Los geranios interespecíficos son cruces entre el geranio zonal (Pelargonium x hortorum) y la gitanilla (Pelargonium peltatum), y llevan ya bastantes años en los balcones españoles. Aguantan mejor el calor, el sol directo y la sequedad ambiental que un zonal clásico, mantienen la mata compacta sin desgarbarse y florecen de forma continua desde marzo hasta el otoño.
Su rasgo más útil, y el que menos se explica, es que la mayoría son estériles: no cuajan semilla. Una planta que no forma semilla no gasta energía en ello y sigue produciendo flor sin el parón que hace la mata cuando empieza a fructificar. De ahí la floración continua, y también el que casi no haga falta quitarles la flor marchita.
Qué es exactamente un interespecífico
Un híbrido interespecífico es el resultado de polinizar dos especies distintas del mismo género. Es una técnica de mejora vegetal clásica, la misma que dio en su día el geranio zonal a partir de Pelargonium zonale y Pelargonium inquinans. No son plantas transgénicas ni tienen nada que ver con la modificación genética: se trata de polinización cruzada y selección de la descendencia, generación tras generación.
Lo que se busca en el cruce es reunir lo mejor de los dos padres. Del zonal viene la flor grande y en cabezuela erguida, el porte que se sostiene solo y la resistencia; de la gitanilla, la hoja gruesa, brillante y algo cerosa, la tolerancia al calor y el hábito de crecimiento más suelto, que hace que la mata caiga ligeramente por los bordes en lugar de quedarse rígida.
El resultado son plantas de porte redondeado y denso, entre unos treinta y cincuenta centímetros de alto por un tamaño similar o mayor de anchura, con una hoja verde oscuro más gruesa que la del zonal, muy floríferas, que ni se estiran ni se abren por el centro a mitad de temporada.
En qué se notan las diferencias
Frente a un geranio zonal corriente, el interespecífico aporta tres cosas concretas. La primera es la tolerancia al calor: soporta mejor el sol directo de julio y el aire seco del interior peninsular sin que la flor se queme ni la mata se pare. La segunda es el porte, que se mantiene compacto durante toda la temporada sin necesidad de pinzados constantes. La tercera es la floración continua, sin los ciclos de flor y descanso que hace un zonal.
A cambio hay dos contrapartidas que conviene tener claras. La primera es que consume más: una planta con más follaje y más flor necesita más agua y más abono que un zonal del mismo tamaño de maceta. Regarlos igual que a un geranio común es la causa más habitual de que se queden pequeños y con poca flor.
La segunda es que solo se multiplican por esqueje. Al ser estériles no dan semilla, y además son variedades protegidas: se compran como planta y se reproducen para uso propio a partir de esquejes de la propia mata, nunca a partir de semilla, que sencillamente no existe en el mercado.
Cuándo compensan y cuándo no
Compensan claramente en balcones y terrazas expuestos al sur en el interior y el sur peninsular, donde un zonal clásico sufre en agosto; en jardineras grandes que deben verse bien de marzo a noviembre sin mantenimiento constante; y para quien no tiene tiempo de pinzar y limpiar flores marchitas cada semana.
No compensan tanto en el norte húmedo, donde el zonal y la gitanilla clásicos ya funcionan bien y donde el exceso de vigor con lluvia frecuente favorece los hongos; ni en macetas pequeñas, porque una planta grande en poco sustrato se seca a diario y acaba peor que un zonal de porte contenido; ni si el objetivo es el efecto colgante puro de barandilla, para el que la gitanilla verdadera sigue siendo mejor por sus tallos largos y flexibles.
Cuidados
Exposición. Pleno sol, o sol de mañana y sombra ligera en las horas centrales en las zonas más calurosas. Nunca sombra: con poca luz se estiran y dejan de florecer, igual que cualquier pelargonio. Prefieren atmósfera seca y no toleran las heladas.
Riego. Más que un zonal, precisamente por su mayor masa foliar, pero con el mismo criterio: regar cuando los primeros centímetros de sustrato estén secos, abundantemente y por la base, sin mojar hojas ni flores. El encharcamiento sigue siendo su principal causa de muerte. En invierno el riego se reduce mucho, pero no se corta del todo: el cepellón no debe llegar a secarse por completo.
Maceta y sustrato. Necesitan más volumen que un geranio común, del orden de un tiesto de treinta centímetros o más para un ejemplar adulto, con buen drenaje y sustrato que no se compacte. En una jardinera larga, unos treinta centímetros entre plantas evitan que compitan.
Abono. Abono completo para plantas de flor cada dos semanas durante toda la temporada, o de liberación lenta al inicio y refuerzo líquido en pleno verano. Florecer ocho meses seguidos agota el sustrato con rapidez.
Poda. Mantienen la forma solos, así que se limitan a un recorte ligero al final del invierno si la mata ha quedado desigual, cortando siempre por encima de un nudo. Quitar la flor marchita no es imprescindible como en un zonal, aunque limpiar los pedúnculos secos mejora el aspecto y la ventilación de la mata.
Invierno. Igual que el resto de pelargonios: no soportan la helada. Donde hiela hay que meterlos a cubierto en un sitio fresco, luminoso y sin heladas, con riego mínimo, y sacarlos en primavera. Tomar unos esquejes a finales de verano es el seguro más barato por si no superan el invierno.
La plaga que hay que vigilar
El vigor extra no los libra del taladro del geranio (Cacyreus marshalli), la mariposa introducida cuya oruga barrena los tallos por dentro. Los síntomas son los mismos: botones que se secan sin abrir, brotes que se marchitan de repente y tallos huecos con un pequeño orificio y serrín pardo alrededor.
En una mata densa como la de un interespecífico el daño se ve más tarde, porque el follaje tapa los tallos afectados, así que conviene apartar la vegetación y revisar la base cada pocos días en verano. La respuesta eficaz es cortar por debajo de la zona afectada y destruir el material podado, además de los tratamientos específicos. Los detalles del ciclo y del reconocimiento están en geranios y gitanillas.
Con calor y aire seco también aparece la araña roja, y en matas muy cerradas y poco ventiladas puede darse Botrytis si se riega por encima. Aclarar el follaje y regar por la base previenen las dos cosas.
En resumen
El geranio interespecífico es un cruce clásico entre zonal y gitanilla, no una planta modificada genéticamente, y su ventaja real es la combinación de porte compacto, tolerancia al calor y floración continua gracias a que no cuaja semilla. Es la mejor opción para una terraza al sur en el interior o el sur de España.
A cambio pide más de lo que la gente supone: maceta amplia, riego más frecuente y abono cada quince días durante toda la temporada. Y sigue siendo tan vulnerable como cualquier pelargonio al taladro del geranio, que en una mata tan densa hay que buscar apartando el follaje, no esperar a verlo desde fuera.