Las carnívoras se venden como plantas de interior y esa es la razón de que la mayoría muera en menos de un año. La venus atrapamoscas y las sarracenias, que son las dos más habituales, son plantas de exterior a pleno sol que además necesitan pasar frío en invierno. Metidas en un salón con calefacción todo el año, se agotan y se pierden.
Con las de verdad tropicales, los Nepenthes, ocurre lo contrario: esas sí viven dentro de casa, y lo que las mata es sacarlas al balcón en enero. La primera decisión, antes que el riego o el sustrato, es saber cuál de los dos grupos tienes delante.
En los tiestos pequenos, Dionaea muscipula, Drosera capensis y Darlingtonia californica. En los grandes, dos Sarracenia.
Dos grupos que no se cuidan igual
Las de clima templado, que necesitan invierno frío y reposo: Dionaea muscipula, todas las Sarracenia y Darlingtonia californica. Su sitio en España es la terraza, el balcón o el jardín, a pleno sol de primavera a otoño, y ahí se quedan también en invierno en casi toda la Península.
Las tropicales y subtropicales, que no toleran heladas y crecen todo el año: los Nepenthes y, en un punto intermedio, Drosera capensis, que aguanta bien dentro de casa junto a una ventana muy luminosa y también fuera en zonas de invierno suave.
Ese reposo invernal es lo que casi nunca se explica al comprarlas. Una Dionaea necesita entre tres y cuatro meses de frío, con temperaturas bajas y días cortos, durante los cuales pierde las trampas, se reduce a una roseta pequeña y parece muerta. No lo está: en primavera rebrota con fuerza. Si se le impide ese descanso manteniéndola caliente todo el año, va debilitándose temporada tras temporada hasta agotar sus reservas.
Las especies que se encuentran y de dónde vienen
La venus atrapamoscas (Dionaea muscipula) es originaria de una franja muy pequeña de las Carolinas, en la costa este de Estados Unidos, y sus poblaciones silvestres están amenazadas. Sus hojas terminan en un cepo bilobulado con pelos sensitivos en el interior; cuando un insecto los roza dos veces en pocos segundos, la trampa se cierra en décimas de segundo. Es importante saber que cada cepo tiene un número limitado de cierres antes de agotarse: hacerlas cerrar con un dedo o con una piedrecilla para enseñárselas a alguien le cuesta energía a la planta y no la beneficia en nada.
Las sarracenias son también norteamericanas y forman trampas en forma de trompeta o embudo, a menudo muy coloreadas y con nervios rojos. Son las más agradecidas de todo el grupo para un balcón español: crecen mucho, aguantan el sol pleno y capturan cantidades enormes de insectos.
La Darlingtonia californica es la más difícil de todas. Vive en manantiales de montaña de California y Oregón donde el agua que baña sus raíces está siempre fría, y ese es el requisito que no se puede reproducir en un piso: necesita que el sustrato se mantenga fresco incluso en verano. No es una planta para empezar.
La Drosera capensis, de la región sudafricana del Cabo, es justo lo contrario: la más fácil. Hojas alargadas cubiertas de tentáculos glandulares que segregan gotas pegajosas; la presa queda atrapada y la hoja se enrolla sobre ella. Da racimos de flores rosadas o blancas y produce semilla con enorme facilidad, hasta el punto de que siembra sola por todas las macetas de alrededor. Si no quieres eso, corta las varas florales antes de que maduren.
Los Nepenthes, del sudeste asiático, son trepadoras o epífitas cuyas hojas terminan en un zarcillo del que cuelga una jarra con líquido en el fondo. Son las únicas del grupo que funcionan como planta de interior clásica, y quedan muy bien colgadas.
El agua, que es lo que las mata o las salva
Es la regla más importante y no admite excepciones: solo agua de lluvia, destilada o de ósmosis. Las carnívoras viven en turberas y suelos pobrísimos, y sus raíces no toleran las sales disueltas. El agua del grifo de casi toda España, y muy especialmente la del este y el sur, tiene una conductividad que quema sus raíces en pocas semanas. El agua embotellada mineral tampoco sirve, salvo las de mineralización muy débil.
El método de riego de las templadas es el de bandeja: se coloca el tiesto sobre un plato hondo con dos o tres dedos de agua y se deja que la planta absorba por capilaridad, rellenando el plato cuando se vacía. Es lo contrario de lo que se hace con cualquier otra planta de maceta, y aquí es lo correcto de primavera a otoño. En invierno se reduce, dejando el sustrato húmedo pero sin agua permanente en el plato.
