La begonia rex se cultiva por la hoja, no por la flor. Es una planta de follaje con una gama de color que no tiene rival en interior: plateados metalizados, púrpuras, granates, verdes con nervadura oscura, espirales concéntricas. Y tiene fama de difícil, aunque en realidad falla casi siempre por las mismas dos razones, que son el aire seco de la calefacción y el exceso de agua en el rizoma.
Lo primero que conviene aclarar es qué se compra. Lo que se vende como Begonia rex es en realidad el grupo Begonia Rex-cultorum, una enorme colección de híbridos obtenidos a partir de Begonia rex, especie originaria del noreste de la India, cruzada con otras begonias rizomatosas asiáticas. Por eso los cuidados varían algo de un cultivar a otro, pero el patrón de fondo es común: planta de sotobosque tropical, acostumbrada a luz filtrada, humedad alta y temperatura estable.
La variedad Andrea, de follaje plateado con nervaduras oscuras y bordes muy recortados. Abajo, el rojo carmesí y el acabado brillante de algunas rex, como Red Robin, recuerdan los trajes de fiesta.
Una planta de rizoma, y eso cambia el manejo
La begonia rex no tiene tallos erguidos. Lo que hay es un rizoma rastrero, grueso y carnoso, que repta por la superficie del sustrato, y de él salen directamente los peciolos con sus hojas. Esto tiene tres consecuencias prácticas que explican la mitad de los problemas de cultivo.
La primera es que el rizoma vive apoyado en la superficie, no enterrado. Si se planta hondo, se pudre. La segunda es que la raíz es superficial y ocupa poco, así que la planta prefiere macetas anchas y bajas, tipo cuenco, antes que tiestos profundos. Un tiesto hondo mantiene abajo un volumen de sustrato que nunca se seca y acaba causando podredumbre. La tercera es que se multiplica con enorme facilidad a partir de fragmentos de hoja, porque el rizoma tiene esa capacidad de emitir yemas.
Las flores existen, son pequeñas y rosadas o blancas, y salen sobre escapos que superan el follaje. Muchos cultivadores las cortan en cuanto asoman: consumen energía y no aportan nada frente a la hoja.
Luz: mucha, pero nunca directa
Es el punto donde más se confunde la gente. La begonia rex necesita bastante luz, porque de ella depende el contraste de color de la hoja. En penumbra el plateado se apaga, los rojos se vuelven pardos y los peciolos se estiran buscando claridad. Pero el sol directo le quema la hoja en cuestión de horas, dejando manchas secas blanquecinas que ya no se recuperan.
El sitio correcto es junto a una ventana orientada al este, donde recibe sol suave a primera hora, o a un metro de una ventana al sur o al oeste, con visera de cortina fina. En una casa española, una ventana al norte funciona bien de mayo a septiembre pero suele quedarse corta de luz en pleno invierno, y ahí conviene acercarla.
Un detalle útil: si las hojas nuevas salen más pequeñas y con menos dibujo que las antiguas, falta luz. Si las antiguas se decoloran en parches irregulares, sobra.
Humedad ambiental, el factor que decide
Esta es la razón de que los ejemplares más espectaculares se vean en el norte peninsular y de que en Madrid, Zaragoza o el interior manchego cueste tanto mantenerlas bonitas de diciembre a marzo. Con calefacción, la humedad relativa de un salón cae con facilidad por debajo del treinta por ciento, y la begonia rex responde secando el borde de las hojas, que se vuelve marrón y quebradizo, y abarquillando el limbo hacia dentro.
Qué funciona de verdad:
- Colocar la maceta sobre una bandeja ancha con arcilla expandida y agua, con la base del tiesto por encima del nivel del agua.
- Agrupar varias plantas juntas, que crean entre ellas un microclima más húmedo.
- Alejarla de radiadores, de la salida del aire acondicionado y de las corrientes de puertas y ventanas.
- En casos difíciles, cultivarla bajo campana de cristal o en un terrario abierto. Es la solución que usan los coleccionistas y funciona muy bien con los cultivares más delicados.
Lo que no funciona es pulverizar la hoja. El efecto sobre la humedad ambiental dura minutos, y en cambio deja la hoja mojada durante horas, que es exactamente la condición que necesitan el oídio y la botritis para instalarse. En begonia rex la hoja no se moja nunca.
En temperatura pide estabilidad: se encuentra cómoda entre los 18 y los 24 grados, sufre por encima de 27 y hay que evitar que baje de 13 o 14. No tolera nada las heladas.
