El cactus de Navidad es una cactácea epífita del género Schlumbergera, originaria de las montañas costeras del sudeste de Brasil, donde crece sobre ramas de árboles y sobre rocas cubiertas de musgo, a la sombra y con humedad alta. De cactus tiene la familia y poco más: no es una planta de desierto y tratarla como tal es la forma más rápida de matarla.

Su interés está en que florece en pleno invierno, entre noviembre y febrero según la variedad, con flores tubulares de pétalos escalonados en magenta, rojo, fucsia, rosa, salmón, blanco o amarillo pálido. Y florece porque es una planta fotoperiódica: forma los botones cuando las noches se alargan y las temperaturas bajan. Entender ese detalle es entender todo lo demás.

Los ejemplares de Schlumbergera truncata tienen el tamaño ideal para lucirlos en solitario o en colecciones colocadas en una estantería.

Cuál tienes en casa: no todos son el mismo

Bajo el nombre comercial de cactus de Navidad se venden tres plantas parecidas y con calendarios distintos.

Schlumbergera truncata es la más común en el mercado. Sus segmentos tienen los márgenes claramente dentados, con puntas agudas, y la flor es asimétrica, con el tubo curvado hacia arriba. Florece pronto, a partir de noviembre. En países de habla inglesa la llaman cactus de Acción de Gracias, precisamente por esa precocidad.

Schlumbergera × buckleyi es el verdadero cactus de Navidad, un híbrido antiguo con segmentos de bordes redondeados u ondulados, sin dientes agudos, y flores más simétricas y péndulas. Florece algo más tarde, en diciembre y enero. Es la planta que muchas familias conservan durante décadas.

El cactus de Pascua, antes clasificado como Hatiora o Rhipsalidopsis, tiene segmentos de bordes lisos con pequeñas cerdas en la punta y flores estrelladas, radiales, que aparecen en primavera. Se cuida igual, pero su calendario de floración es otro y no responde al mismo tratamiento de otoño.

Cómo son los tallos y las flores

Lo que parecen hojas son cladodios: segmentos de tallo aplanados y carnosos que hacen la fotosíntesis. Se articulan unos con otros formando ramas colgantes, lo que hace de esta planta una candidata natural para cesta colgante o para el borde de una estantería.

Las flores brotan de las areolas del extremo de los segmentos. Son diurnas, de 6 a 8 centímetros, tubulares, con varias series de pétalos curvados hacia atrás y un pistilo largo y llamativo rodeado de estambres finos. Cada flor dura pocos días, pero la floración escalonada de una planta bien cuidada se prolonga varias semanas.

Luz, temperatura y ubicación

Luz abundante pero filtrada. El sol directo de mediodía enrojece los segmentos y llega a quemarlos. Una ventana orientada al este o al norte es la posición ideal en un piso español. En invierno, con menos radiación, tolera bien situarse más cerca del cristal.

Temperatura de confort entre 15 y 24 grados. No tolera heladas y por debajo de 7 u 8 grados empieza a sufrir. En regiones de invierno suave del litoral mediterráneo, del sur y de Canarias puede vivir todo el año en el exterior a la sombra, y de hecho ahí florece mucho mejor porque recibe de forma natural el frescor nocturno que necesita.

En el resto de España conviene sacarla a una terraza en semisombra de mayo a septiembre y entrarla antes de las primeras heladas. Esa salida veraniega es, en la práctica, lo que más mejora la floración del invierno siguiente.

Riego y humedad

Se riega cuando el tercio superior del sustrato está seco, no antes. Es una epífita: sus raíces necesitan aire y no toleran el agua estancada, pero tampoco soportan el secado total que aguanta un cactus de desierto. Los segmentos arrugados y blandos indican sed; los segmentos amarillentos con la base del tallo oscura, exceso de agua.

El riego se reduce claramente en el periodo de reposo de finales de verano y en las semanas frías, y se aumenta durante la floración y el crecimiento de primavera. El plato siempre vacío.

