En julio y agosto, en buena parte de España, el problema de una jardinera no es que las plantas no florezcan: es que se paran. Muchas especies de temporada entran en una especie de pausa por encima de los 32 o 34 grados, dejan de abrir flores nuevas y se limitan a sobrevivir hasta septiembre. Las plantas de esta lista no hacen eso. Con calor siguen emitiendo flor, algunas incluso con más intensidad, y por eso son las que resuelven de verdad un balcón orientado al sur o un parterre a pleno sol.
Conviene separar dos cosas que suelen confundirse. Una es resistir el calor, es decir, seguir en funcionamiento con temperaturas altas. Otra es resistir la sequía, que es aguantar con poca agua. Hay plantas que hacen las dos cosas (lantana, gazania, verdolaga de flor), otras que aguantan el calor pero necesitan riego constante (vinca de Madagascar, cleome), y otras que quieren calor pero no sol directo del mediodía (begonias). Elegir mal esa combinación es la causa habitual de que una jardinera de verano fracase.
Las begonias tuberosas de porte colgante florecen sin parar de primavera a otoño, pero en el verano peninsular piden semisombra: el sol de las horas centrales les quema la hoja.
Las que aguantan sol y sequía
Este es el grupo para una terraza expuesta al sur, donde el suelo se calienta y el riego no siempre es diario.
Lantana (Lantana camara). Arbusto o semiarbusto de flores en cabezuelas que suelen cambiar de color al madurar, de amarillo a naranja y rojo en la misma inflorescencia. Florece de mayo hasta bien entrado el otoño, pide sol directo y muy poca agua una vez instalada. En el litoral mediterráneo y en el sur se comporta como perenne leñosa y rebrota tras las podas; en el interior, con heladas, se pierde la parte aérea. Es la más resistente de la lista, pero tiene dos inconvenientes serios que se explican más abajo.
Verbena híbrida de porte rastrero. Las series modernas de verbena colgante florecen de abril a octubre siempre que reciban sol directo varias horas al día. Se riegan cuando el sustrato se ha secado en superficie, no antes: el exceso de agua les provoca oídio y podredumbre de cuello. Su porte tapizante las hace ideales para cestas colgantes y para el borde de jardineras.
Gazania (Gazania híbridas). Flores tipo margarita en amarillos, naranjas y rojos, con hoja gris por el envés. Aguanta el sol más duro, la sequía y los suelos pobres y calizos. Sus flores se cierran en días nublados y por la tarde, cosa que conviene saber antes de plantarla en un sitio a la sombra parte del día.
Verdolaga de flor (Portulaca grandiflora). Planta crasa anual, de hoja cilíndrica y flores muy vistosas. Cuanto más sol y más calor, mejor funciona. Necesita drenaje impecable y riego escaso. Sus flores también se cierran con poca luz.
Las que quieren calor pero también agua
Vinca de Madagascar (Catharanthus roseus). Probablemente la planta de temporada que mejor sostiene la floración en pleno agosto peninsular. Flores blancas, rosas o granates de forma sencilla, sobre follaje verde brillante que no se marchita con el calor. Pide sol y riego regular, y muere con las primeras heladas. Toda la planta es tóxica por ingestión: contiene alcaloides y no debe estar al alcance de niños ni de animales.
Cleome (Cleome hassleriana y sus híbridos). De porte alto, entre 60 centímetros y más de un metro según el cultivar, con inflorescencias globosas de estambres largos que le dan aspecto de araña. Florece de forma continua de mayo a septiembre. Las series de jardinería modernas se han seleccionado sin espinas, cosa que agradece cualquiera que la haya plantado en un borde de paso. Aguanta el calor, pero pierde flor si pasa sed. Va bien tanto a pleno sol como en semisombra.
Bidens (Bidens ferulifolia). Mata de tallos finos y flores amarillas pequeñas y abundantísimas, de porte semicolgante. Aguanta muy bien el calor y florece hasta el otoño. Es de las plantas de balcón que más agradecen un corte a media temporada.
Las de semisombra: begonias
Las begonias tuberosas de porte colgante (Begonia x tuberhybrida) son una de las plantas más agradecidas para una cesta colgante que reciba luz pero no sol del mediodía. Florecen sin interrupción de abril o mayo hasta septiembre, con flores simples o dobles en rosa, blanco, amarillo, rojo, naranja y albaricoque sobre hojas carnosas y asimétricas.
Ahora bien, no son plantas para pleno sol en el verano interior de España. La hoja es fina y se quema, y el tubérculo sufre con el sustrato recalentado. Su sitio es una terraza orientada al este o al norte, una galería luminosa o bajo la sombra de un toldo. Necesitan sustrato rico y muy drenante, riego regular sin encharcar y, sobre todo, que no se moje el follaje al regar, porque el oídio es su problema crónico.