Riego, sustrato y trasplante
El sustrato debe ser ligero y aireado, con capacidad de retener algo de humedad sin llegar a compactarse. Sirve un sustrato universal de calidad aligerado con perlita y una parte de fibra de coco o corteza fina. Los preparados para violeta africana también van bien porque buscan justo eso.
Se riega cuando los primeros dos o tres centímetros de sustrato están secos al tacto, y se hace por abajo siempre que se pueda: se coloca el tiesto en un recipiente con agua unos diez minutos, se deja escurrir bien y se devuelve a su sitio. Regar por abajo evita mojar el rizoma y las hojas, que es lo que se quiere.
El agua importa. En buena parte de España el agua del grifo es dura, y la cal acaba subiendo el pH del sustrato y dejando cercos blanquecinos. Agua de lluvia recogida, o agua de baja mineralización, mejoran claramente el resultado a medio plazo. Si se usa agua del grifo, dejarla reposar un día no le quita la cal, solo el cloro, aunque ya es algo.
En invierno el riego se espacia bastante. Muchos cultivares entran en un reposo parcial entre diciembre y febrero, pierden hojas y parecen morirse. Si el rizoma sigue firme, no está muerta: hay que reducir el agua al mínimo, mantenerla en un sitio luminoso y fresco, y esperar a que rebrote en primavera.
El trasplante se hace en primavera y solo cuando la planta ha llenado el tiesto, porque prefiere ir algo justa. Al replantar, el rizoma se apoya sobre el sustrato, sin cubrirlo.
Durante el crecimiento, de abril a septiembre, agradece un abono equilibrado para plantas verdes a media dosis cada dos o tres semanas. Es una planta que quema con facilidad si se sobrepasa la concentración recomendada.
Multiplicación por hoja
Es la parte más divertida del cultivo y sale casi siempre. Hay dos métodos clásicos:
Hoja entera. Se corta una hoja sana con un poco de peciolo, se le hacen cortes transversales con una cuchilla limpia en los nervios principales por el envés, y se apoya boca arriba sobre sustrato húmedo, sujeta con pequeñas horquillas o piedrecitas para que el corte contacte con la tierra. En cada corte brota una plantita nueva.
Cuñas de hoja. Se corta la hoja en triángulos, cada uno con un trozo de nervio principal en el vértice, y se clavan de pie en el sustrato con el vértice hacia abajo, enterrado un centímetro.
En ambos casos hace falta calor moderado, entre 20 y 24 grados, ambiente muy húmedo bajo bolsa o campana transparente, y luz indirecta. Las primeras hojitas tardan entre cuatro y ocho semanas. La primavera es la mejor época.
Problemas frecuentes
Oídio. El clásico de las begonias. Aparece como un polvillo blanco harinoso en el haz. Lo favorecen el aire estancado, la hoja mojada y los cambios bruscos de temperatura. La prevención es ventilación suave y no mojar el follaje.
Botritis. Moho gris sobre hojas viejas o restos vegetales en la base. Retirar de inmediato todo lo que se marchite en la superficie del sustrato.
Podredumbre del rizoma. El fallo más letal. Se manifiesta con el rizoma blando y oscuro, y las hojas mustias aunque el sustrato esté húmedo. Casi siempre por maceta demasiado grande, sustrato compacto o plato con agua. Si se coge a tiempo, se puede salvar cortando la parte sana del rizoma y replantándola en sustrato nuevo.
Cochinilla algodonosa y trips. Se esconden entre los peciolos y en el envés. Revisión mensual y limpieza manual bastan si se detectan pronto.
Un aviso sobre convivencia: las begonias contienen oxalatos de calcio y se consideran tóxicas por ingestión para perros y gatos, sobre todo en el rizoma. Si hay animales que mordisquean plantas, conviene ponerla fuera de su alcance, y ante cualquier ingestión consultar al veterinario.
En resumen
La begonia rex no es difícil, es exigente en dos cosas concretas: luz abundante pero filtrada, y humedad ambiental alta sin mojar la hoja. Resuelto eso, con maceta ancha y baja, sustrato aireado, riego por inmersión cuando la superficie se seca y agua poco calcárea, se mantiene bonita durante años.
Los dos errores que acaban con más ejemplares son el tiesto demasiado grande y profundo, que pudre el rizoma, y el invierno con calefacción, que seca los bordes y abre la puerta al oídio. Y si un cultivar pierde las hojas en enero y el rizoma sigue firme, no hay que tirarla: está en reposo y volverá en primavera.