Scaevola aemula es una planta rastrera y perenne de la familia Goodeniaceae, originaria del sur de Australia, donde vive en terrenos arenosos y costeros. En jardinería se conoce como abanico o flor abanico, y se ha convertido en una de las plantas de temporada más útiles para maceta colgante y jardinera de balcón, porque florece sin parar desde la primavera hasta bien entrado el otoño y aguanta el calor y el sol directo del verano español mucho mejor que la mayoría de la flor de vivero.
Lo que la hace inconfundible es la forma de la flor. Los cinco pétalos no se reparten alrededor del centro como en casi todas las flores, sino que se disponen todos hacia el mismo lado, formando un abanico o media flor. De ahí viene tanto el nombre común como el científico: scaevola alude a la mano izquierda, y la planta parece siempre a medio abrir. El color dominante es un azul violáceo o malva con la garganta blanca o amarillenta, y existen selecciones blancas y rosadas. Las flores son pequeñas, de poco más de dos centímetros, pero salen en tal cantidad y durante tantos meses que el efecto de conjunto es continuo.
Cómo reconocerla
El porte es postrado o colgante, con tallos que se extienden en horizontal y caen por el borde del recipiente. La altura se queda baja, en torno a un palmo o poco más, mientras que la anchura de una planta bien desarrollada supera con facilidad el medio metro. Las hojas son alternas, carnosas, de forma oblanceolada u obovada, con el margen dentado en la mitad superior y a menudo algo pegajosas al tacto, un rasgo propio del género que ayuda a distinguirla.
Las flores nacen en las axilas de las hojas a lo largo de todo el tallo, no agrupadas en un extremo, lo que hace que la mata quede florecida por completo y no solo en las puntas. Al pasar la floración, la corola cae sola: es una planta autolimpiante que no necesita que se le quiten las flores marchitas, cosa que la diferencia de petunias y calibrachoas y que explica buena parte de su éxito. Puede formar pequeños frutos carnosos, aunque en cultivo ornamental apenas se aprecian.
Dónde y cómo plantarla
Va bien a pleno sol y también en sombra parcial. Con sol pleno florece más y se mantiene compacta; con sombra media conserva un follaje más verde y grande pero pierde densidad de flor. En el interior peninsular, con veranos de mucha insolación, agradece algo de sombra en las horas centrales de julio y agosto, aunque tolera el sol sin quemarse si el riego es correcto.
Se planta en primavera, cuando ya no hay riesgo de heladas. No resiste el frío: por debajo de cero se pierde. En la costa mediterránea, en el sur y en Canarias puede pasar el invierno y comportarse como vivaz durante dos o tres temporadas; en el resto de España se cultiva como planta de temporada y se repone cada año, o se guarda un ejemplar protegido del que sacar esquejes.
Su sitio natural es el borde de una jardinera, una cesta colgante o un muro por el que pueda caer. También funciona como tapizante en arriates soleados y en jardines de costa, porque tolera bien el viento y la salinidad del ambiente marino. En jardinera se combina muy bien con plantas erguidas que aporten volumen por arriba mientras la escévola cubre y cuelga por el borde.
Riego y sustrato
Necesita un sustrato de riqueza media, ligero y de drenaje impecable. Viene de suelos arenosos y la raíz no soporta estar mojada de forma continua. En maceta, una mezcla de sustrato universal con una cuarta parte de perlita o arena gruesa da un resultado muy superior al del sustrato solo. En suelo, si el terreno es pesado, hay que enmendarlo o plantar en zona elevada.
El riego es moderado y con criterio: se espera a que la capa superficial esté seca y entonces se riega a fondo hasta que sale agua por el drenaje. Ni el exceso ni la sequía prolongada le convienen. Una planta que se ha secado del todo pierde hojas por la base y tarda en recuperarse, y una que se riega a diario acaba con la raíz asfixiada. En pleno verano, en una cesta colgante expuesta al sol, puede necesitar agua diaria simplemente porque el sustrato es poco y se seca; conviene entonces usar recipientes amplios y no platos con agua permanente.
Un detalle que evita disgustos: en aguas duras y sustratos muy alcalinos, la escévola suele mostrar clorosis, con hojas amarillas y nervios verdes. Prefiere un sustrato de reacción ligeramente ácida, y en zonas de agua muy caliza ayuda mantener el sustrato algo acidificado y usar un abono con micronutrientes que incluya hierro. Es un problema de disponibilidad de nutrientes, no de riego, y regar más solo lo empeora.
Al florecer de manera continua durante meses, consume bastante. Un abono líquido para plantas de flor cada dos semanas durante la temporada, o un abono de liberación lenta al plantar, mantiene el ritmo de floración hasta el otoño.
Poda y mantenimiento
No hace falta quitar flores pasadas. El único trabajo es un recorte de renovación cuando la mata se estira demasiado, pierde hoja por el centro y deja los tallos desnudos con flor solo en las puntas. Se recortan los tallos a la mitad, se abona y en dos o tres semanas la planta rebrota más densa. A mediados de verano suele ser el momento adecuado. En plantas jóvenes, un despunte al plantar favorece la ramificación desde el principio.
Multiplicación
Por esqueje de tallo, que es la forma práctica y la que se usa comercialmente. Se cortan puntas de unos ocho o diez centímetros en primavera o verano, se les quitan las hojas inferiores y se plantan en una mezcla ligera y húmeda, en semisombra. Enraízan en pocas semanas con calor suave. Es la manera de conservar una variedad concreta y de asegurarse plantas para la temporada siguiente sin depender del invierno.
La semilla es mala vía. Germina de forma lenta e irregular, y además la mayor parte de lo que se vende son selecciones cuya descendencia no sale igual que la planta madre.
Plagas y problemas frecuentes
- Hojas amarillas con nervios verdes. Clorosis por sustrato o agua alcalinos. Se corrige con abono con hierro y micronutrientes, no con más riego.
- Podredumbre de raíz y cuello. Por sustrato compacto, maceta sin drenaje o plato con agua. Es la causa más habitual de muerte súbita.
- Pulgón. En brotes tiernos de primavera.
- Mosca blanca. En balcones cerrados y en ambientes protegidos.
- Araña roja. Con mucho calor y aire muy seco, sobre todo en terrazas cerradas orientadas al sur.
- Mata desnuda por el centro. Envejecimiento normal, se resuelve con el recorte de renovación.
Usos en el jardín y en la terraza
Su mejor destino son las cestas colgantes y las jardineras de balcón, donde cae formando cascada. En arriates soleados y en rocallas funciona como tapizante de temporada, y es una planta especialmente indicada para jardines de costa por su tolerancia al viento salino y al suelo arenoso. En jardines mediterráneos de bajo consumo encaja bien porque, una vez arraigada, no es exigente con el agua.
Combina bien con plantas de flor amarilla y naranja, que contrastan con el azul violáceo, y con follajes plateados. En jardinera mixta hace el papel de planta de borde que suaviza el canto del recipiente, junto a especies erguidas y de porte medio. Las flores atraen abejas y otros polinizadores.
En resumen
Scaevola aemula es una australiana rastrera de flores en abanico que resuelve el verano de una terraza soleada. Florece de forma continua de mayo a octubre, no necesita que se le quiten las flores marchitas y aguanta el calor, el sol y el viento de costa mejor que la mayoría de las plantas de temporada.
Lo único que exige es un sustrato ligero y con drenaje real, un riego moderado sin encharcar y un abonado regular durante la floración. Es sensible al frío, así que en casi toda España se cultiva como planta anual, y se multiplica sin dificultad por esqueje si se quiere conservar de un año para otro.