La flor de Pascua o poinsettia (Euphorbia pulcherrima) es la planta más vendida del invierno en España y también la que más rápido se estropea, casi siempre por lo mismo: frío en el transporte, exceso de agua y una posición sin luz. Es un arbusto tropical mexicano, no una planta de temporada condenada a durar tres semanas, y con unos cuidados básicos aguanta perfectamente hasta la primavera.

Lo que se ve rojo no son pétalos sino brácteas, hojas modificadas que rodean la inflorescencia. Las flores de verdad son esas bolitas verdes y amarillas del centro, los ciatios. Ese detalle importa a la hora de comprar: si los ciatios están cerrados y firmes, la planta es reciente y las brácteas durarán meses; si ya han soltado el polen o se han caído, la planta está pasada.

Rojas, con punteados blancos o de tonos amarillos o beiges, las poinsettias se pueden usar tanto para la decoración navideña como para evocar el otoño.

De arbusto mexicano a planta de Navidad

En su tierra, el sur de México y Centroamérica, la Euphorbia pulcherrima es un arbusto leñoso que supera con facilidad los dos metros y florece en invierno, en la estación seca. Los mexicas la llamaban cuetlaxóchitl y ya la cultivaban. El nombre poinsettia viene de Joel Roberts Poinsett, diplomático estadounidense que la introdujo en su país en el siglo XIX, y el de flor de Pascua, de su costumbre de florecer en diciembre.

Pertenece al género Euphorbia, el mismo de las lecheras y las euforbias de rocalla, y como todas ellas segrega un látex blanco al romperse. En zonas del litoral mediterráneo cálido y en Canarias, donde no hiela, se cultiva al aire libre y forma arbustos grandes que en enero se cubren de rojo.

Los tres cuidados que deciden si dura

Luz. Necesita el sitio más luminoso de la casa, junto a una ventana, con sol directo suave de invierno o luz muy clara. En un rincón oscuro pierde las hojas bajas en pocas semanas.

Temperatura. Es tropical y le convienen temperaturas de vivienda, sin bajar de unos 15 grados. Odia dos cosas: las corrientes de aire frío de una puerta que da a la calle y el aire caliente y seco del radiador o del ventilador de una estufa. Colocarla sobre un radiador, que es donde suele acabar por decoración, la seca en días.

Riego. Aquí se pierden casi todas. La poinsettia quiere el sustrato apenas húmedo, nunca empapado. Se riega poco, con agua a temperatura ambiente, y se vacía el plato o el cubremacetas de inmediato. El agua estancada en el fondo del envoltorio metalizado con el que se venden pudre las raíces en una semana. Lo más práctico es hacerle unos agujeros a ese envoltorio o retirarlo directamente.

Si el sustrato se seca del todo, la planta se desploma con las hojas colgando. Con un riego suele recuperarse, pero cada episodio le cuesta hojas.

Por qué se le caen las hojas

La caída de hojas, verdes y de golpe, es la queja número uno y casi siempre responde a un choque térmico o a un problema de raíz. El choque empieza a menudo antes de llegar a casa: una planta tropical que se transporta a cinco grados en el maletero o que espera en la calle a la puerta de una tienda ya viene dañada, aunque el daño tarde días en manifestarse. Al comprarla conviene pedir que la envuelvan y no dejarla en el coche.

El resto de causas son conocidas: exceso de riego (hojas amarillas que caen empezando por abajo, sustrato siempre húmedo), sequía repetida, corriente de aire frío o falta de luz. Las brácteas, en cambio, aguantan bastante y se mantienen mucho después de que la planta haya empezado a sufrir.

Qué hacer después de Navidad

Cuando las brácteas se estropean, hacia febrero o marzo, la planta no está muerta: entra en un periodo de reposo. Se poda dejando los tallos a unos diez o quince centímetros, se reduce mucho el riego durante unas semanas y se mantiene en un sitio luminoso y templado. En primavera brota con fuerza y se trasplanta a una maceta algo mayor con un sustrato suelto y bien drenado.

Durante la primavera y el verano crece como un arbusto verde. Puede pasar el verano en una terraza a media sombra, resguardada del sol directo de mediodía, con riegos regulares y un abono equilibrado cada dos o tres semanas. Pellizcando las puntas de los brotes en junio se consigue una planta más ramificada y compacta.

Cómo conseguir que vuelva a ponerse roja

Esta es la parte que exige disciplina. La poinsettia es una planta de día corto: solo forma brácteas de color cuando las noches son largas de forma continuada. En una casa con luz eléctrica encendida por la tarde, la planta no recibe esa señal y se queda verde.

El procedimiento es sencillo de explicar y fácil de arruinar. Desde primeros de octubre y durante unas ocho o diez semanas, la planta debe pasar unas catorce horas seguidas en oscuridad total cada noche, y el resto del día en plena luz. Se consigue metiéndola en un armario o cubriéndola con una caja opaca al atardecer y sacándola por la mañana. Basta con encender la luz de la habitación una noche, o que le llegue el resplandor de una farola, para retrasar o impedir el cambio de color. Cumplido el ciclo, las brácteas empiezan a teñirse y la planta llega coloreada a diciembre.

Conviene saber también que las poinsettias comerciales se cultivan con reguladores de crecimiento que las mantienen bajas y compactas. Una planta conservada de un año para otro será más alta, más laxa y con menos brácteas que la del vivero. Es un resultado normal, no un fallo de cultivo.

El látex: precaución sensata, sin alarmismo

Al cortar un tallo o romper una hoja, la poinsettia suelta un látex blanco que irrita la piel y, sobre todo, los ojos y las mucosas. Conviene manipularla con guantes al podarla y lavarse las manos después, y evitar tocarse la cara mientras se trabaja con ella.

Dicho esto, la fama de planta mortalmente venenosa que arrastra desde principios del siglo XX es una exageración. La ingestión de hojas causa sobre todo molestias digestivas y salivación. Eso no significa que sea inofensiva para un perro o un gato que la mordisquee: si ocurre, quien decide es el veterinario. Lo razonable es colocarla fuera del alcance de mascotas y niños pequeños, por el látex más que por otra cosa.

Poinsettia como flor cortada

Los tallos de poinsettia sirven para arreglos florales, pero hay que sellar el corte porque el látex mana y tapona los vasos conductores. El método de floristería consiste en sumergir el extremo recién cortado unos segundos en agua muy caliente, o pasarlo por una llama, y llevarlo enseguida a agua fría y limpia. Bien hecho, el tallo se mantiene fresco un par de semanas.

Combina bien con material de invierno: ramas con bayas, cápsulas de eucalipto, piñas o follaje de acebo. En centros de mesa, si el recipiente es amplio, resulta más práctico meter las plantas dentro con sus propios tiestos, así se riegan una a una y se sustituyen sin deshacer el arreglo.

En resumen

La flor de Pascua dura mucho más de lo que se cree si se le da luz abundante, temperatura estable por encima de unos 15 grados, ningún golpe de frío y riegos escasos con el plato siempre vacío. Lo rojo son brácteas, y el estado de las flores centrales, esas bolitas verdes y amarillas, es el mejor indicador de si la planta está recién llegada o ya pasada.

Terminadas las fiestas se poda, descansa y rebrota en primavera como el arbusto que es. Volver a teñirla de rojo al año siguiente exige catorce horas de oscuridad absoluta cada noche desde octubre, sin una sola excepción. Y en todo el proceso, guantes al cortar: el látex irrita.


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