Sedum 'Matrona' es una vivaz crasa de jardín de la familia Crassulaceae, obtenida en Alemania y hoy una de las selecciones más plantadas del grupo de los sedums altos de otoño. No es una especie silvestre sino un cultivar híbrido, y eso explica el dato que figura en su ficha: es estéril, no produce semilla viable, y solo se multiplica por vía vegetativa. Conviene saber además que los botánicos han trasladado este grupo de sedums erguidos al género Hylotelephium, aunque en vivero se sigue vendiendo casi siempre como Sedum.
Lo que la distingue de las demás vivaces de otoño es que aporta color de follaje durante toda la temporada y no solo en floración. Los tallos son de un rojo vinoso oscuro y las hojas carnosas, de un verde grisáceo azulado, van teñidas de púrpura en los bordes y en el envés, con más intensidad cuanto más sol recibe. Sobre esa mata, a partir de agosto, se abren corimbos planos y anchos de florecitas rosa pálido que se van oscureciendo, y que a la llegada del frío se secan en el sitio sin caerse, dejando estructuras marrones que aguantan el invierno de pie y quedan espectaculares con escarcha. Es de las pocas plantas de arriate que tienen interés los doce meses.
Cómo reconocerla
Forma una mata erguida y compacta que en floración alcanza en torno al medio metro, con multitud de tallos gruesos y rígidos que salen del mismo cepellón. Las hojas son carnosas, ovadas, con el margen finamente dentado, dispuestas de forma opuesta o en verticilos de tres, y de color verde ceniciento con tintes morados. En primavera brota formando rosetas apretadas a ras de suelo, muy decorativas por sí mismas, y desde ahí levanta los tallos a lo largo del verano.
La inflorescencia es un corimbo denso y aplanado, casi horizontal, de bastante diámetro. Los botones son verdosos, las flores abren rosa claro y con el tiempo pasan a rosa asalmonado y luego a tonos herrumbrosos. Es una fuente de néctar de final de temporada, cuando ya queda poco florido en el jardín, y por eso se llena de abejas y mariposas en septiembre y octubre.
Su rusticidad es alta. La ficha la sitúa en las zonas 4 a 9, con tolerancia a heladas fuertes, lo que la hace apta para toda la Península incluidas las zonas de meseta e interior con inviernos duros. El follaje es caduco: en invierno la parte aérea muere y queda solo la estructura seca sobre la corona.
Dónde y cómo plantarla
Pleno sol o, como mucho, sombra parcial ligera. La cantidad de sol determina dos cosas: la intensidad del color púrpura del follaje y la firmeza de los tallos. En sombra el follaje pierde el tinte morado y se vuelve verde, y sobre todo la mata se abre por el centro y se tumba en cuanto llueve o florece, que es la queja más frecuente sobre esta planta.
Se planta en primavera o en otoño, a unos cuarenta o cincuenta centímetros de sus vecinas. Aguanta bien el calor del verano español y no le importan las situaciones expuestas, los suelos pobres o el reflejo de la grava. Es una planta perfecta para arriates secos, para el borde de un camino y para jardineras grandes en terraza soleada, siempre que el recipiente drene bien.
Un aviso práctico: cuanto mejor sea el suelo y más agua reciba, más se tumba. Suena contraintuitivo, pero esta planta se comporta mejor en terreno pobre y seco que en tierra de huerta regada, donde produce tallos largos y blandos que acaban abiertos en estrella dejando el centro vacío.
Riego y sustrato
Acepta cualquier suelo bien drenado, de riqueza media o directamente pobre, y tolera perfectamente los suelos calizos y pedregosos. Lo único que no perdona es el encharcamiento invernal: con la parte aérea seca y la corona bajo agua, se pudre. En terrenos arcillosos hay que plantarla elevada o mezclar grava y arena gruesa en el hoyo de plantación.
