Zonas 8-12: soporta hasta -12º
Pleno sol
Sustrato pobre, pedregoso o arenoso
Riego escaso
Follaje perenne
Floración: mayo-octubre/noviembre
Pequeños aquenios aromáticos

La planta de curry, Helichrysum italicum, es un subarbusto mediterráneo de la familia de las compuestas que forma matas redondeadas de follaje plateado, con hojas muy estrechas y aciculares, y que desprende un aroma intenso y peculiar, muy parecido al de una mezcla de curry, especialmente después de una lluvia o al sol de mediodía. Se conoce también como elicriso, siempreviva o perpetua, este último nombre por sus flores amarillas, que se secan sin perder el color.

Es una de las plantas más útiles que existen para un jardín seco español. Vive en suelo pobre, pedregoso o arenoso, tolera la cal, resiste la sequía, aguanta el sol más duro y aporta un gris plateado que estructura el jardín durante todo el año, tenga flor o no. Además crece de forma espontánea en algunas zonas de la Península y en Mallorca, con lo que es una planta plenamente adaptada al clima y al terreno de aquí.

Cómo reconocerla

Forma matas densas y redondeadas, con la base leñosa y las ramas jóvenes cubiertas de pelusa blanquecina. Según la variedad y las condiciones, la altura ronda el medio metro y la anchura puede ser algo mayor, con las selecciones enanas quedándose bastante por debajo.

Las hojas son lo característico: lineales, muy estrechas, casi como agujas finas, dispuestas apretadamente a lo largo del tallo y cubiertas de un tomento que les da ese color entre plateado y gris azulado. Al frotarlas entre los dedos, o simplemente al rozar la mata al pasar, sueltan el aroma que le ha dado el nombre popular.

Las flores son capítulos muy pequeños, de un amarillo intenso, agrupados en corimbos densos y planos que se levantan sobre tallos largos por encima del follaje. Secas conservan la forma y el color durante mucho tiempo, y de ahí el nombre de siempreviva. Los frutos son aquenios diminutos, también aromáticos.

Aviso sobre el nombre: no es una especia

Conviene aclararlo, porque el nombre popular induce a error. Esta planta huele a curry pero no es la planta del curry. El curry es una mezcla de especias, y la hoja de curry de la cocina asiática procede de otro árbol completamente distinto, el Murraya koenigii, sin relación botánica con esta.

Esta ficha no recoge ningún uso culinario ni medicinal del Helichrysum italicum y no recomienda consumirlo. Su aceite esencial se destila con fines cosméticos y de perfumería, y ese es un uso industrial, no doméstico. En el jardín su valor es ornamental y aromático: se planta para verla, para olerla al pasar y para cubrir terreno seco.

Dónde y cómo plantarla

Necesita pleno sol, sin discusión. En sombra el follaje pierde el gris, se vuelve verdoso y flojo, la mata se estira y se abre, y la planta acaba enfermando por exceso de humedad. Cuanto más expuesta y más seca sea la posición, mejor se comporta.

El sustrato debe ser pobre, pedregoso o arenoso, y esto es literal: prospera en los suelos que se consideran malos, incluidos los muy calizos y los delgados sobre roca. En suelo rico y regado crece deprisa, produce ramas largas y blandas, pierde el porte compacto y vive menos años.

Lo único innegociable es el drenaje. La causa habitual de muerte de esta planta es el agua estancada, especialmente en invierno. En terreno arcilloso hay que plantarla en un caballón elevado o en rocalla, y en maceta hay que usar sustrato muy drenante, con arena gruesa o grava, y prescindir del plato.

Es rústica al frío dentro de los márgenes que indica la ficha, lo que la hace utilizable en buena parte de España, aunque en zonas de invierno frío y húmedo el problema no será la temperatura sino la combinación de frío y suelo mojado.

Riego

Riego escaso. Durante el primer año, mientras arraiga, conviene regar de forma espaciada para asentarla. A partir de la segunda temporada es una planta de secano en clima mediterráneo: sobrevive perfectamente sin riego, y a lo sumo agradece un par de riegos de apoyo en lo más duro del verano en suelos muy delgados.

No necesita abonado. Un aporte de fertilizante lo único que consigue es un crecimiento excesivo y desgarbado y una mata que se abre. Si se cultiva en maceta, un abonado muy ligero en primavera es más que suficiente.

