El Phormium o lino de Nueva Zelanda es una de esas plantas que resuelven un problema de golpe. Forma matas de hojas acintadas y erguidas, mantiene el color los doce meses del año, aguanta la sequía una vez establecida, tolera el viento y la salinidad del litoral y no pide prácticamente ningún cuidado. En un jardín donde hace falta volumen y estructura sin gasto de agua, es difícil encontrar algo mejor.

Lo que la ha puesto de moda es el color. Las hojas van del verde y el gris azulado al bronce, el púrpura, el rosa, el rojo y el crema, casi siempre en bandas longitudinales que recorren la hoja de la base a la punta. Ese listado es lo que da la nota de color todo el invierno, cuando el resto del jardín está en gris.

Los Phormium se han incorporado a los jardines por el cromatismo de sus largas hojas y su extraordinaria capacidad de adaptación. Abajo, las tonalidades de la variedad Tricolor.

Qué es exactamente un Phormium

Detrás del nombre hay dos especies y una montaña de híbridos. Phormium tenax es la grande, de hojas rígidas y erectas que pueden pasar de dos metros, con varas florales que se elevan bastante por encima de la mata. Phormium cookianum es menor, de hojas más blandas y arqueadas, y de porte más suelto. Casi todos los cultivares de colores que se venden son híbridos entre ambas, y de ahí que las descripciones de porte varíen tanto de una variedad a otra.

No es una gramínea aunque lo parezca. Es una planta rizomatosa que va formando una mata cada vez más ancha por macollas laterales, sin invadir el terreno con estolones. Las hojas nacen plegadas desde la base, en abanico. En Nueva Zelanda la fibra de sus hojas ha tenido un uso tradicional para cordelería y cestería, de ahí el nombre de lino.

Florece en primavera o principios de verano en las plantas adultas y bien establecidas. Las varas florales son altas y con flores tubulares, generalmente rojizas o amarillentas. Es una floración curiosa más que espectacular: en esta planta el espectáculo está en la hoja.

Colores y tamaños: cómo elegir

Como norma general, cuanto más oscura y más verde es la variedad, más rústica resulta. Los cultivares variegados y los de tonos rosas y crema son más delicados con el frío y con el sol extremo, y suelen crecer menos.

  • De porte grande, de metro y medio a dos metros y medio. Sirven para pantallas, alineaciones y cortavientos, incluso en primera línea de costa. En este grupo están los verdes y bronces de Phormium tenax y cultivares como ‘Sundowner’, de hoja verde oliva con borde rosado.
  • De porte medio, entre setenta centímetros y un metro y algo. Es el rango más útil en un jardín particular. Aquí entran los listados más llamativos, como ‘Tricolor’, en crema, verde y rojo, o ‘Jester’, con bandas verdes y rosadas.
  • Compactos, de medio metro a setenta centímetros, buenos para maceta grande y para primer plano de macizo. ‘Platt's Black’ es de los más oscuros y contrasta muy bien con follajes plateados o dorados.
  • Enanos, por debajo del medio metro, como ‘Tom Thumb’ o ‘Bronze Baby’. Se usan en plantaciones masivas, en bordes y en jardineras.

Un aviso sobre las medidas de catálogo: se refieren a la altura de la hoja, no a la de la vara floral, que sobresale mucho más. Y son medidas de planta adulta al cabo de varios años. Al plantar hay que dejar el espacio del diámetro final, porque un Phormium mal colocado que tapa un paso a los cinco años es un problema serio de arrancar.

Clima y ubicación en España

Es originario de zonas costeras de Nueva Zelanda, de clima oceánico, así que la cornisa cantábrica y Galicia son su terreno natural: allí crece sin ningún cuidado y a gran velocidad. Pero se adapta bien al clima mediterráneo y es una planta habitual en jardines del litoral este y sur, en rotondas y en jardinería pública, precisamente por su bajo consumo de agua.

Las variedades más rústicas resisten heladas del orden de seis a diez grados bajo cero sin daño, y toleran nieve puntual. Los cultivares variegados y de tonos claros aguantan menos, y en la meseta conviene darles el abrigo de un muro o cultivarlos en maceta.

