Entre las especies y cultivares de Allium que se venden como bulbo de otoño hay diferencias que importan mucho más que el color: unos abren en mayo y otros no lo hacen hasta bien entrado julio, unos levantan metro y medio y otros no pasan de un palmo, y unos dejan una cabeza seca que aguanta hasta el otoño mientras otros desaparecen en cuanto se marchita la flor. Elegir bien es sobre todo elegir por calendario y por altura.
Un detalle que suele decidirlo todo: los allium más vistosos, los de esfera grande, florecen casi todos en la misma quincena. Si se compran cuatro variedades de ese grupo se tendrán quince días espectaculares y nada después. Combinando una especie temprana, una de esfera grande y una tardía como el Allium sphaerocephalon, la floración se estira desde abril hasta julio.
Pasada la floración, los allium dejan una cabeza de semillas muy decorativa, que aporta interés al jardín durante el otoño.
Las esferas grandes de mayo y junio
Es el grupo estrella y el que da la imagen típica del género. Casi todos son de origen centroasiático, y todos comparten el mismo defecto y la misma virtud: hojas anchas que se marchitan justo al florecer, y una silueta que no tiene competencia.
Allium 'Globemaster'. Híbrido estéril, con esferas densas de color violeta que se cuentan entre las mayores del género y una floración muy larga, de varias semanas, precisamente porque al no cuajar semilla la planta no tiene prisa. Ronda los 80 centímetros. Su follaje aguanta verde bastante más que el de otros allium de esfera grande, lo que lo hace más fácil de colocar. Es de los más caros por bulbo, pero es el que menos decepciona.
Allium hollandicum 'Purple Sensation'. La esfera compacta de color violeta oscuro, de unos ocho a diez centímetros, sobre tallos de 80 a 90 centímetros. Florece a mediados de primavera y cubre exactamente el hueco entre el final de los bulbos tempranos y el arranque de las vivaces de verano. Sus hojas se secan pronto, así que hay que plantarlo entre otras plantas. Se multiplica con facilidad y en pocos años forma grupos.
Allium christophii. Aquí la esfera no es compacta sino abierta, un globo translúcido de hasta veinte centímetros formado por estrellas de color violeta plateado muy separadas entre sí. Curiosamente la planta es baja, apenas 30 a 50 centímetros, de modo que la bola queda a media altura y funciona mejor en primera línea de arriate que al fondo. Su cabeza seca es la mejor de todo el género y aguanta meses en pie.
Allium giganteum. El más alto, capaz de pasar del metro y medio en buenas condiciones. Esfera violeta de tamaño medio sobre un tallo larguísimo. Impresiona, pero necesita un fondo alto detrás para no quedar ridículo, y en sitios ventosos cabecea.
Los que florecen tarde
Allium sphaerocephalon. Este es planta española, silvestre en secanos y bordes de camino de buena parte de la península. No hace esfera sino una cabezuela ovalada que empieza verde y va tomando un granate oscuro desde arriba, de manera que durante semanas se ven las dos tonalidades a la vez. Es pequeña, del tamaño de una aceituna grande, sobre tallos finos de 60 a 90 centímetros. Florece a comienzos del verano, cuando el resto del género ya ha pasado, y ese es su gran valor. No sirve plantado de uno en uno: pide grupos de diez o quince bulbos como mínimo, y es de los pocos allium que se pueden plantar en gran cantidad porque el bulbo es barato.
Allium atropurpureum. Umbela semiesférica, algo aplanada, de un granate muy oscuro que casi tira a negro en el centro. Entre 50 y 90 centímetros. Es un color difícil de encontrar en un jardín y se aprovecha mejor si se coloca donde le dé el sol de tarde por detrás, porque a contraluz gana mucho.
Los de umbela colgante
Allium siculum. Muchos catálogos lo siguen llamando Nectaroscordum siculum. Es planta mediterránea, alta (de 90 centímetros a más de un metro), y en lugar de bola produce un ramo de campanillas colgantes de color crema con veteado violeta y verdoso. Lo interesante viene después: una vez polinizadas, las cápsulas se enderezan y apuntan al cielo, y la planta cambia por completo de aspecto sin haber perdido nada. Admite sombra parcial, cosa rara en el género, y en clima de verano duro esa media sombra le viene bien.
