Forzar un bulbo es adelantarle el calendario: hacerle creer que ya ha pasado el invierno para que florezca en enero o febrero, dentro de casa, en lugar de esperar a marzo o abril en el jardín. No es un truco de invernadero inaccesible, se hace en cualquier casa con un cajón de nevera o un rincón fresco y oscuro, y el resultado son jacintos, narcisos, muscaris o crocus en flor cuando fuera no hay nada.
El mecanismo es simple. Los bulbos de floración primaveral llevan la flor ya formada en su interior desde el verano anterior, pero necesitan pasar un periodo de frío prolongado antes de poder desarrollarla. Ese frío es la señal que les indica que ha habido invierno. Si se les da ese frío de forma artificial y después se les sube la temperatura, brotan y florecen en cuestión de semanas, con independencia de la fecha real.
Los bulbos forzados de jacintos, muscaris y narcisos anuncian una primavera anticipada: ¡empiezan a florecer a mediados del invierno!
Cuánto frío necesita cada bulbo
El periodo de frío se cuenta a temperaturas de entre 4 y 9 grados, y su duración depende de la especie. Estas son las referencias habituales, aproximadas:
| Bulbo | Semanas de frío | Del calor a la flor |
|---|---|---|
| Jacinto (Hyacinthus orientalis) | 10 a 13 | 2 a 3 semanas |
| Narciso (Narcissus) | 12 a 16 | 2 a 4 semanas |
| Tulipán (Tulipa) | 14 a 16 | 3 a 4 semanas |
| Muscari (Muscari) | 13 a 15 | 2 a 3 semanas |
| Crocus | 10 a 15 | 2 a 3 semanas |
Contando hacia atrás desde la fecha en que se quieren las flores se sabe cuándo hay que empezar. Para tener jacintos en flor a mediados de enero, el frío arranca a mediados de octubre.
Hay dos excepciones que no necesitan frío en absoluto y que son la vía rápida para quien empieza tarde. La primera son los narcisos de racimo del grupo tazetta, los llamados narcisos de papel (Narcissus papyraceus y cultivares afines), que además son de origen mediterráneo occidental y crecen silvestres en la Península. Se plantan y florecen en cuatro a seis semanas, sin ningún tratamiento previo. La segunda es el amarilis (Hippeastrum), que tampoco requiere frío: su ciclo se basa en un periodo de reposo seco, no en la vernalización.
Cómo hacerlo en casa, paso a paso
1. Elegir los bulbos. A igualdad de especie, cuanto mayor es el bulbo más flores y más grandes da. Deben estar firmes, pesados, sin manchas blandas ni moho. Merece la pena descartar los que tengan la base dañada, porque es por donde entran los hongos.
2. Plantarlos. En un tiesto ancho con buenos agujeros de drenaje, en sustrato ligero o incluso en una mezcla con arena. Se plantan muy apretados, casi tocándose entre sí, que es como mejor lucen, y con la punta asomando ligeramente por encima del sustrato. No se entierran como en el jardín. En un tiesto de veinte centímetros caben cinco o seis jacintos.
3. El frío. Se riega ligeramente y se lleva el tiesto a un sitio oscuro y frío, entre 4 y 9 grados: un garaje sin calefacción, un trastero, una terraza cubierta orientada al norte o un patio interior. Se mantiene el sustrato apenas húmedo, nunca empapado, y se comprueba cada dos o tres semanas.
En el norte peninsular y en zonas de montaña un rincón exterior resguardado suele bastar. En el litoral mediterráneo, en Andalucía y en Canarias el invierno no da esas temperaturas de forma sostenida, así que hay que usar la nevera. Aquí una advertencia que arruina muchos intentos: no se pueden guardar los bulbos en la nevera junto a la fruta. Las manzanas, peras y plátanos maduros desprenden etileno, que aborta el botón floral dentro del bulbo. El resultado es un tiesto lleno de hojas sin una sola flor. Cajón aparte, o mejor nevera aparte.
4. Vigilar el arranque. El periodo de frío ha terminado cuando aparecen raíces por los agujeros de drenaje y los brotes tienen unos cinco centímetros. Ese es el momento de sacarlos, no una fecha del calendario.
5. Subir la temperatura en dos etapas. Este paso es el que más gente se salta y el que decide la calidad del resultado. Del frío no se pasa directamente al salón. Primero, una o dos semanas en un sitio luminoso pero fresco, entre 10 y 15 grados, para que el tallo se alargue y las hojas verdeen. Después ya se lleva al interior cálido. Si se pasa de golpe del frío a los 22 grados de un salón con calefacción, salen tallos cortos y desproporcionados y flores que se abren mal o no llegan a abrirse.
