La flor de murciélago, Tacca chantrieri, es una de las plantas de interior más raras que se pueden cultivar sin ser un especialista. Sus inflorescencias, de un burdeos tan oscuro que parece negro, combinan dos brácteas grandes que se abren como alas, una corona de florecillas centrales y una decena o más de brácteas filiformes que cuelgan hasta 25 o 30 centímetros y que todo el mundo llama bigotes.

No es una planta difícil, pero sí una planta con condiciones muy concretas: sombra, calor constante y humedad ambiental alta. Es habitante del sotobosque húmedo del sudeste asiático, de Yunnan al norte de Tailandia, Myanmar y la península malaya, y todo lo que necesita se deduce de ahí. Fuera de Canarias y de algún punto muy resguardado del litoral cálido, en España es planta de interior o de invernadero.

Una flor que recuerda a un murciélago. Su inusual color negro deriva de un tono burdeos muy oscuro. Las matas se parecen a los espatifilios por la forma y disposición de las hojas.

Qué es exactamente esa flor

Lo que se ve no es una flor, sino una inflorescencia completa montada sobre un escapo que sale del rizoma. Las dos piezas grandes en forma de ala son brácteas, hojas modificadas. Los bigotes son igualmente brácteas, filiformes y muy alargadas. Y las flores de verdad son el ramillete de campanillas oscuras del centro, que se van abriendo escalonadamente a lo largo de varias semanas.

Si la polinización prospera, tras las flores se forma una baya costillada que madura despacio y contiene numerosas semillas. Una misma mata adulta puede emitir varios escapos a lo largo de la temporada cálida, y cada inflorescencia se mantiene decorativa mucho tiempo, bastante más que la flor media de una planta de interior.

El color casi negro y la forma han dado pie a explicaciones románticas sobre la polinización por moscas o por murciélagos que no están confirmadas. Lo que sí se observa es que la planta es en buena medida autógama, es decir, capaz de fecundarse a sí misma.

La mata y su parentesco

Fuera de la floración, la planta parece un espatifilio grande: una roseta de hojas elípticas, verde brillante, acabadas en punta, con nervadura marcada y pecíolo largo, que sale directamente de un rizoma grueso enterrado. Alcanza entre 60 y 90 centímetros de alto.

Botánicamente pertenece a las dioscoreáceas, la familia del ñame (Dioscorea). Ese parentesco no la convierte en planta comestible: el rizoma de Tacca chantrieri no tiene uso alimentario y no debe consumirse. Tampoco hay que atribuirle propiedades medicinales por lo que se cuente de otras especies del género.

Especies y variedades

La más cultivada es Tacca chantrieri, de brácteas oscuras. Se le conocen selecciones con matices más azulados o más purpúreos, aunque la nomenclatura comercial es poco fiable y la misma planta circula con nombres distintos.

La otra especie que se encuentra con cierta facilidad es Tacca integrifolia, la flor de murciélago blanca, con brácteas superiores muy anchas, de color crema o blanco verdoso con venación oscura, y bigotes largos y oscuros. Es de porte algo mayor y su cultivo es idéntico. Existe además Tacca leontopetaloides, de distribución mucho más amplia y aspecto muy diferente, con hojas profundamente divididas.

Luz y temperatura

Sombra o semisombra luminosa. Nunca sol directo: es una planta que en la naturaleza vive bajo dosel cerrado y una mañana de sol de julio a través de un cristal le quema las hojas. Una ventana orientada al norte, o un par de metros dentro de una habitación con ventana al este, es lo adecuado.

La temperatura es el factor limitante. Está cómoda entre 20 y 28 grados y empieza a sufrir por debajo de 15. No tolera las heladas. En un piso con calefacción no hay problema en invierno mientras no esté junto a una ventana fría o en una corriente. Al aire libre solo cabe plantearla todo el año en zonas sin heladas: Canarias y enclaves muy protegidos del litoral sur, siempre a la sombra. En el resto de España puede salir a un patio umbrío de junio a septiembre y volver a entrar antes de que las noches bajen de 15 grados.

