Bajo el nombre Dendrobium se venden en España dos tipos de orquídea que se parecen bastante y que necesitan cuidados opuestos en invierno. Confundirlos es el motivo por el que muchísimos ejemplares florecen una vez, la del vivero, y nunca más.
Uno es el grupo nobile, que necesita pasar un invierno fresco y seco para formar flor. El otro es el grupo phalaenopsis, tropical, que quiere calor todo el año y al que ese frío le hace daño. Lo primero, entonces, es identificar cuál tienes.
Un par de Dendrobium phalaenopsis a la izquierda, y variedades compactas de Dendrobium nobile en el centro y a la derecha.
Cómo distinguir los dos grupos
Dendrobium nobile y sus híbridos. Las flores salen a lo largo de toda la caña, en los nudos, de dos en dos o de tres en tres, cubriéndola desde la base hasta arriba. Las cañas son gruesas, con nudos marcados, y la planta suele perder parte de las hojas en invierno. Las flores son medianas, de tres a siete centímetros, casi siempre con una mancha oscura en el labelo. Es la que se ve en la típica maceta compacta cubierta de flores por todas partes.
Híbridos Dendrobium phalaenopsis, derivados de Dendrobium bigibbum. Las flores salen en varas largas que nacen en el ápice de la caña, no repartidas por ella. Son más grandes, a partir de siete centímetros, y se parecen mucho a las de una Phalaenopsis, de donde viene el nombre comercial. La planta conserva las hojas todo el año.
El género es enorme, con más de mil especies repartidas desde la India y el Himalaya hasta Australia y las islas del Pacífico. Todas son epífitas o litófitas: crecen agarradas a las ramas o a las rocas, con las raíces al aire, y almacenan reservas en unos tallos engrosados llamados pseudobulbos, que en este género tienen forma de caña.
Lo que comparten los dos grupos
Luz. Mucha, y siempre indirecta. Son más exigentes de luz que las Phalaenopsis: una ventana al este o al norte despejada, o a un metro de una ventana sur tras visillo. El sol directo de mediodía quema las hojas. Una planta que no florece por más que se cuide suele estar simplemente en un sitio demasiado oscuro.
Sustrato. Corteza de pino de calibre medio, que es lo mismo que usan las Phalaenopsis. Nada de tierra ni de sustrato universal. La corteza se degrada y se apelmaza en dos o tres años, y ese es el momento de trasplantar, en primavera y justo después de la floración. El tiesto transparente no es imprescindible, pero ayuda a ver el estado de las raíces y de la humedad.
Riego. Por inmersión: se mete la maceta en un recipiente con agua tibia sin cal, se deja diez o quince minutos, se saca y se escurre a fondo. Nunca debe quedar agua en el cubremacetas. La frecuencia depende de la estación y del ambiente, aproximadamente una vez a la semana en crecimiento, pero lo correcto es guiarse por la corteza: cuando está seca al tacto y ligera, toca regar.
El agua debe ser de lluvia, descalcificada o de baja mineralización. La cal se acumula en la corteza y en las raíces y en zonas de agua dura, que es casi todo el este y el sur peninsular, se nota en pocos meses.
Abono. Fertilizante para orquídeas a la mitad de la dosis del envase, cada dos o tres riegos durante el crecimiento. Nada durante el reposo.
Ambiente. Humedad ambiental por encima de la media de un salón con calefacción, y ninguna corriente de aire frío. Un baño luminoso les va bien. Temperaturas de crecimiento entre unos 18 y 25 ºC.
Dendrobium nobile: el invierno frío es obligatorio
Aquí está la clave de todo. El grupo nobile procede de zonas de montaña del Himalaya y el sudeste asiático con una estación seca y fresca marcada. Sin ese estímulo, la planta no forma yemas florales.
El régimen anual es este:
- De primavera a comienzos de otoño: crecimiento. Riego regular, abono a media dosis, mucha luz. Es cuando se forman las cañas nuevas de la temporada.
