Para que un jardín o una terraza sirvan de verdad a las abejas hacen falta tres cosas: flores sencillas, floración repartida a lo largo de todo el año y ningún insecticida aplicado a la ligera. Con eso, incluso un balcón con cuatro macetas de aromáticas recibe visitas desde el primer mes.
La segunda idea, menos conocida, es que la abeja de la miel no es la que más lo necesita. En la península ibérica viven más de mil especies de abejas silvestres, casi todas solitarias, sin colmena ni miel, y son ellas las que están en peor situación. Un jardín pensado para polinizadores debería pensar sobre todo en ellas.
Dos abejas libando el néctar de una rudbeckia. La actividad polinizadora de estos insectos es esencial en muchos aspectos. Foto: Shutterstock
No solo la abeja de la miel
La Apis mellifera es una especie doméstica, gestionada por apicultores y presente en colmenares. A su lado trabajan los abejorros del género Bombus, con cuerpo peludo y vuelo pesado, capaces de polinizar a temperaturas más bajas y de hacer polinización por vibración, imprescindible en tomates y otras solanáceas; las abejas albañiles (Osmia), que anidan en cavidades; las abejas cortadoras de hojas (Megachile), que recortan trozos circulares de hoja para forrar sus nidos; y centenares de especies excavadoras que nidifican en el suelo desnudo.
A ellas se suman los sírfidos, moscas de colores amarillo y negro que imitan a las avispas y cuyas larvas, además, devoran pulgones, y las mariposas y escarabajos que también transportan polen. Naciones Unidas fijó el 20 de mayo como Día Mundial de las Abejas para dar visibilidad a todo este conjunto.
La regla número uno: flores sencillas
Una flor doble, de esas con la corola llena de pétalos, es casi siempre un callejón sin salida para un insecto. En muchos cultivares dobles, los estambres se han transformado en pétalos, de modo que hay poco o ningún polen, y el néctar queda inaccesible bajo capas de tejido. Son bonitas y no sirven.
Las flores útiles son las de corola abierta y estructura simple: margaritas y compuestas en general, umbelíferas, labiadas como el romero y el tomillo, jaras, malvas. En un catálogo, las palabras "flor doble", "plena" o "pompón" avisan de que esa variedad aporta poco. Y conviene desconfiar de las variedades de girasol vendidas como "sin polen", pensadas para flor cortada porque no manchan.
Un calendario de floración de doce meses
El error más común es concentrarlo todo en abril y mayo. Los momentos críticos son el final del invierno, cuando las reinas de abejorro salen de la hibernación y encuentran el campo vacío, y el final del verano, cuando el calor ha agostado la vegetación. Un jardín útil cubre esos huecos.
| Época | Plantas que aportan néctar y polen |
|---|---|
| Diciembre a febrero | Romero, brezos (Erica), durillo (Viburnum tinus), almendro, aliso, mimosa |
| Marzo a mayo | Frutales de hueso y pepita, jaras (Cistus), borraja, viboreras (Echium), salvias, alliums, facelia |
| Junio a agosto | Lavanda, tomillo, orégano, ajedrea, mejorana, Echinops, Eryngium, Gaura, Achillea, girasol, escabiosa |
| Septiembre a noviembre | Hiedra (Hedera helix), madroño (Arbutus unedo), sedums de otoño, asteres, salvias tardías |
La hiedra merece un párrafo propio. Florece en otoño, cuando ya no queda casi nada, y su néctar sostiene a un buen número de insectos justo antes del invierno. Un muro cubierto de hiedra adulta, que es la que florece, vale más para la biodiversidad urbana que un macizo entero de flores de temporada.
Cómo plantar para que sirva
- En masas, no en ejemplares sueltos. Una mancha de un metro cuadrado de la misma especie es visible y rentable para un insecto; una planta aislada le cuesta más energía de la que le devuelve.
- Al sol. Las abejas trabajan mejor en zonas soleadas y protegidas del viento. Un rincón resguardado al sur concentra la actividad.
- Con especies locales. Las aromáticas mediterráneas y el matorral de aquí (jaras, romero, tomillo, lavanda, salvia, orégano) son las que mejor encajan con los polinizadores de aquí, y encima no piden riego.
- Sin obsesión por la limpieza. Dejar que el orégano y las umbelíferas espiguen, no segar todo el césped a la vez y permitir que florezcan algunas plantas espontáneas multiplica la oferta sin coste alguno.
Agua y sitios donde criar
En verano, el agua es tan limitante como el néctar. Un plato ancho con agua y con guijarros o corchos que sobresalgan permite que se posen y beban sin ahogarse. Hay que rellenarlo a diario en pleno calor y vaciarlo y limpiarlo con regularidad para que no críen mosquitos.
Para el nido, la mayoría de las abejas silvestres ibéricas excava galerías en el suelo. Necesitan superficies de tierra desnuda, soleada y sin remover, sin acolchado ni pavimento: basta un rincón de un par de metros cuadrados. Las que anidan en cavidades aceptan los llamados hoteles de insectos, siempre que sean sencillos (cañas y taladros en madera de entre dos y diez milímetros de diámetro, cerrados por detrás), estén orientados al sur o al sureste, resguardados de la lluvia, y se limpien o renueven cada dos años para evitar la acumulación de parásitos.
Fitosanitarios: lo que hay que saber
El uso de productos fitosanitarios está regulado en la Unión Europea por el Reglamento (CE) 1107/2009, y los usos al aire libre de tres neonicotinoides (imidacloprid, clotianidina y tiametoxam) quedaron restringidos en 2018 mediante los Reglamentos de Ejecución (UE) 2018/783, 2018/784 y 2018/785, precisamente por su riesgo para las abejas.
En jardinería doméstica, las reglas prácticas son cortas:
- Leer la etiqueta y respetar las frases de precaución. Los productos peligrosos para abejas lo indican expresamente.
- No tratar nunca una planta en flor, ni tampoco las malas hierbas floridas que haya debajo.
- Aplicar al atardecer, cuando la actividad de los polinizadores ha cesado.
- Antes de tratar, comprobar si hace falta: buena parte de los pulgones de primavera desaparecen solos en dos semanas cuando llegan mariquitas y sírfidos.
Si aparece un enjambre
Un enjambre de abejas de la miel posado en un árbol o en una persiana es una colonia en tránsito buscando alojamiento, y en ese estado no suele ser agresiva. No se debe rociar con nada, ni con insecticida ni con agua a presión: lo indicado es avisar al ayuntamiento, a los servicios de emergencia o a una asociación de apicultores, que lo retiran vivo.
Cosa distinta es un nido de avispas, y sobre todo el del avispón asiático (Vespa velutina), presente en la cornisa cantábrica y en expansión, incluido en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras regulado por el Real Decreto 630/2013. Sus nidos no se tocan por cuenta propia: se comunican a la administración competente, que tiene protocolos de retirada.
En resumen
Un jardín para polinizadores se construye con flores sencillas, plantadas en masas, con floración escalonada durante los doce meses y con especial atención al final del invierno y al final del verano, que son los periodos de escasez. Las aromáticas mediterráneas, las jaras y la hiedra hacen la mayor parte del trabajo, y ninguna de ellas exige riego una vez arraigada.
Completan el conjunto un bebedero con piedras, un rincón de tierra desnuda al sol donde puedan excavar las abejas solitarias y un uso muy contenido de los fitosanitarios, siempre fuera de la floración y al atardecer. Ante un enjambre, se avisa a quien sabe retirarlo; nunca se trata con insecticida.