En febrero y marzo aparecen a la venta bandejas de planta en flor que prometen adelantar la primavera. El problema es que muchas de esas plantas florecen antes de tiempo por haber sido cultivadas en invernadero, y colocadas en un jardín del interior peninsular se las lleva la primera helada de marzo. La pregunta útil no es qué florece pronto, sino qué florece pronto y aguanta lo que todavía queda de invierno.

La respuesta cambia radicalmente según dónde se viva. En el litoral mediterráneo, en el suroeste y en Canarias, a mediados de febrero el riesgo de helada es prácticamente nulo y se puede plantar casi cualquier cosa. En la meseta, en el valle del Ebro o en zonas de montaña, las heladas siguen siendo posibles hasta bien entrado abril, y en cotas altas incluso en mayo. Ese dato local es el que decide toda la lista.

Algunas variedades de la margarita del Cabo (Osteospermum) tienen pétalos en forma de cucharita. Junto a las gazanias, de origen sudafricano, soportan bien el calor y la sequedad.

Las que aguantan frío de verdad

Este es el grupo con el que se puede plantar en febrero sin mirar el parte meteorológico. Toleran heladas y, salvo la primera, prefieren precisamente el clima fresco.

Primavera o prímula (Primula acaulis, también Primula vulgaris). De las primeras en abrir, con flores en toda la gama del amarillo, el rojo, el rosa y el blanco. Es planta de suelo fresco y sombra ligera, no de pleno sol. En clima mediterráneo se comporta como anual, porque el calor del verano la liquida; en el norte peninsular y en zonas de montaña puede durar años si no le falta riego en verano. Ideal para el lado umbrío de la casa, donde poca cosa florece en febrero.

Margarita de los prados (Bellis perennis). La misma que sale sola en el césped, en versión de flor doble y compacta. Muy rústica, florece desde el final del invierno, quiere suelo fresco con materia orgánica y sol o sombra ligera. Se resiembra sola y en jardines del norte acaba naturalizándose.

Aubrieta (Aubrieta spp.). Vivaz tapizante que cubre taludes, rocallas y coronaciones de muro con una manta de flores violetas o rosadas de marzo a mayo. Es resistente al frío y se lleva bien con los suelos calizos, pero necesita drenaje perfecto: lo que la mata no es el frío sino la humedad estancada, y en veranos húmedos y calurosos suele fallar. Tras la floración conviene un recorte bajo para que no se despeine.

Pensamientos y violas (Viola x wittrockiana, Viola cornuta). Son la apuesta segura del invierno y del final del invierno en toda España, con floración continua desde noviembre hasta que aprieta el calor. Las violas de flor pequeña aguantan mejor el viento y la lluvia que los pensamientos de flor grande, y se recuperan antes tras una helada.

Las que florecen pronto pero no soportan una helada

Estas son las que causan los disgustos. Florecen muy temprano y por eso se venden en febrero, pero una noche por debajo de cero las estropea.

Gazania (Gazania x hybrida). Sudafricana, de flores grandes amarillas, naranjas o rojas, con una resistencia al calor y a la sequía difícil de igualar. A cambio es sensible al frío. En el litoral mediterráneo y en el sur se comporta como vivaz y aguanta años; en el interior se planta como anual, y no antes de que haya pasado el riesgo de helada. Sus flores se cierran a la sombra y con el cielo cubierto, así que necesita pleno sol para lucir.

Margarita del Cabo (Osteospermum ecklonis). También sudafricana, antes clasificada como Dimorphotheca. Es de las más agradecidas para jardinera y macizo, con una floración larguísima que arranca a finales del invierno. Bien implantada en el suelo tolera heladas suaves, pero un ejemplar recién plantado o en maceta no las tolera. En zonas de verano duro agradece sombra en las horas centrales de julio y agosto, y en climas frescos suele dar una segunda floración en otoño.

Margarita (Argyranthemum frutescens). Conviene saber que es una planta española: se trata de un endemismo canario. De ahí su carácter, aguanta sequedad y viento pero no el frío intenso. Crece deprisa, florece sin parar desde el final del invierno y por ese ritmo agota el sustrato de una maceta en pocas semanas, de modo que es de las pocas de esta lista que sí necesita abonado regular.

Conejitos o boca de dragón (Antirrhinum majus). Especie mediterránea occidental, silvestre en muchos puntos de la península, donde se ve creciendo en muros y taludes pedregosos. Quiere sol y suelo drenado. Según el clima se comporta como anual o dura varios años. No aguanta las heladas fuertes, aunque rebrota con facilidad si el daño no llega a la base.