Poda

Aquí está la clave para que la planta dure años y conserve el porte. Como todos los subarbustos mediterráneos de este tipo, no rebrota bien de la madera vieja. Si se poda a fondo sobre las ramas leñosas y desnudas de la base, lo más probable es que esa parte no vuelva a brotar y la planta quede irrecuperable.

Lo correcto es un recorte anual ligero, siempre sobre el crecimiento del año, dando forma redondeada a la mata y sin llegar nunca a la madera pelada. Se hace después de la floración, en verano o a comienzos del otoño, retirando los tallos florales secos y rebajando un tercio del crecimiento nuevo. Hecho todos los años, ese recorte mantiene la mata compacta y evita que se abra por el centro.

Si la planta ya se ha desmadejado y muestra un centro leñoso vacío, no hay poda que lo arregle: lo práctico es sustituirla por un ejemplar nuevo, obtenido por esqueje de la propia planta.

Multiplicación

Por esqueje semileñoso es sencillo y fiable. Se toman trozos de unos ocho o diez centímetros de brotes del año, a finales del verano o comienzos del otoño, se les retiran las hojas de la parte inferior y se plantan en un sustrato muy ligero, con arena, manteniéndolo apenas húmedo y a la sombra. Enraízan sin dificultad y las plantas jóvenes se pasan a su sitio definitivo en primavera.

También se puede sembrar la semilla, muy fina, en primavera, sobre sustrato ligero y apenas cubierta. Es más lento y la descendencia es más variable en porte y color de follaje, así que para reproducir una mata concreta el esqueje es mejor opción.

Plagas y problemas frecuentes

Es una planta muy sana y con muy pocos enemigos, en buena medida por sus aceites esenciales. Puede aparecer pulgón en los brotes tiernos de primavera y algún foco de cochinilla en matas viejas y muy densas, poco ventiladas por dentro.

Los problemas graves son siempre de agua y de aire: podredumbre de raíz y de cuello por riego excesivo o suelo que no drena, y hongos foliares en posiciones húmedas y cerradas. Una mata que amarillea y se apaga en invierno casi con seguridad tiene las raíces encharcadas. Aclarar el interior de la mata en el recorte anual mejora la ventilación y previene buena parte de estos problemas.

Usos en el jardín

Su papel principal es el de planta de estructura y de color de follaje. El gris plateado permanente contrasta con los verdes oscuros y suaviza los colores fuertes, y funciona todo el año, no solo durante la floración. Plantada en grupo forma masas compactas muy útiles en xerojardinería y en jardines de grava.

Encaja de forma natural junto a las demás plantas del matorral mediterráneo, como lavandas, romeros, salvias, santolinas, tomillos, cistos y jaras, con las que comparte exigencias exactas de sol, suelo y sequía. También se usa como bordura baja recortada, en rocalla, en taludes secos y en jardines de costa, donde tolera bien la brisa marina.

Los tallos florales secos se emplean en ramos y arreglos duraderos, y aguantan el color amarillo mucho tiempo. Es además una planta que se coloca a menudo junto a caminos y accesos, para aprovechar el aroma que suelta al rozarla al pasar.

Otras especies próximas

El género tiene varias especies con interés de jardín. El Helichrysum stoechas, muy extendido por el territorio peninsular y las Baleares, es de porte menor y también aromático, y resulta una excelente opción para un jardín de plantas autóctonas. La sudafricana Helichrysum petiolare es completamente distinta en aspecto: tapizante y colgante, con hojas pequeñas, redondeadas y aterciopeladas, y se usa sobre todo en jardineras y cestas como planta de follaje, con cultivares plateados, verde lima y variegados.

En resumen

El Helichrysum italicum es un subarbusto mediterráneo de follaje plateado y aroma inconfundible que resuelve las posiciones más secas, soleadas y pobres del jardín, tolera la cal y prácticamente no necesita riego una vez asentado. Sus corimbos de flores amarillas duran mucho, secos incluso, y el gris de la mata aporta estructura durante todo el año.

Solo hay que respetar dos reglas: drenaje impecable, porque el agua estancada la mata, y recorte anual ligero sobre el crecimiento del año, nunca sobre la madera vieja, que no rebrota. Y no dejarse llevar por el nombre popular, porque huele a curry pero no es una especia de cocina ni una planta para consumir.


Contenidos relacionados