Jacintos y muscaris en agua
La versión más vistosa y la más fácil de seguir, porque se ven las raíces. Se necesita un vaso de forzado, esos recipientes de cristal con forma de reloj de arena, o cualquier vaso estrecho donde el bulbo quede apoyado en el borde.
Se llena de agua hasta un centímetro por debajo de la base del bulbo, sin llegar a tocarlo, porque si el bulbo se moja se pudre. Se mantiene en oscuridad y frío durante las semanas que corresponda a la especie, reponiendo el agua conforme baja. Cuando el vaso está lleno de raíces blancas y el brote ha crecido, se pasa a la luz. Es especialmente adecuado para jacintos y muscaris.
Cuidados durante la floración
Cuanto más fresco esté el sitio, más duran las flores. Un jacinto en una habitación a 15 grados aguanta el doble que uno junto a un radiador. Si hay terraza, sacar los tiestos por la noche alarga mucho la floración; toleran perfectamente el frío e incluso alguna helada ligera.
El riego debe ser regular, sin dejar que el sustrato se seque del todo y sin encharcarlo. Y no hace falta abonar: toda la energía de esta floración está ya almacenada en el bulbo.
Los jacintos y los narcisos altos tienden a volcarse por el peso de la inflorescencia. Un aro de ramitas, unas cañas finas o simplemente un tiesto de boca estrecha resuelven el problema. Girar el tiesto cada dos días evita que se inclinen hacia la ventana.
Qué hacer después de la floración
El bulbo forzado ha gastado sus reservas, así que no volverá a dar una floración igual, pero se puede recuperar para el jardín. El procedimiento:
- Cortar solo la vara floral en cuanto se marchite, dejando intactas todas las hojas.
- Sacar el tiesto al exterior, a un sitio luminoso, y seguir regando y abonando con un fertilizante equilibrado mientras las hojas sigan verdes. Es en esas semanas cuando el bulbo rehace sus reservas.
- Dejar que las hojas amarilleen y se sequen solas. Cortarlas verdes condena al bulbo.
- Con las hojas ya secas, extraer los bulbos, limpiarlos de tierra y guardarlos en un lugar seco, oscuro y ventilado, en caja de cartón o bolsa de papel, nunca en plástico. En cómo guardar los bulbos está el detalle de esa conservación.
- Plantarlos en el jardín en octubre o noviembre, a la profundidad normal, para que retomen su ciclo natural.
Conviene esperar resultados realistas. Los narcisos y los muscaris se recuperan bien y en dos o tres años vuelven a estar en plena forma. Los jacintos dan espigas cada vez más sueltas y menos apretadas, lo que en el jardín queda más natural y no es un defecto. Los tulipanes forzados rara vez repiten y suele salir a cuenta tratarlos como planta de temporada.
Precauciones y otros apuntes
Los bulbos de jacinto irritan la piel. Contienen cristales de oxalato cálcico y provocan con frecuencia picor y enrojecimiento en las manos al manipularlos, sobre todo si se manejan muchos seguidos. Conviene usar guantes.
Además, tanto los bulbos de jacinto como los de narciso son tóxicos por ingestión. Los de narciso contienen alcaloides y se han dado casos de confusión con cebollas. Hay que mantenerlos fuera del alcance de niños y de animales, y ante cualquier ingestión acudir al médico o al veterinario.
Un apunte para el jardín: algunas especies de Muscari se resiembran y se multiplican por bulbillos con mucha facilidad, hasta el punto de invadir un arriate en pocos años. Es un problema menor y a menudo bienvenido, pero conviene saberlo antes de plantarlos en un macizo delicado.
Y una recomendación general: los bulbos de Narcissus silvestres españoles no se recolectan del campo. Hay especies escasas y localizadas, y el material de jardín procede de cultivo.
En resumen
Forzar bulbos consiste en darles el invierno por adelantado: unas diez a dieciséis semanas a entre 4 y 9 grados, en oscuridad y con el sustrato apenas húmedo, y después subir la temperatura en dos etapas, primero a un sitio fresco y luminoso y luego al interior. El calendario se cuenta hacia atrás desde la fecha en que se quieren las flores.
Los detalles que más resultados arruinan son tres: guardar los bulbos en la nevera junto a la fruta, cuyo etileno aborta la flor; pasarlos del frío al calor de golpe, lo que da tallos cortos y flores mal abiertas; y cortar las hojas verdes después de la floración, lo que impide al bulbo recomponerse. Si se busca floración inmediata y sin espera, los narcisos de racimo del grupo tazetta no necesitan frío ninguno.