La aglaonema es la planta de interior que se recomienda para las habitaciones con poca luz, y la recomendación es acertada: tolera la penumbra mejor que casi cualquier otra planta de hoja decorativa. Lo que suele omitirse es su límite real, que no es la luz sino la temperatura. Por debajo de quince grados se resiente, y con menos de diez o doce las hojas se manchan y se pudren.

Eso la convierte en una planta estrictamente de interior en casi toda España, y explica por qué un ejemplar que estaba impecable en noviembre aparece en enero con manchas oscuras: casi siempre está junto a una ventana fría o en el recorrido de una corriente de aire.

Las hojas de las aglaonemas se reúnen en matas compactas en forma de ramo. Pueden lucir también cálidos tonos rosados o asalmonados.

Qué planta es

El género Aglaonema pertenece a las aráceas, la misma familia que los filodendros, los potos, los anturios, las calas y los espatifilos, y reúne una veintena larga de especies del sudeste asiático: Tailandia, Indonesia, Filipinas, el sur de China. Son plantas del sotobosque tropical, acostumbradas a la luz filtrada por el dosel, a la humedad alta y a la temperatura constante. Esas tres condiciones explican todos sus cuidados.

Las hojas, lanceoladas y acabadas en punta, salen de forma alterna al extremo de pecíolos carnosos y forman matas compactas con aspecto de ramo. Crece despacio y no suele pasar del metro de altura en interior. En verano puede emitir una inflorescencia típica de arácea, una espata estrecha de color crema que envuelve un espádice, sin interés ornamental; conviene cortarla, porque la planta gasta en ella energía que emplearía en hojas nuevas.

Los colores del follaje

El atractivo está en el dibujo de la hoja. Hay cultivares con manchas plateadas y grises sobre verde ('Silver Queen', 'Maria'), otros con blanco crema, y toda una serie moderna con rosas, salmones y rojos intensos ('Pride of Sumatra', 'Siam Aurora', 'Red Valentine'), obtenida sobre todo por la horticultura tailandesa.

La regla práctica es sencilla: cuanto más color y menos verde tiene la hoja, más luz necesita. Las variedades plateadas y verdes se conforman con muy poca luz; las rosadas y rojas colocadas en penumbra pierden el color en pocos meses y vuelven a verdear, porque la parte no verde de la hoja no fotosintetiza y la planta compensa.

Luz: qué significa "tolera la sombra"

Tolerar no es lo mismo que preferir. La aglaonema sobrevive en un pasillo interior, pero crece y mantiene el dibujo en una posición luminosa sin sol directo: cerca de una ventana al norte, o a un par de metros de una ventana al sur o al oeste, filtrada por un visillo.

El sol directo, en cambio, le quema la hoja: aparecen manchas decoloradas, blanquecinas o marrones, que ya no se recuperan. Es un problema típico de las mudanzas de sitio en verano y de las terrazas acristaladas.

Riego y humedad

El error que mata más aglaonemas es el exceso de agua. Sus raíces son carnosas y se pudren con facilidad si el sustrato permanece encharcado.

  • Cuándo regar. Cuando los primeros dos o tres centímetros de sustrato estén secos al tacto. En invierno, con la planta parada, mucho menos: puede bastar cada dos o tres semanas.
  • Cómo. Mojando todo el cepellón hasta que salga agua por el drenaje, y vaciando el plato veinte minutos después. Nunca se deja agua acumulada debajo.
  • Con qué. Si el agua del grifo es muy dura, es preferible agua de lluvia o dejarla reposar. Las puntas marrones suelen tener que ver tanto con la dureza del agua y el exceso de sales del abono como con la sequedad del ambiente.

La humedad ambiental sí importa: en un piso con calefacción, el aire seco reseca los bordes de la hoja. Pulverizar tiene un efecto real pero muy breve, de minutos. Funciona mucho mejor agrupar varias plantas juntas y colocar las macetas sobre una bandeja ancha con grava y agua, sin que la base del tiesto toque el agua.

Sustrato, trasplante y abono

Sustrato para plantas de interior aligerado con un tercio de perlita y algo de corteza fina o fibra de coco, de reacción ligeramente ácida y con buena aireación. Maceta con agujeros de drenaje, no mucho mayor que el cepellón: en un tiesto demasiado grande el sustrato se mantiene húmedo demasiado tiempo.

El trasplante toca cada dos o tres años, en primavera, y es el momento de dividir la mata. El abono, un fertilizante líquido para plantas verdes de interior cada dos o tres semanas de marzo a septiembre, y nada de octubre a febrero. Abonar en invierno una planta que no crece solo consigue acumular sales en el sustrato.

Cómo multiplicarla

Lo más fácil es la división de mata en el trasplante: se separan con las manos o con un cuchillo limpio los brotes basales que ya tengan raíces propias y se plantan por separado. También enraízan trozos de tallo con dos o tres nudos, en sustrato húmedo o directamente en agua, con calor suave. La primavera es el mejor momento en los dos casos.

Los problemas más frecuentes

SíntomaCausa habitual
Hojas amarillas, blandas, desde la baseExceso de riego o drenaje deficiente
Puntas y bordes marrones y secosAire seco, agua muy dura o exceso de abono
Manchas oscuras, acuosas, tras el inviernoFrío o corriente de aire
Pérdida del dibujo rosa o plateadoFalta de luz
Manchas decoloradas y quemadasSol directo
Masas algodonosas blancas en axilas y envésCochinilla algodonosa
Punteado amarillo y telarañas muy finasAraña roja, favorecida por el aire seco

La cochinilla se retira a mano con un bastoncillo humedecido en alcohol y se repasa a los diez días. La araña roja se combate subiendo la humedad y limpiando el envés de las hojas. La podredumbre de raíz solo se corrige a tiempo: sacar el cepellón, cortar lo podrido, replantar en sustrato nuevo y espaciar el riego.

Toxicidad: hay que saberlo

Como el resto de las aráceas, la aglaonema contiene cristales de oxalato cálcico en todos sus tejidos. Masticar cualquier parte de la planta provoca irritación intensa e inmediata de labios, lengua y garganta, y la savia puede irritar la piel y, sobre todo, los ojos.

Con niños pequeños, gatos o perros conviene situarla fuera de su alcance. Al podar o dividir, guantes y lavarse las manos después, sin llevarse las manos a la cara. Si hay ingestión o contacto con los ojos, se acude al médico o al veterinario.

Sobre eso de que purifica el aire

La idea de que las plantas de interior limpian el aire de una vivienda procede de ensayos realizados en cámaras cerradas y pequeñas, en condiciones que no se parecen a las de una casa. En una habitación real, con su ventilación y su volumen de aire, harían falta cantidades de plantas imposibles para lograr un efecto medible. Abrir la ventana ventila incomparablemente más.

Eso no le quita mérito a la aglaonema: es una planta de hoja excepcional que aguanta condiciones de luz en las que casi nada más prospera. Con eso basta para justificarla.

En resumen

La aglaonema vive con poca luz, sin sol directo, y su límite real es el frío: por debajo de quince grados se resiente y por debajo de diez o doce se daña. Riego solo cuando los primeros centímetros del sustrato estén secos, plato siempre vacío, sustrato aireado y maceta ajustada al cepellón.

Las variedades rosas y rojas necesitan bastante más luz que las plateadas para conservar el color. Se multiplica dividiendo la mata en primavera, y hay que manejarla con cuidado porque toda la planta contiene oxalato cálcico e irrita boca, piel y ojos.


Contenidos relacionados