Las Dendrobium son la segunda orquídea más habitual en las casas españolas después de la Phalaenopsis, y la que más gente estropea sin saber por qué. El motivo casi siempre es el mismo: bajo ese nombre se venden dos grupos de plantas con necesidades opuestas, y lo que hace florecer a uno mata al otro.

El género reúne más de mil especies epífitas repartidas desde el Himalaya y el sur de China hasta Australia, Nueva Zelanda y las islas del Pacífico. El nombre viene del griego dendron (árbol) y bios (vida), porque casi todas viven agarradas a la corteza de los árboles, no en el suelo. Lo primero que hay que averiguar al llegar a casa con una es de cuál de los dos grupos se trata.

Los cultivares de Dendrobium están adaptados a la vida en interiores; ofrecen varas más largas y muchas flores, que duran entre ocho y doce semanas.

Los dos grupos que hay que distinguir

El grupo nobile desciende de Dendrobium nobile, una especie de las montañas del sudeste asiático que crece hasta bastante altitud. Se reconoce por sus cañas gruesas, de unos treinta o cuarenta centímetros, que pierden las hojas con el tiempo, y por las flores, que brotan directamente de los nudos a lo largo de toda la caña, no de una vara terminal. El labelo suele llevar una mancha oscura bien marcada en la garganta.

El grupo phalaenopsis, que en realidad procede de Dendrobium bigibbum, del norte de Australia y Nueva Guinea, produce varas florales largas que salen del ápice de la caña, con flores planas y redondeadas que recuerdan a las de la Phalaenopsis. Las cañas son más delgadas y conservan las hojas en la mitad superior. Suele venderse simplemente como Dendrobium de flor rosa, blanca o bicolor.

La diferencia práctica es el invierno. Las del tipo nobile necesitan un reposo frío y seco para formar botones florales. Las del tipo phalaenopsis no lo necesitan y el frío les hace daño. Si no se sabe cuál se tiene, el aspecto de la floración anterior lo dice: flores repartidas a lo largo de la caña, tipo nobile; vara larga saliendo de arriba, tipo phalaenopsis.

Cómo son por dentro

Lo que parece un tallo es un pseudobulbo alargado, llamado caña. Ahí la planta acumula agua y reservas, y por eso una Dendrobium aguanta la sequía bastante mejor que una Phalaenopsis. Las cañas viejas, aunque estén sin hojas y arrugadas, siguen alimentando a la planta: no se cortan. Una caña que se corta es una floración que se pierde, porque en el grupo nobile las flores salen precisamente de esas cañas maduras del año anterior.

Las raíces son gruesas, blancas y cubiertas de velamen, el tejido esponjoso que absorbe el agua de golpe y deja pasar el aire el resto del tiempo. Necesitan secarse entre riegos. Una raíz de orquídea permanentemente mojada se pudre en cuestión de semanas.

Luz, riego y sustrato

Las Dendrobium quieren más luz que una Phalaenopsis. Una ventana orientada a este funciona muy bien; a sur va bien en invierno, pero de mayo a septiembre en el interior o el sur peninsular hay que filtrar con un visillo, porque el sol directo del mediodía quema las hojas. A norte suele faltar luz y la planta crece pero no florece.

El riego se hace por inmersión o dejando correr agua abundante por la maceta hasta que salga por los agujeros, y se escurre bien. En una casa española media, en verano puede tocar cada cinco o siete días y en invierno cada diez o quince, pero el calendario no sirve: lo que manda es el peso de la maceta y el color de las raíces, que pasan de verde brillante a blanco plateado cuando están secas.

El agua importa. Buena parte de España tiene agua de grifo dura y calcárea, y la cal se acumula en el sustrato de corteza y termina afectando a las raíces. Agua de lluvia, agua embotellada de mineralización débil o agua reposada son opciones razonables si el grifo es duro.

El sustrato es corteza de pino de calibre medio, sola o con algo de perlita o fibra de coco. Nada de tierra. La corteza se descompone en dos o tres años y pierde la estructura aireada, así que hay que trasplantar cuando se apelmaza, siempre justo después de la floración y a una maceta ajustada: a estas orquídeas les gusta ir estrechas.

El reposo invernal del grupo nobile

Esta es la parte que casi nadie aplica y sin la cual una D. nobile no vuelve a florecer. A partir de octubre, cuando la caña nueva del año ha terminado de crecer y ha formado su última hoja, se corta el abonado por completo y se reduce el riego a casi nada, solo lo justo para que las cañas no se arruguen en exceso.

Al mismo tiempo la planta necesita frescor nocturno. Una terraza acristalada, un alféizar exterior en zona sin heladas o una habitación sin calefacción sirven. Lo que se busca es un salto claro entre la temperatura de día y la de noche durante unas semanas. En la costa mediterránea y en Canarias esto se consigue sin más que dejarla fuera protegida de la lluvia; en el interior con heladas hay que meterla antes de que hiele.

Si en lugar de botones florales aparecen pequeñas plantitas con hojas y raíces sobre las cañas, lo que en jerga se llaman keikis, el mensaje es claro: la planta ha tenido demasiado calor, demasiada agua o demasiado abono en otoño y ha optado por reproducirse en vez de florecer. Los keikis se pueden separar cuando tengan tres o cuatro centímetros de raíz y plantarlos aparte.

Las del grupo phalaenopsis no pasan por nada de esto. Se mantienen entre 18 y 25 grados todo el año, con riego reducido en invierno pero sin sequía severa, y florecen cuando la caña madura.

Abonado y problemas frecuentes

Durante la fase de crecimiento, de primavera a final de verano, se abona con fertilizante específico para orquídeas muy diluido, aproximadamente cada tercer o cuarto riego. La regla útil es quedarse corto: el exceso de sales quema las puntas de las raíces y ese daño no se ve hasta que la planta ya va mal.

Las hojas amarillas en la base de una caña vieja son normales y forman parte del ciclo. Las hojas amarillas y blandas en la caña nueva, no: casi siempre indican exceso de agua. Las manchas negras hundidas suelen ser hongos por falta de ventilación tras mojar el follaje; conviene regar por la mañana y no dejar agua en las axilas de las hojas.

En verano, con calor y aire seco, aparece la araña roja en el envés de las hojas, que quedan moteadas y como polvorientas. Aumentar la humedad ambiental alrededor de la planta y limpiar las hojas con regularidad es la mejor prevención. La cochinilla algodonosa se instala entre las vainas de las cañas y se retira a mano con un bastoncillo antes de plantearse nada más.

En resumen

Una Dendrobium se cuida bien cuando se sabe si es del grupo nobile o del grupo phalaenopsis. Las primeras piden mucha luz, un otoño e invierno frescos, secos y sin abono para formar botones, y flores que saldrán de las cañas del año anterior. Las segundas viven a temperatura estable todo el año y florecen desde el ápice de la caña madura.

Lo común a las dos: más luz que una Phalaenopsis, corteza en vez de tierra, riegos abundantes pero muy espaciados dejando secar entre uno y otro, agua poco calcárea si el grifo es duro, trasplante después de la floración y ninguna prisa por cortar las cañas viejas, aunque estén desnudas. Ahí es donde la planta guarda lo que necesita para el año siguiente.


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