Las hortensias que aparecen en flor a finales del invierno, muchas veces en tiestos pequeños y con corolas enormes para el tamaño de la planta, no son plantas de interior. Son Hydrangea macrophylla, un arbusto de hoja caduca de jardín, cultivado en invernadero con frío controlado y luego forzado con calor para que florezca meses antes de tiempo.

Saberlo cambia por completo la forma de tratarlas. Aguantan dentro de casa unas semanas, y lo hacen bien si el sitio es fresco y luminoso, pero su destino natural es una terraza o un jardín. La mayoría de las que se tiran a la basura en mayo no murieron por falta de cuidados, sino por pasar dos meses al lado de un radiador con agua del grifo dura.

Un despliegue de grandes corolas de hortensias dentro de casa. Un verdadero jardín, en el que las flores compiten en tamaño y tonalidades sin perder armonía.

Qué planta has comprado

La Hydrangea macrophylla es un arbusto originario de Japón que en el jardín alcanza entre uno y dos metros. Lo que se vende en febrero o marzo es un ejemplar joven, de 30 a 80 centímetros, con una o pocas ramas y toda la energía volcada en la floración.

Esas corolas grandes que llamamos flores son en realidad inflorescencias, y la mayor parte de lo que se ve son flores estériles con sépalos vistosos. Las fértiles, mucho más pequeñas, quedan en el interior o se ven claramente en las variedades de tipo lacecap, con un anillo plano de flores grandes rodeando un centro de flores diminutas.

Las plantas forzadas tienen una peculiaridad que conviene tener presente desde el primer día: no van a repetir esa floración en casa. Lo que hagas con ellas a partir de ahora decide si el año que viene tienes un arbusto sano y con flor en la terraza, o un palo con hojas.

Dónde ponerla dentro de casa

Mucha luz, sin sol directo a través del cristal, y fresco. El rango que le va bien es de 15 a 18 grados. Por encima de 21 grados las corolas se pasan en días, las hojas se vuelven mustias por la tarde aunque el sustrato esté húmedo, y la planta pide agua sin parar.

El sitio ideal en una casa española suele ser una galería acristalada, un porche cerrado, un dormitorio sin calefacción o una entrada fresca. Lo que hay que evitar es la línea directa del aire caliente de un radiador o un aparato de aire, que le seca las puntas de las hojas y le atrae araña roja, y también las corrientes frías de una puerta que da a la calle.

Vaporizar el follaje de vez en cuando ayuda con el aire seco de invierno, pero sin mojar las corolas: el agua entre los sépalos apelmazados fomenta hongos y acorta la floración. Mejor todavía que vaporizar es poner la maceta sobre un plato con arcilla expandida y agua, cuidando de que el fondo del tiesto no llegue a tocarla.

El riego y, sobre todo, qué agua usas

Una hortensia en flor bebe mucho. El sustrato debe mantenerse fresco y húmedo de forma constante, sin llegar a encharcarse. La señal de sed es inconfundible: las hojas caen a plomo y la planta se desploma entera en pocas horas. Se recupera si se riega enseguida, pero cada episodio de esos le cuesta flores.

El error opuesto es igual de común. Si la maceta vive dentro de un cubretiesto o de una cesta decorativa y el agua sobrante se queda ahí, las raíces se asfixian y aparece una podredumbre que ya no tiene arreglo. Riega a fondo, espera diez minutos y vacía el sobrante.

El agua importa tanto como la cantidad. La hortensia es una planta acidófila y el agua dura de buena parte de España, cargada de bicarbonatos y de cal, le sube el pH del sustrato riego a riego. El resultado es una clorosis férrica típica: la hoja se pone amarilla y los nervios se mantienen verdes, dibujando una retícula. Lo ideal es agua de lluvia; en su defecto, agua descalcificada o agua del grifo dejada reposar y acidificada de vez en cuando. Ante la clorosis instalada, un quelato de hierro corrige el síntoma, aunque la causa siga siendo el agua.

Por qué la flor es azul, rosa o intermedia

El color de las hortensias de sépalos coloreados no lo fija solo la variedad: depende del aluminio que la planta pueda absorber, y ese aluminio solo está disponible en suelos ácidos. En sustrato ácido, con un pH en torno a 5 o 5,5, la flor tira a azul. En sustrato neutro o alcalino, la misma planta da flor rosa.

