Temperatura media o alta
Pleno sol
Cualquiera, suelto, profundo, drenado
Riego moderado
Hoja caduca
Flor: mayo-julio y otoño
Abundantes semilas

Verbena bonariensis es una vivaz alta y muy esbelta de la familia Verbenaceae, originaria de Sudamérica. El epíteto lo dice: fue descrita a partir de material de Buenos Aires, y su área natural abarca el sur de Brasil, Uruguay y Argentina, donde crece en pastizales, cunetas y terrenos removidos. En España se cultiva desde hace décadas y se ha convertido en una de las plantas básicas de los arriates de estilo naturalista, esos en los que se mezclan vivaces y gramíneas y se busca un efecto de pradera.

Su rasgo característico es la desproporción entre altura y volumen. Levanta tallos finos, rígidos y muy ramificados en la parte alta hasta más de un metro, con muy pocas hojas, y los remata con ramilletes planos y apretados de florecitas de color lila purpúreo. El resultado es una planta a través de la cual se ve: no tapa lo que tiene detrás, sino que pone manchas de color flotando en el aire por encima del resto del arriate. Por eso se planta muchas veces en primera línea, delante de otras más bajas, cosa que con casi ninguna otra vivaz tiene sentido.

Cómo reconocerla

Los tallos son cuadrados en sección, ásperos al tacto, huecos y sorprendentemente rígidos para su grosor, lo que le permite sostenerse sin tutor pese a la altura. Las hojas son opuestas, lanceoladas, de margen dentado, ásperas, y se concentran en la base de la planta: hacia arriba escasean y se reducen mucho, lo que deja los tallos casi desnudos y refuerza ese aspecto transparente.

La inflorescencia es una agrupación de cimas apretadas que forman un ramillete plano de dos o tres centímetros de ancho. Cada flor es un tubito diminuto de cinco lóbulos, de color lila violáceo. Abren de forma escalonada, de modo que el ramillete permanece con flor durante mucho tiempo. Es un imán para mariposas, y también atrae abejas y sírfidos con una constancia poco común.

En clima español la floración es larga: empieza en primavera avanzada, mantiene el ritmo durante el verano y da un empujón notable en otoño, hasta que llegan los fríos. En invierno la parte aérea se seca y la planta rebrota desde la base en primavera.

Dónde y cómo plantarla

Pleno sol. En sombra crece igual de alta pero con muchísima menos flor y con tendencia a doblarse. Le va bien cualquier posición abierta y soleada, incluso las más expuestas, y aguanta sin quejarse el calor del verano peninsular.

Se planta en primavera o en otoño, en grupos amplios y bastante juntos, cada treinta o cuarenta centímetros. Plantada de una en una se pierde, porque la mata individual apenas tiene presencia. Su efecto depende de la repetición: manchas de varias plantas repartidas por el arriate, que se lean como una nube de color.

Es una vivaz de vida corta. Rara vez pasa de tres o cuatro años, y en las zonas de invierno frío puede perderse antes. Lo interesante es que casi siempre se mantiene sola, porque se resiembra: en cuanto encuentra suelo desnudo aparecen plántulas nuevas que sustituyen a las matas viejas. En jardín conviene entender la planta así, como una población que se mueve, más que como un ejemplar fijo.

Sobre esto último, un aviso. La resiembra puede ser abundante hasta resultar molesta, sobre todo en clima suave, y la especie está naturalizada en varios puntos de España, especialmente en zonas húmedas, cunetas y bordes de curso de agua. Quien no la quiera fuera de su sitio debe cortar los ramilletes cuando empiezan a secar, antes de que suelten semilla, y arrancar las plántulas que aparezcan donde no tocan. No plantarla junto a espacios naturales, ni tirar los restos de poda con semilla al monte, es sensato.

Riego y sustrato

Acepta cualquier suelo mientras sea suelto, profundo y drenado. No es exigente en fertilidad ni en pH, y tolera bien los suelos calizos. Lo que la mata es el terreno pesado y frío que retiene agua en invierno, combinación que le pudre la corona.

El riego es moderado. Una vez arraigada resiste bien la sequía gracias a su raíz profunda, y en la mayor parte de España se mantiene con riegos ocasionales durante el verano. En maceta pide más atención, pero la maceta no es su mejor destino: al ser tan alta y con tan poco follaje, luce poco en un recipiente y se seca deprisa. Existen selecciones enanas pensadas precisamente para eso.

No necesita abonado. En suelo rico se dispara, produce tallos largos y débiles y acaba tumbándose con la primera tormenta de verano.

Poda y mantenimiento

El corte de los ramilletes agotados prolonga la floración y limita la resiembra, dos motivos para hacerlo. Se corta el tallo florido por encima de un par de hojas y de ahí salen ramificaciones nuevas.

Si a principios de verano la mata está creciendo demasiado y se prevé que se tumbe, se puede recortar a la mitad. Florece un poco más tarde pero más compacta y ramificada. Los tallos secos del invierno se dejan de pie, porque tienen valor decorativo con la escarcha y alimentan a los pájaros con la semilla, y se cortan a ras de suelo a finales de invierno, antes del rebrote.

Multiplicación

  • Semilla. Es lo natural y lo más fácil. Se recoge en otoño y se siembra en semillero a finales de invierno con calor suave, o directamente en su sitio en primavera. Germina sin dificultad. Muchas veces basta con trasplantar las plántulas espontáneas que salen alrededor de la planta madre.
  • Esqueje basal. En primavera, tomando los brotes jóvenes que salen de la corona cuando miden unos diez centímetros, y enraizándolos en sustrato ligero y húmedo, en semisombra.
  • División de mata. Posible en primavera, aunque la corona es leñosa y no siempre se separa con limpieza. Suele salir más a cuenta la semilla.

Plagas y problemas frecuentes

  • Oídio. Su problema más habitual, con polvo blanco en hojas y tallos a final de verano. Aparece con plantación demasiado densa y poca ventilación.
  • Pulgón. En brotes tiernos y en ramilletes sin abrir.
  • Babosas y caracoles. Peligrosos solo con las plántulas y con los rebrotes de primavera.
  • Podredumbre de corona. Por encharcamiento invernal en suelo pesado.
  • Tallos tumbados. Por exceso de abono, exceso de agua o falta de sol, no por la altura en sí.
  • Resiembra excesiva. Se controla cortando las inflorescencias antes de que maduren las semillas.

Usos en el jardín

Es una de las mejores plantas para plantación naturalista. Su transparencia permite colocarla en cualquier posición del arriate, incluso delante, y su altura crea una capa superior de color que unifica el conjunto. Se combina de forma casi automática con gramíneas ornamentales, equináceas, aquileas, sedums altos de otoño y salvias arbustivas, que florecen a la vez y tienen las mismas necesidades de sol y drenaje.

Es también una planta de referencia para jardines pensados para mariposas y polinizadores, por la cantidad de néctar y por la duración de la floración. Y sirve como flor cortada, con tallos largos que aguantan bien en jarrón.

En resumen

Verbena bonariensis es una vivaz sudamericana alta y transparente, de tallos cuadrados casi sin hojas rematados por ramilletes lila que atraen mariposas de la primavera al otoño. Pide pleno sol, suelo drenado y poco más: ni abono, ni riego frecuente, ni tutores.

Tiene vida corta pero se mantiene sola resembrándose, y ahí está también su única pega: en clima suave puede sembrarse más de lo deseado y está naturalizada en varias zonas de España. Cortar los ramilletes antes de que maduren las semillas resuelve el problema y de paso alarga la floración.


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