Allium cernuum. Americano, bajo (30 a 50 centímetros), con un racimo de campanillas rosadas o lilas que cuelgan del extremo de un tallo curvado. Sus hojas estrechas se mantienen verdes buena parte del verano, así que no arrastra el problema de follaje del resto. Se resiembra solo y termina formando colonias, lo que en una plantación naturalista es una ventaja y en un arriate ordenado puede ser un incordio.
Los pequeños, para naturalizar
Allium moly. Nativo del nordeste peninsular y del Pirineo, de 25 a 35 centímetros, con racimos de estrellas amarillas sobre hojas anchas de un verde grisáceo. Es el único amarillo corriente del género y el más barato de todos. Tolera algo de sombra y se multiplica deprisa por bulbillos, hasta el punto de que conviene plantarlo donde esa expansión no moleste. Plantado por cientos dentro de una masa de gramínea baja da un efecto de pradera florida difícil de conseguir de otra manera.
Allium nigrum. Pese al nombre no tiene nada de negro: umbela ancha y algo achatada de flores blanco crema, cada una con un ovario central verde oscuro que es lo que da nombre a la especie. Mediterráneo, presente de forma silvestre en España, resistente y fácil. Entre 60 y 90 centímetros. Es el allium blanco a elegir si se quiere un macizo claro.
Allium roseum y Allium neapolitanum. Los dos son plantas de campo español, de flor rosada el primero y blanca el segundo, de porte medio y floración temprana, en abril. Baratos, rústicos y adaptados a la sequía estival sin ningún cuidado. No dan una figura arquitectónica como los grandes, pero para naturalizar bajo olivos, en un talud o en un jardín de secano son la elección obvia y casi nadie los usa.
Comparativa rápida
| Especie o cultivar | Floración | Altura | Rasgo que lo define |
|---|---|---|---|
| A. 'Globemaster' | Mayo-junio | 70-90 cm | Esfera enorme y muy duradera |
| A. hollandicum 'Purple Sensation' | Mayo | 80-90 cm | La esfera violeta clásica |
| A. christophii | Mayo-junio | 30-50 cm | Globo abierto, gran cabeza seca |
| A. giganteum | Mayo-junio | hasta 150 cm | El más alto |
| A. sphaerocephalon | Junio-julio | 60-90 cm | Tardío, silvestre en España |
| A. atropurpureum | Junio | 50-90 cm | Granate casi negro |
| A. siculum | Mayo-junio | 90-120 cm | Campanillas colgantes, admite semisombra |
| A. cernuum | Junio-julio | 30-50 cm | Hoja que aguanta verde, se resiembra |
| A. moly | Mayo | 25-35 cm | Amarillo, se expande deprisa |
| A. nigrum | Mayo-junio | 60-90 cm | Blanco crema, mediterráneo |
Las fechas corresponden al interior peninsular. En el sur y en el litoral mediterráneo conviene adelantarlas dos o tres semanas, y en la cornisa cantábrica y la montaña retrasarlas otro tanto.
La segunda vida: las cabezas secas
Media razón para plantar allium está en lo que pasa después de la flor. La umbela seca conserva la forma, se vuelve de un pardo claro y aguanta erguida durante meses, y en un arriate de agosto y septiembre, cuando ya no queda casi nada en pie, esas esferas son a veces lo único que sostiene la escena. El christophii es el campeón en esto, seguido del 'Globemaster' y del siculum, cuyas cápsulas enderezadas parecen otra planta distinta.
Hay una consecuencia práctica: si se quiere esa segunda temporada no se pueden cortar las flores marchitas. Y hay otra al revés, que si la especie cuaja semilla con facilidad, dejar las cabezas significa aceptar plántulas por todas partes al año siguiente. En el cernuum y en el sphaerocephalon eso ocurre de verdad. Es cuestión de decidir qué se quiere en cada sitio, no de aplicar la misma regla a todo el jardín.
En resumen
La forma sensata de elegir allium no es por catálogo de colores sino por fechas: una o dos variedades de esfera grande para el pico de mayo, algo tardío como el Allium sphaerocephalon para junio y julio, y una especie pequeña y barata plantada en gran cantidad para dar masa. Las especies mediterráneas silvestres en España, como el propio sphaerocephalon, el nigrum, el roseum o el neapolitanum, están infrautilizadas en los jardines de aquí y son las que menos cuidados piden.
Merece la pena reservar sitio también para lo que viene después de la flor. Las cabezas secas del christophii, del 'Globemaster' o del siculum aguantan de pie hasta el otoño y dan estructura a un arriate en los meses en que casi todo lo demás ha desaparecido, siempre que uno se resista a cortarlas por prolijidad.