Clavel (Dianthus caryophyllus). De origen mediterráneo y con una tradición de cultivo enorme en España, sobre todo en el litoral. Pide pleno sol, suelo con muy buen drenaje y agua justa; el clavel se pierde por exceso de riego mucho más a menudo que por sequía. En zonas frías se maneja mejor en tiesto, con la posibilidad de resguardarlo en las noches malas.

Aromáticas y vivaces de floración temprana

Cantueso (Lavandula stoechas). Es la lavanda ibérica, la de las espigas rematadas por unas brácteas erguidas que parecen orejas. Florece pronto, desde marzo, y perfuma. Su particularidad importante es el suelo: al contrario que otras lavandas, el cantueso prefiere terrenos ácidos o neutros, silíceos, y sufre en los suelos calizos que dominan el este y buena parte del interior. En esos casos manifiesta clorosis, con las hojas nuevas amarillentas y los nervios verdes, y hay que corregir con quelato de hierro o, mejor, cultivarlo en maceta con sustrato adecuado.

Pata de canguro (Anigozanthos flavidus). Vivaz rizomatosa del suroeste de Australia, con inflorescencias tubulares aterciopeladas rojas, amarillas o verdosas sobre varas altas. Es de las mejores opciones para jardín de bajo riego en clima cálido: pleno sol, suelo muy drenante y poco abono. Riego mientras florece, casi nada en invierno. En zonas frías se cultiva en maceta y se protege.

Para macetas y jardineras

En balcón y terraza el margen de maniobra es mayor porque se puede mover el tiesto, pero también el riesgo, ya que el cepellón de una maceta se hiela mucho antes que la tierra del jardín. Con las especies sensibles al frío hay dos reglas prácticas: usar contenedores de cierto volumen, que amortiguan mejor la temperatura, y tener previsto un rincón resguardado contra la pared donde meterlas las noches de aviso.

Para composiciones que aguanten desde febrero, la combinación fiable en casi toda España es violas o pensamientos como base, bulbos de floración temprana asomando entre ellos y, cuando pase el riesgo de helada, sustituir por gazanias u Osteospermum, que tomarán el relevo hasta el verano.

Suelo, riego y abonado

La mayoría de estas plantas viene de climas secos y lo que peor lleva es el exceso de agua en un suelo pesado y frío. En terrenos arcillosos conviene plantar en caballón o incorporar arena gruesa y compost bien hecho. En macetas, un sustrato con drenaje real y agujeros amplios.

El riego en febrero y marzo debe ser escaso: hay poca evaporación, los días son cortos y el sustrato tarda mucho en secarse. Se riega comprobando la humedad, no por rutina. El abonado tiene sentido en las especies de crecimiento rápido que florecen sin parar, como Argyranthemum y Osteospermum, y prácticamente ninguno en cantueso, gazania o pata de canguro, que dan mejor resultado en suelo pobre.

Un aviso sobre las tapizantes suculentas

Entre las plantas que se recomiendan para cubrir taludes secos aparecen a menudo las aizoáceas sudafricanas, y ahí conviene distinguir. La margarita de Livingstone (Dorotheanthus bellidiformis, a veces vendida como Mesembryanthemum) es una anual suculenta de flores brillantes que se siembra y no da mayor problema.

Otra cosa muy distinta es la uña de gato, Carpobrotus edulis, esa tapizante carnosa de flores amarillas o rosadas que se plantó durante décadas en taludes de carretera y en jardines costeros. Está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (Real Decreto 630/2013), lo que prohíbe su comercio, su posesión y su introducción en el medio natural. Desplaza a la flora costera autóctona hasta eliminarla y su erradicación en los sistemas dunares españoles cuesta un dineral. No debe plantarse, y si ya está en un jardín cercano al litoral, retirarla es lo correcto.

En resumen

Adelantar la primavera en el jardín es sobre todo una cuestión de conocer la fecha local de la última helada. En el litoral mediterráneo, el suroeste y Canarias se puede plantar de todo desde febrero; en la meseta y en el valle del Ebro conviene reservar gazanias, Osteospermum, margaritas canarias y claveles para cuando haya pasado el riesgo, y cubrir febrero y marzo con violas, pensamientos, prímulas, Bellis y aubrietas, que sí aguantan.

En cultivo, el denominador común de casi todas es el drenaje y el riego escaso mientras los días son cortos. Y una precaución que no tiene que ver con la jardinería sino con la ley y con el entorno: la uña de gato (Carpobrotus edulis) está catalogada como especie exótica invasora en España y no se debe plantar en ningún caso.


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