Por eso las hortensias del norte de España son azules en muchos jardines y en el Levante, sobre suelos calizos y con agua dura, salen rosas. Las variedades blancas son ajenas a este juego: se quedan blancas con cualquier pH.

Para mantener el azul se usa sulfato de aluminio disuelto en el agua de riego, aplicado de forma repetida durante la temporada de crecimiento, y sustrato de acidófilas. Es un mantenimiento continuo, no un tratamiento único: en cuanto se deja de aplicar y se riega con agua dura, la planta vuelve a virar hacia el rosa.

Es tóxica por ingestión

Las hojas y los botones florales de la hortensia contienen glucósidos cianogénicos y resultan tóxicos si se ingieren, tanto para personas como para perros y gatos. No es una planta que suela apetecer, pero un cachorro que mordisquea o un niño pequeño en casa son motivo suficiente para colocarla fuera de su alcance.

Si hay ingestión, quien tiene que valorarla es el médico o el veterinario. Aquí no hay nada que improvisar en casa.

El paso a la terraza o al jardín

Cuando ha pasado el riesgo de heladas tardías, normalmente entre abril y mayo según la zona, la planta debe salir al exterior. Conviene aclimatarla de forma progresiva, unos días en sombra y luego a su sitio definitivo, para que las hojas nacidas en invernadero no se quemen de golpe.

El emplazamiento correcto en España es sombra durante las horas centrales del día. Sol de mañana y sombra a partir del mediodía es la combinación que mejor funciona. A pleno sol de julio, en el interior o en el sur, las hojas se queman por los bordes y las flores se agostan en una tarde.

Si la trasplantas, usa un tiesto claramente mayor y sustrato para plantas acidófilas, del mismo tipo que se usa para camelias, azaleas o rododendros. La turba rubia baja el pH y es un buen componente de la mezcla. En maceta agradece un abono para acidófilas de primavera a final de verano, y nada de abono a partir de septiembre.

La poda: donde se pierden las flores del año siguiente

Esto es lo que más ejemplares arruina. La Hydrangea macrophylla forma sus botones florales sobre la madera del año anterior, durante el verano y el otoño. Si en invierno cortas todos los tallos a media altura, como se hace con otros arbustos, estás cortando las flores de la temporada siguiente.

La poda correcta consiste en quitar la inflorescencia seca cortando justo por encima del primer o segundo par de yemas gruesas y sanas por debajo de ella, y en aclarar los tallos viejos, débiles o secos desde la base. Nada más. Muchos jardineros prefieren dejar las flores secas puestas todo el invierno, porque protegen las yemas del frío, y hacer el recorte en marzo.

Dónde funciona bien la hortensia en España

Su territorio natural aquí es la cornisa cantábrica y Galicia: humedad ambiental alta, veranos suaves, suelos ácidos y agua blanda. Ahí la hortensia crece sola y es prácticamente un arbusto de seto.

En el interior peninsular y en el litoral mediterráneo es cultivable, pero como planta exigente y siempre en maceta o en arriates preparados. Las tres limitaciones son el agua dura, el suelo calizo y el aire seco del verano, y las tres se combaten con sustrato de acidófilas, sombra en las horas centrales, riego con agua de lluvia acumulada y un buen acolchado que conserve la humedad del sustrato. En clima muy seco, una hortensia en tiesto grande y bien situada da mejor resultado que plantada en el suelo.

En resumen

La hortensia forzada de finales de invierno es un arbusto de exterior de visita temporal en el salón. Mientras esté dentro, quiere luz abundante sin sol directo, entre 15 y 18 grados, lejos de la calefacción, sustrato siempre fresco pero sin agua estancada en el platillo y, en la medida de lo posible, agua de lluvia o descalcificada para evitar la clorosis.

En cuanto pasen las heladas tardías, sácala fuera a un sitio con sol de mañana y sombra al mediodía, trasplántala a sustrato para acidófilas y no la podes a ciegas: corta solo la flor seca hasta el primer par de yemas gruesas, porque las flores del año que viene ya están formadas en esa madera. Y tenla fuera del alcance de niños y mascotas, porque sus hojas y botones son tóxicos por ingestión.


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