Los Nepenthes son la excepción: se riegan por arriba, con agua sin cal, manteniendo el sustrato húmedo pero nunca encharcado, y agradecen humedad ambiental alta.
Sustrato: pobre y ácido, sin excepciones
Nada de sustrato universal, nada de compost, nada de tierra de jardín. La mezcla estándar es turba rubia ácida con perlita o arena de sílice, en proporciones de dos partes de turba por una de árido, o un 60 y 40 por ciento. La arena tiene que ser silícea y estar lavada: la arena de playa o cualquier arena calcárea aporta sales y cal y arruina la mezcla.
La fibra de coco no es un sustituto directo, porque suele traer sales que hay que lavar a fondo, aunque existen partidas específicas ya tratadas. Merece la pena mencionar que la extracción de turba tiene un coste ambiental serio sobre las turberas, así que conviene comprar solo lo necesario y aprovechar bien cada saco.
Y una regla absoluta: no se abonan nunca. Ni fertilizante universal, ni de flor, ni casero. Un abono al sustrato quema las raíces de forma irreversible. Toda la nutrición extra que necesitan la obtienen de los insectos que cazan.
Luz, temperatura y reposo
Sol directo abundante para Dionaea, Sarracenia y Drosera capensis: cuanto más sol, más trampas y más color rojo. En un interior detrás de un cristal casi nunca hay luz suficiente y las plantas se vuelven verdes pálidas y alargadas.
Para el invierno en España:
- Sarracenias: resisten bien las heladas del interior peninsular con la maceta protegida del hielo total, por ejemplo enterrada o arrimada a un muro. Se secan las trampas viejas, que se cortan en febrero.
- Dionaea: aguanta heladas ligeras. En zonas de invierno duro conviene resguardarla en un lugar frío pero sin helada fuerte, un porche o un invernadero frío, siempre con luz.
- Nepenthes: no bajan de unos 12 ºC. Interior todo el año, lejos de radiadores.
- Darlingtonia: frío en invierno y raíces frescas en verano, lo que en la mitad sur peninsular es prácticamente inviable.
En zonas de verano muy caluroso, las templadas agradecen sombra en las horas centrales de julio y agosto, aunque el problema real ahí no suele ser el sol sino que el agua de la bandeja se caliente demasiado.
No hay que darles de comer
Una planta en el exterior caza sola muchos más insectos de los que necesita. No hay que alimentarlas, y desde luego no con carne, embutido ni comida humana, que se pudre dentro de la trampa y provoca que esa hoja se ennegrezca y se pierda.
Si tienes un ejemplar dentro de casa donde no entra ningún insecto, puede dársele de vez en cuando algún insecto seco pequeño, y solo en la temporada de crecimiento. Es un complemento, no una necesidad: la planta obtiene su energía de la fotosíntesis, y los insectos le aportan sobre todo nitrógeno.
Comprarlas: qué hay que saber
La Dionaea muscipula está incluida en el Apéndice II del convenio CITES, y buena parte de las especies de Nepenthes también, con algunas en el Apéndice I. En la práctica, para el comprador particular en España eso se traduce en comprar siempre ejemplares de propagación comercial en establecimientos formales, que es lo normal, y desconfiar de plantas de origen incierto. Recolectar en la naturaleza está fuera de discusión.
Al elegir, fíjate en que las trampas estén turgentes y coloreadas y en que el sustrato sea claramente turba y no tierra oscura de vivero. Muchas se venden en tarros de cristal cerrados con tapa: ese envase es solo para el transporte y hay que retirarlo al llegar a casa, porque dentro se cuece y se enmohece.
Si quieres ampliar sobre el grupo y su funcionamiento, tienes más en Plantas carnívoras, tan raras como bellas.
En resumen
Casi todo lo que va mal con las carnívoras viene de tratarlas como plantas de interior. Venus atrapamoscas y sarracenias son plantas de sol directo y de exterior que además necesitan un invierno frío de tres o cuatro meses, durante el cual pierden las trampas y parecen muertas sin estarlo. Solo los Nepenthes, y con matices la Drosera capensis, funcionan realmente dentro de casa.
El resto se resume en tres reglas que no admiten excepción: agua de lluvia, destilada o de ósmosis y nunca del grifo; sustrato de turba rubia con perlita o arena de sílice, sin tierra ni compost; y ningún abono jamás. Riega por bandeja en la temporada de crecimiento, no toques los cepos por curiosidad y no les des de comer: en un balcón cazan de sobra por su cuenta.