- De finales de otoño a mediados de invierno, unas seis a diez semanas: reposo. Se traslada a un sitio fresco, en torno a 10 a 15 ºC, muy luminoso, y se corta el riego casi por completo y el abono del todo. Una habitación sin calefacción, un porche acristalado o una galería sirven perfectamente.
- Cuando aparecen las yemas a lo largo de las cañas, se devuelve al calor y se reanuda el riego progresivamente.
Si en lugar de yemas florales aparecen pequeñas plantitas con hojas y raíces en los nudos, lo que llaman keikis, la señal es clara: ha faltado frío o ha sobrado agua durante el reposo. La planta ha optado por reproducirse vegetativamente en vez de florecer. Los keikis se pueden separar cuando tengan tres o cuatro centímetros de raíz y plantar aparte, así que no es un desastre, pero ese año no habrá flor.
Un error muy extendido con este grupo: no cortes las cañas viejas aunque estén sin hojas y parezcan secas. Son el almacén de reservas de la planta y pueden volver a florecer en temporadas sucesivas. Solo se retiran cuando están totalmente marrones, blandas y evidentemente muertas.
Dendrobium phalaenopsis: calor todo el año
Este grupo, originario del norte de Australia y Nueva Guinea, no necesita frío y lo sufre. Su régimen es más sencillo: temperatura estable durante todo el año, sin bajar de unos 15 ºC, riego regular reducido en invierno y abono en la temporada de crecimiento.
Florece desde el ápice de las cañas maduras, normalmente a finales de verano y en otoño, aunque las series comerciales pueden hacerlo en cualquier época. Cuando la vara se agota, se corta por la base, a diferencia de lo que se hace con las Phalaenopsis, donde se puede cortar por encima de un nudo para forzar un rebrote.
Con este grupo, la floración del año siguiente depende sobre todo de que la planta haya podido engordar una caña nueva durante el verano. Si el ejemplar solo mantiene las cañas viejas y no emite ninguna nueva, casi siempre falta luz o falta abono en la temporada de crecimiento.
Problemas frecuentes
| Lo que ves | Causa habitual |
|---|---|
| Nunca vuelve a florecer (tipo nobile) | No ha tenido reposo frío y seco en invierno |
| Salen plantitas en los nudos en vez de flores | Reposo insuficiente o riego durante el reposo |
| Los capullos se caen antes de abrir | Cambio brusco de sitio, corriente de aire o sustrato seco |
| Base de las cañas blanda y marrón | Exceso de riego, pudrición del pseudobulbo |
| Manchas marrones con halo en pétalos | Botritis, por humedad alta con poca ventilación |
| Hojas amarillas | Exceso o defecto de agua; conviene revisar las raíces |
| Bultos algodonosos en axilas y bajo las vainas | Cochinilla algodonosa |
| Puntas de hoja secas y marrones | Cal en el agua o aire demasiado seco |
Ante cualquier duda con el riego, saca la planta del tiesto y mira las raíces: firmes y verdosas o plateadas significa que van bien; blandas, huecas y marrones significa exceso de agua, y entonces hay que cortar lo podrido y replantar en corteza nueva y seca.
La cochinilla se retira a mano con un bastoncillo, revisando bien las axilas y el interior de las vainas secas de las cañas, que es donde se esconde.
En resumen
Los cuidados generales del Dendrobium son los de cualquier orquídea epífita: mucha luz indirecta, sustrato de corteza, riego por inmersión con agua sin cal dejando secar entre riegos, abono a media dosis en la temporada de crecimiento y trasplante cada dos o tres años cuando la corteza se degrada.
Lo que decide si vuelve a florecer es el invierno. Si tu planta es del grupo nobile, con flores repartidas por toda la caña, necesita entre seis y diez semanas en un sitio fresco, muy luminoso y casi sin riego, y no hay que cortarle las cañas viejas aunque pierdan la hoja. Si es del grupo phalaenopsis, con varas largas nacidas del ápice, quiere calor estable todo el año y lo que hay que asegurarle es luz y abono suficientes en verano para que engorde una caña nueva.