La humedad ambiental le viene bien, sobre todo en un salón con calefacción. Una bandeja con arcilla expandida húmeda bajo la maceta funciona mejor que pulverizar, y sobre las flores abiertas conviene no pulverizar porque se manchan.

Sustrato, maceta y trasplante

Sustrato muy aireado y ligeramente ácido: mezcla para cactus o para orquídeas aligerada, o sustrato universal con corteza de pino fina y perlita a partes generosas. Nada de tierra compacta.

Le gusta la maceta ajustada. Un tiesto grande retiene humedad de más y retrasa la floración. El trasplante se hace después de la floración, en primavera, y solo cada dos o tres años, subiendo poco de talla.

El truco para que florezca: frío y noches largas

Este es el punto que decide todo. La Schlumbergera induce botones florales cuando se cumplen unas condiciones concretas durante unas seis semanas, a partir de finales de septiembre o comienzos de octubre.

Noches largas e ininterrumpidas: al menos 12 a 14 horas de oscuridad completa. Una lámpara encendida por la noche en la misma habitación, o una farola frente a la ventana, pueden bastar para impedir la inducción. Si hace falta, se tapa la planta con una caja o se traslada a una habitación que no se use de noche.

Temperaturas frescas: entre 12 y 16 grados, sobre todo por la noche. Con frío suficiente, la planta puede formar botones incluso aunque el fotoperiodo no sea perfecto.

Riego escaso durante ese periodo, apenas para que no se arruguen los segmentos, y nada de abono.

Cuando los botones tienen ya unos milímetros, se devuelve la planta a su sitio habitual y se reanuda el riego normal. A partir de ahí, la regla de oro: no moverla. Un cambio de orientación, una corriente de aire frío o un traslado brusco de temperatura provocan la caída de todos los botones. Es la causa número uno de decepción con esta planta.

Abonado y poda

Abono para plantas de flor, a media dosis, cada dos o tres semanas de abril a agosto. Se suspende en septiembre para acompañar el periodo de inducción y no se reanuda hasta después de la floración.

Después de florecer conviene pinzar los extremos de las ramas, retirando uno o dos segmentos con un giro de muñeca en la articulación. La planta ramifica desde ese punto y forma más extremos, que son los que darán flor. Una Schlumbergera pinzada cada año florece mucho más que una que se deja crecer sin tocar.

Multiplicación

Es de las plantas más fáciles de reproducir. Se separa un esqueje de tres o cuatro segmentos girándolo en la articulación, se deja secar la herida uno o dos días, y se clava un tercio de su longitud en sustrato ligeramente húmedo. En tres o cuatro semanas de primavera o verano ha enraizado. Poner varios esquejes por maceta da una planta densa desde el principio.

Plagas y problemas

Cochinilla algodonosa en las articulaciones y en la base de la planta, araña roja con ambiente seco y pudrición de cuello por exceso de agua, que se reconoce porque la planta se desprende entera de la base. Esta última no tiene arreglo, pero se salva la planta esquejando los segmentos sanos.

Segmentos rojizos: exceso de luz o estrés por frío o por sed. Caída de botones: cambio de sitio, corriente, riego irregular. No florece: el fotoperiodo se ha interrumpido, la habitación es demasiado cálida en otoño, o se ha abonado con nitrógeno en septiembre.

Una ventaja frente a la mayoría de sus vecinas de estantería: la Schlumbergera no figura entre las plantas de interior consideradas tóxicas para perros y gatos.

En resumen

El cactus de Navidad es una epífita de bosque brasileño, no un cactus de secano. Quiere luz filtrada, sustrato aireado y ligeramente ácido en maceta pequeña, riego cuando la superficie se seca y algo de humedad ambiental. Sacarla a la terraza en semisombra durante el verano es lo que mejor la pone a punto.

Para que florezca hacen falta seis semanas de otoño con noches largas y sin luz artificial, temperaturas de 12 a 16 grados y poco riego. Una vez formados los botones, no la muevas de sitio. Y después de la floración, pinza los extremos: es lo que multiplica la flor del año siguiente.


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