Son plantas tuberosas: al llegar el otoño amarillean y entran en reposo. En zonas de heladas, el tubérculo se saca de la maceta, se limpia y se guarda seco y fresco durante el invierno para volver a plantarlo en primavera. En el litoral suave puede quedarse en la maceta, en seco y a cubierto de la lluvia.
El cosmos chocolate, un caso aparte
El Cosmos atrosanguineus se cultiva por sus flores de un granate casi negro y por su perfume, que recuerda al chocolate y se percibe sobre todo al final de la tarde. Es una planta tuberosa mexicana, no una anual de semilla, y en el comercio se encuentra siempre como planta o tubérculo, no como sobre de semillas.
Florece de verano a mediados de otoño, quiere sol o sombra parcial y sustrato que no se seque del todo. No resiste las heladas, así que fuera del litoral templado el tubérculo se protege o se retira en invierno. Es una planta para tiesto grande o para un arriate donde se pase cerca, porque el aroma no llega de lejos.
Riego y sustrato en verano
El error más común en las jardineras de verano no es regar poco: es tener poco volumen de tierra. Una maceta pequeña a pleno sol en agosto se seca dos veces al día y la planta vive en estrés permanente. Subir el tamaño del tiesto resuelve más problemas que cambiar de planta.
Algunas pautas que funcionan en clima mediterráneo:
- Regar a primera hora de la mañana o al atardecer, nunca al sol del mediodía.
- Regar la tierra, no las hojas. El follaje mojado al sol se mancha, y mojado de noche favorece hongos.
- Añadir perlita al sustrato en las plantas de sequía y compost o materia orgánica en las que piden agua.
- No dejar agua estancada en el plato durante el verano: se calienta y pudre las raíces.
- Agrupar las macetas reduce la evaporación y suaviza la temperatura del sustrato.
- Un acolchado de grava o corteza en la superficie de la maceta baja notablemente las pérdidas por evaporación.
El abonado tiene que acompañar a la floración. Una planta que florece de abril a octubre en un volumen pequeño de sustrato necesita fertilizante líquido cada dos semanas, o un abono de liberación lenta incorporado al plantar. Sin ello, la floración decae a mediados de verano por agotamiento del sustrato y no por el calor.
Cómo mantener la floración hasta octubre
Retirar las flores marchitas antes de que formen semilla es lo que más prolonga la floración en verbenas, cosmos, cleomes y gazanias. Cuando una planta empieza a granar, deja de emitir flores nuevas.
La segunda medida es el recorte de mitad de temporada. A finales de julio, muchas plantas de balcón (verbena, bidens, lantana, petunias) se han estirado y florecen solo en las puntas. Un corte de un tercio de su longitud, seguido de riego y abonado, provoca un rebrote que devuelve la floración en dos o tres semanas y da la segunda mitad de la temporada.
Dos advertencias sobre la lantana
La lantana es la más dura de las plantas de esta lista, y por eso mismo conviene saber dos cosas antes de plantarla.
La primera es su carácter invasor. Lantana camara está considerada una de las plantas invasoras más problemáticas del mundo en climas cálidos, y se ha naturalizado en zonas del litoral español y en las islas, donde forma matorrales densos que desplazan a la vegetación propia. Se dispersa porque los pájaros comen sus frutos y transportan las semillas lejos del jardín. En zonas de invierno suave, y muy especialmente cerca de espacios naturales, es preferible no plantarla, o al menos retirar las inflorescencias antes de que fructifiquen para evitar la dispersión.
La segunda es la toxicidad. Los frutos verdes, sin madurar, de Lantana camara son tóxicos por ingestión, y también lo son las hojas para el ganado, en el que se han descrito intoxicaciones. La savia puede irritar la piel al podar. Es un motivo suficiente para descartarla en un jardín donde jueguen niños pequeños o donde haya animales que mordisqueen plantas. Ante una ingestión, el asunto corresponde al médico o al veterinario.
En resumen
Para un balcón o un parterre a pleno sol en el verano español, las apuestas seguras son la lantana, la gazania, la verdolaga de flor y las verbenas rastreras, que aguantan calor y sequía; y la vinca de Madagascar, la cleome y la bidens, que aguantan el calor si no les falta riego. Las begonias tuberosas dan un resultado excelente, pero en semisombra, no al sol directo del mediodía.
Más que la elección de especie, lo que sostiene la floración de julio a octubre es el manejo: maceta de volumen suficiente, sustrato adecuado a cada tipo de planta, riego a primera o última hora, abonado quincenal, limpieza de flores marchitas y un recorte a finales de julio. Con la lantana hay que añadir dos cautelas: es una planta con comportamiento invasor documentado en las zonas cálidas del país y sus frutos verdes son tóxicos por ingestión.