Sol directo para que los colores salgan intensos: en sombra los rosas y los púrpuras se apagan y la mata se abre y pierde porte. La excepción son algunas variedades de tonos pálidos o crema, que en el sur agradecen la sombra de la tarde para que las puntas no se quemen.

Donde de verdad destaca es en el litoral. Aguanta el viento salino y la arena mejor que casi cualquier planta ornamental, así que es un recurso de primer orden en jardines de playa, tanto atlánticos como mediterráneos.

Suelo, riego y abonado

Quiere un suelo profundo y bien drenado, preferiblemente franco o francoarenoso y de reacción neutra o ligeramente ácida. Se adapta a suelos pobres y pedregosos y también a los pesados, siempre que no retengan agua. El encharcamiento es el único factor que lo mata con facilidad.

El mejor momento para plantarlo es la primavera, cuando ha pasado el riesgo de heladas, para que enraíce durante toda la estación de crecimiento antes del primer invierno. En clima suave del litoral también funciona la plantación de otoño.

Durante el primer año o los dos primeros necesita riego regular, y ahí es donde se decide si la planta será resistente a la sequía después. Una vez arraigada, una variedad rústica en suelo profundo puede pasar el verano con riegos muy espaciados, y en la costa cantábrica normalmente con ninguno. En maceta la historia es otra: el cepellón se seca y hay que regar con normalidad todo el verano.

El abonado es mínimo. Un aporte de compost o de abono de liberación lenta en primavera basta y sobra. Conviene no abusar del nitrógeno, que produce hojas blandas, más propensas a los hongos y a tumbarse con el viento.

Mantenimiento: limpiar más que podar

El Phormium no se poda. Lo que se hace es limpiarlo, y consiste en dos operaciones sencillas:

  • Retirar las hojas secas o dañadas tirando de ellas hacia abajo desde la base, que es como se sueltan limpiamente. Cortar la hoja por la mitad deja unos muñones cuadrados horrendos que se quedan ahí durante años.
  • Cortar la vara floral a ras cuando se seca, salvo que se quiera dejarla por su valor decorativo en invierno. En jardines de clima oceánico es buena costumbre retirarla antes de que madure la semilla, para evitar que la planta se disperse por los alrededores.

Cada varios años, cuando la mata se ha ensanchado demasiado o se ha vaciado por el centro, se divide. La operación se hace en primavera, desenterrando el conjunto y separando macollas con raíz. Es un trabajo duro, porque el rizoma es leñoso y hace falta una sierra o un hacha en ejemplares grandes, pero permite rejuvenecer la planta y multiplicarla.

Un detalle habitual en los cultivares de color: si empiezan a salir hojas verdes lisas en medio de una mata variegada, es una reversión. Esas macollas son más vigorosas y acaban comiéndose a las coloreadas, así que se eliminan de raíz en cuanto se detectan.

Problemas frecuentes

Cochinilla algodonosa en la base de las hojas, escondida entre los abanicos. Es la plaga más habitual, sobre todo en plantas apretadas y con poca ventilación. Se detecta separando las hojas de la base y mirando el interior de la mata.

Caracoles y babosas que agujerean las hojas jóvenes mientras aún están plegadas. El daño aparece después, cuando la hoja se despliega, con una hilera de agujeros perfectamente alineados. Es estético y no compromete a la planta.

Pudriciones de raíz y cuello por hongos de suelo cuando el drenaje falla. Es el problema serio y no tiene marcha atrás: se previene con un buen drenaje y evitando plantar en hoyos que hagan de balsa en suelos arcillosos.

Puntas secas. Suelen deberse a viento seco, a sequía prolongada en maceta o al frío en variedades poco rústicas. Se recorta la punta seca en diagonal siguiendo la forma de la hoja y la planta sigue.

En resumen

El Phormium es una de las plantas más rentables que existen para un jardín de bajo mantenimiento: color todo el año, resistencia al viento y a la sal, poca agua una vez establecido y un mantenimiento que se reduce a tirar de las hojas secas de vez en cuando. En la costa, atlántica o mediterránea, es casi imbatible.

Las dos decisiones que importan se toman antes de plantar. La primera es el tamaño, porque una mata adulta ocupa mucho más de lo que sugiere el ejemplar del vivero. La segunda es el drenaje, ya que soporta la sequía, el frío y el salitre, pero no el agua estancada alrededor de la raíz.


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