Humedad ambiental

Es la otra condición innegociable. Quiere por encima del 60 por ciento de humedad relativa, y en un salón español con calefacción en enero se anda por debajo del 30. Con aire seco los bordes de las hojas se secan, las flores duran menos y aparece araña roja.

Las soluciones que funcionan son un humidificador, una bandeja amplia con arcilla expandida húmeda bajo la maceta o agrupar la planta con otras. Pulverizar sirve de poco por sí solo, y sobre las brácteas oscuras el agua calcárea deja manchas blancas antiestéticas. Lo que sí es importante es que haya algo de movimiento de aire: humedad alta con aire completamente estancado favorece los hongos.

Sustrato y riego

El sustrato debe ser rico en materia orgánica, ligero y de reacción ligeramente ácida, con drenaje muy libre. Una mezcla de fibra de coco o turba con corteza de pino fina, perlita y algo de compost funciona bien. Lo que no sirve es una tierra de maceta compacta que se apelmace, porque el rizoma se pudre con facilidad.

Riego regular durante la temporada de crecimiento, manteniendo el sustrato húmedo pero nunca empapado, y siempre con el plato vacío. En invierno, cuando la planta ralentiza el crecimiento, se reduce claramente la frecuencia sin llegar a dejar que el cepellón se seque del todo. Si la planta pierde toda la parte aérea en invierno por frío o por sequía, el rizoma puede rebrotar en primavera si se mantiene apenas húmedo y templado.

Con el agua vale la misma advertencia que para otras tropicales: en gran parte del este y el sur peninsular es muy dura, así que agua de lluvia o descalcificada le sienta mejor.

Abonado, maceta y trasplante

Abono equilibrado para plantas de flor, a media dosis, cada dos o tres semanas de abril a septiembre. Nada en invierno. Es sensible a la acumulación de sales, así que conviene regar abundantemente cada cierto tiempo para lavar el sustrato.

La maceta debe ser ancha más que profunda, porque el rizoma crece horizontalmente, y con buenos agujeros de drenaje. El trasplante se hace en primavera, cada dos o tres años, sin enterrar el rizoma más de lo que estaba. No le gusta que la molesten con frecuencia.

Multiplicación

La vía sencilla es la división del rizoma en primavera, cuando la planta reanuda el crecimiento. Se saca del tiesto, se separa con un corte limpio dejando al menos un punto de crecimiento y raíces en cada porción, y se deja secar la herida unas horas antes de plantar. Es preferible dividir solo matas bien establecidas, con varias coronas.

La semilla también funciona y es habitual encontrarla a la venta. Requiere sustrato húmedo, calor sostenido en torno a 25 grados y paciencia, porque la germinación es lenta e irregular y las plantas tardan varios años en florecer. Conviene sembrar semilla fresca: pierde viabilidad deprisa.

Problemas más frecuentes

Bordes de las hojas secos: humedad ambiental baja. Hojas amarillas y base blanda: exceso de riego o sustrato compacto, con riesgo de pudrición del rizoma. Manchas quemadas: sol directo. No florece: planta joven, poca luz (que no es lo mismo que sombra profunda) o falta de calor y humedad en la temporada de crecimiento.

En cuanto a plagas, araña roja con aire seco, cochinilla algodonosa en las axilas de los pecíolos y babosas si sale al exterior en verano. La revisión periódica del envés al limpiar las hojas resuelve casi todo antes de que sea un problema.

En resumen

La Tacca chantrieri es cultivable en casa si le das lo que pide: sombra luminosa, temperatura por encima de 15 grados todo el año, humedad ambiental alta, sustrato ácido y muy aireado y riego regular sin encharcar. Con esas condiciones florece durante buena parte de la temporada cálida y cada inflorescencia dura semanas.

Es planta de interior o de invernadero en casi toda España, y solo se plantea al aire libre todo el año en Canarias y en enclaves sin heladas del litoral sur. Se multiplica dividiendo el rizoma en primavera. Y aunque pertenezca a la familia del ñame, no es comestible ni tiene uso medicinal conocido.


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