El riego es moderado el primer año, para que arraigue, y prácticamente innecesario después en la mayor parte de España. Las hojas carnosas almacenan agua y la planta pasa el verano sin problema con lluvia y algún riego profundo de apoyo en las zonas más secas. En maceta sí necesita riego regular, dejando secar el sustrato entre uno y otro y sin plato con agua.
No hay que abonarla. Un suelo enriquecido de más produce exactamente el defecto que se quiere evitar: mata blanda y tumbada. Si acaso, un poco de compost superficial cada dos o tres años.
Poda y control de la altura
Hay dos intervenciones y las dos son sencillas.
La primera es opcional y muy eficaz: a finales de primavera, cuando la mata ha alcanzado la mitad de su altura, se recortan los tallos por la mitad. La planta rebrota ramificada, queda más baja y compacta, no se abre en floración y da más corimbos, aunque algo más pequeños y con unas semanas de retraso. Es el mismo recurso que se usa con otras vivaces altas y aquí funciona especialmente bien.
La segunda es la limpieza. Los tallos secos con sus corimbos se dejan de pie todo el invierno, porque sostienen la escarcha y dan estructura al arriate cuando no queda nada más. Se cortan a ras de suelo a finales de invierno o a principios de primavera, justo antes de que empiecen a asomar las rosetas nuevas.
Multiplicación
Al ser estéril, la semilla queda descartada. Las dos vías son:
- División de mata. La más habitual. En primavera, al empezar el rebrote, se desentierra el cepellón y se separa en trozos con raíz y varias rosetas, con la pala o con las manos. Se replantan enseguida a la misma profundidad. Conviene dividirla cada tres o cuatro años, porque las matas viejas se ahuecan por el centro.
- Esqueje de tallo. Muy fácil. Se corta un trozo de tallo de primavera o principios de verano, se le quitan las hojas de abajo, se deja secar el corte unas horas y se planta en sustrato arenoso apenas húmedo. Enraíza en pocas semanas. Incluso una hoja carnosa puede llegar a enraizar.
Plagas y problemas frecuentes
- Mata abierta y tumbada. El problema clásico. Causas: poca luz, suelo demasiado rico, riego excesivo o falta del recorte de primavera.
- Podredumbre de la corona. Por suelo encharcado en invierno. Se previene con drenaje, no con tratamientos.
- Babosas y caracoles. Devoran los brotes carnosos que salen en primavera y pueden arruinar el arranque de la mata.
- Pulgón. Se instala en los corimbos jóvenes antes de que abran.
- Otiorrinco. En cultivo en maceta, las larvas comen la raíz.
Usos en el jardín
Es una pieza de arriate de estilo naturalista, y su compañía natural son las gramíneas ornamentales, con las que coincide en momento y en textura contrastada, además de equináceas, aquileas, salvias arbustivas y verbenas altas. Plantada en grupos de tres o cinco crea manchas rotundas gracias a sus corimbos horizontales, que rompen la verticalidad de todo lo que tiene alrededor.
Funciona también en jardines de bajo consumo de agua, en rocallas grandes, en bordes de grava y en cubiertas ajardinadas con espesor suficiente de sustrato. En maceta grande sobre terraza soleada aguanta perfectamente el verano. Y como flor cortada dura en jarrón, además de secarse bien manteniendo la forma del corimbo.
En resumen
Sedum 'Matrona' es una vivaz crasa muy rústica que ofrece follaje gris azulado teñido de púrpura sobre tallos vinosos desde primavera, corimbos rosados de agosto a noviembre y esqueletos secos que decoran el invierno. Es estéril, así que se multiplica por división o por esqueje, ambos triviales.
Necesita sol y drenaje, y le sienta mal el trato amable: cuanto más rico el suelo y más agua recibe, más se tumba. Con un sitio soleado, tierra pobre, riego escaso y el recorte de finales de primavera para controlar la altura, es de las plantas que menos trabajo dan y más meses lucen en un arriate.