la flor la hace ideal para que las mariposas se posen. También es de vida corta, dos o tres años, y se renueva por división o resiembra.
Viola. Las violas y violetas vivaces florecen en semisombra desde la primavera hasta el otoño en sitio fresco, y algunas variedades son notablemente perfumadas. Interesan doblemente en este artículo: aportan néctar temprano y además son plantas nutricias de las orugas de las mariposas nacaradas del género Argynnis y afines. Quieren suelo fresco, rico y drenado, y sombra a partir del mediodía en verano.
Plantas nutricias: la parte que casi nadie planta
Las orugas son mucho más exigentes que los adultos. Una mariposa adulta liba de decenas de flores distintas, pero su oruga suele comer de una sola familia de plantas, y si no la encuentra, la hembra no pone allí. Estas son las asociaciones más útiles en España:
- Ortigas (Urtica dioica). Son la planta nutricia de varias de las mariposas más vistosas de nuestros jardines, entre ellas la vanesa atalanta y el pavo real. Un rodal de ortigas al sol, en un rincón apartado, es la inversión más rentable de todo el jardín para mariposas.
- Umbelíferas como el hinojo, el eneldo, la zanahoria y el perejil. Sobre ellas cría el macaón (Papilio machaon), cuya oruga verde con anillos negros y puntos naranjas es inconfundible. Dejar dos o tres plantas de hinojo sin tocar en el huerto suele bastar.
- Cardos y malvas. Alimentan a la oruga de la vanesa de los cardos (Vanessa cardui), una de las mariposas más comunes y viajeras del país.
- Leguminosas como el trébol, la alfalfa y las genistas, de las que dependen muchas especies pequeñas, entre ellas gran parte de las licénidas azules.
- Gramíneas. Un margen de hierba alta sin segar alimenta a las orugas de los satíridos, las mariposas pardas y anaranjadas que revolotean bajas por los prados en verano.
Se plantan aparte, en una zona que no sea la vitrina del jardín, porque van a aparecer comidas. Un rincón asilvestrado de dos o tres metros cuadrados, con ortigas, cardos y hierba alta, hace más por las mariposas que cualquier macizo de flor.
Agua, refugio y limpieza
Las mariposas no beben en un bebedero de pájaros. Lo que usan es tierra o arena húmeda: un plato hondo con arena mojada, o simplemente una zona del jardín que se moje con el riego, del que extraen agua y sales minerales. En verano seco, ese detalle concentra actividad.
El refugio importa igual. Muchas especies pasan el invierno en el jardín como crisálida o como oruga, colgadas de un tallo seco, entre la hojarasca o en el hueco de un muro. Un jardín que se limpia a fondo en noviembre, se retiran todos los tallos secos y se sopla la hojarasca, está eliminando la siguiente generación. La alternativa es esperar a finales del invierno para las podas y dejar la hojarasca acumulada bajo los arbustos.
Calendario para la península
Las vivaces citadas se plantan en otoño, entre octubre y noviembre, en el centro y el sur, para que enraícen con las lluvias y lleguen preparadas al verano. En el norte y en zonas de montaña es más seguro plantar en primavera, a partir de marzo, cuando pasa el riesgo de heladas fuertes.
El corte de rejuvenecimiento se hace a finales del invierno, en febrero o marzo, cortando a ras las matas de Echinacea, Agastache, Gaillardia y las salvias herbáceas. Durante el verano, retirar flores marchitas alarga la floración de casi todas.
Para que haya néctar todo el año, la combinación que funciona es floración temprana con salvias, violas y romero de febrero a mayo; floración de verano con equináceas, lavandas, verbenas y gaillardias; y floración tardía con agastaches, penstemon, cosmos y sedums de septiembre a noviembre. En el sur peninsular esa última tanda es especialmente valiosa, porque hay mariposas volando hasta bien entrado el otoño.
En resumen
Penstemon, cosmos chocolate, agastache, gaillardia y violas amplían el calendario de néctar hasta el otoño y cubren distintos tipos de flor, tubular y plana, que es lo que permite que visiten el jardín especies diferentes. Todas son vivaces de sol, poco exigentes, y su único requisito serio es el drenaje en invierno.
La otra mitad del trabajo son las plantas nutricias. Un rincón con ortigas, cardos, hinojo y hierba alta sin segar, más la costumbre de no limpiar el jardín hasta el final del invierno, convierte un jardín visitado por mariposas en un jardín donde las mariposas nacen. La primera parte de este artículo trata las plantas de néctar básicas y cómo disponerlas.