Temperatura media y alta
Pleno sol
Suelo rico y bien drenado
Riego abundante
Hoja perenne
Flor: mayo-noviembre
Semillas

La Pentas lanceolata es un subarbusto de la familia de las rubiáceas, originario del este de África y de la península arábiga, que produce inflorescencias redondeadas y compactas formadas por decenas de florecillas tubulares abiertas en cinco puntas. Esa forma estrellada le da el nombre del género, del griego pente, cinco, y también su nombre común más extendido, estrella egipcia.

Lo que la hace interesante en el jardín español es que florece cuando más aprieta el calor, de mayo a noviembre, sin flaquear en agosto como hacen tantas plantas de temporada, y que es una de las mejores plantas que existen para atraer mariposas. Una mata en flor tiene visitas constantes durante todo el día, y por eso se planta con frecuencia en jardines pensados para fauna.

Cómo reconocerla

Forma una mata erguida y ramificada que en cultivo de temporada suele quedarse entre cuarenta y sesenta centímetros de altura, y que en clima libre de heladas, cultivada varios años, se convierte en un pequeño arbusto de casi un metro.

Las hojas son opuestas, lanceoladas, de un verde intenso, con los nervios muy marcados y hundidos, lo que les da una superficie algo rugosa y acanalada que se reconoce al tacto. Son un buen carácter de identificación cuando la planta no está en flor.

La inflorescencia es lo llamativo: un corimbo denso y bastante plano, de entre cinco y diez centímetros de diámetro, compuesto por muchas flores pequeñas con el tubo largo y cinco lóbulos en estrella. Los colores del mercado incluyen el rojo, el magenta, el rosa en varias intensidades, el lavanda y el blanco. Las flores se van abriendo de forma escalonada dentro de cada cabezuela, y la planta emite ramilletes nuevos continuamente durante toda la temporada.

Perenne en la costa, de temporada en el interior

La ficha indica hoja perenne, y eso es exacto en las zonas sin heladas: litoral mediterráneo cálido, sur peninsular resguardado y Canarias, donde la planta vive años y se comporta como un arbusto pequeño que se poda cada invierno.

En el resto de España las heladas la matan, así que se compra en primavera, se disfruta hasta noviembre y se retira. La alternativa, si se quiere conservar, es cultivarla en maceta y entrarla a un lugar luminoso y protegido antes de los primeros fríos, reduciendo el riego durante el invierno y sacándola de nuevo en primavera. También funciona hacer esquejes a finales de verano y pasar el invierno con plantas pequeñas en el interior.

Dónde y cómo plantarla

Quiere pleno sol. Es una de esas plantas tropicales que agradecen de verdad el sol directo del verano español, y en sombra florece poco y se estira. En el sur más extremo puede agradecer algo de sombra en las horas centrales de agosto, pero es una planta hecha para el calor.

El sustrato debe ser rico y bien drenado, con materia orgánica. En maceta funciona una mezcla estándar de plantas de flor con compost y algo de material drenante. En suelo de jardín conviene enmendar con compost si el terreno es pobre.

Se planta pasado el riesgo de heladas, con una separación de unos cuarenta centímetros si se quiere una masa continua. Es muy adecuada para maceta y macetón, donde tiene la ventaja de poder moverse a resguardo en otoño.

Riego y sustrato

El riego debe ser abundante durante la temporada de crecimiento y floración. Es una planta que consume agua y que no tolera bien la sequía prolongada: con el sustrato seco deja de emitir ramilletes nuevos y las hojas se marchitan. En maceta y en pleno verano puede necesitar riego diario.

Eso no significa encharcar. El sustrato debe estar húmedo pero aireado, y el agua estancada en el plato de la maceta produce pudrición de raíz con rapidez. En invierno, si se conserva la planta, el riego debe reducirse mucho, porque con temperaturas bajas y sustrato mojado se pierde con facilidad.

Con una floración tan prolongada, el abonado importa. Un abono líquido para plantas de flor cada diez o quince días durante toda la temporada mantiene el ritmo de emisión de ramilletes. Si en algún momento las hojas nuevas amarillean quedando los nervios verdes, es señal de clorosis, algo que puede aparecer en suelos muy calizos y con agua dura; se corrige con un abono que aporte hierro en forma asimilable y, en maceta, usando un sustrato adecuado y agua de menor dureza.

Poda

El manejo pasa por dos operaciones. La primera es el pinzado de las plantas jóvenes: despuntar los brotes cuando la planta es pequeña la obliga a ramificar y produce una mata redondeada con muchos más ramilletes, en lugar de unos pocos tallos altos.

La segunda es retirar las inflorescencias marchitas a medida que se pasan, cortando el tallo florido justo por encima de un par de hojas. Es lo que mantiene la floración continua: la planta que no forma semilla sigue produciendo flor. Con esta especie, esa limpieza tiene un efecto muy visible.

En los ejemplares que se conservan de un año para otro, se hace además una poda de renovación al final del invierno, recortando la mata a la mitad para forzar brotación nueva desde la base y evitar que la planta se quede con las ramas viejas desnudas.

Multiplicación

Por esqueje de tallo es rápido y sencillo. Se toman puntas de unos diez centímetros en primavera o verano, se les quitan las hojas inferiores y las flores, y se ponen en sustrato ligero y húmedo, en sombra y con el ambiente algo cerrado. Enraízan en dos o tres semanas con calor. Es la forma habitual de conservar una variedad concreta y de pasar el invierno con plantas pequeñas.

Por semilla también es posible, sembrando a finales de invierno con calor de fondo, en superficie o apenas cubierta. Las plantas tardan más en alcanzar tamaño de floración, y en el caso de los híbridos comerciales la descendencia no reproduce fielmente el color de la planta madre.

Plagas y problemas frecuentes

La mosca blanca es su plaga más característica y aparece con facilidad en cultivo protegido y en balcones resguardados. Se detecta al mover la planta, cuando salen las adultas del envés de las hojas. La araña roja ataca en verano seco, sobre todo si falta humedad ambiental, y deja el follaje mate y punteado. También pueden aparecer pulgón en los brotes tiernos y cochinilla en plantas viejas y densas.

Entre los problemas no parasitarios, los más comunes son la clorosis ya comentada, la falta de flor por sombra o por no haber retirado las inflorescencias pasadas, y las podredumbres de raíz por exceso de agua en invierno o por platos con agua estancada.

Usos en el jardín

Su papel natural es aportar color intenso en pleno verano, cuando muchas otras plantas se han parado. Funciona en macizo, plantada en grupo con varios ejemplares del mismo color, y en macetón, donde combina bien con petunias, verbenas, escévolas, calibrachoas, coleos y otras plantas de temporada de requerimientos parecidos, es decir, sol pleno, riego generoso y abonado frecuente.

Es una elección de primer orden para un jardín de mariposas, junto con otras plantas nectaríferas de verano. En una terraza o un patio urbano soleado, una maceta grande de pentas es una de las formas más sencillas de atraer polinizadores.

También se cultiva como planta de interior en habitaciones muy luminosas, aunque ahí rara vez florece con la misma abundancia que al aire libre.

Variedades

El mercado se organiza en series comerciales seleccionadas por el porte y por la gama de color. Las hay compactas, de treinta o cuarenta centímetros, pensadas para maceta y jardinera, y otras de mayor desarrollo, más adecuadas para macizo. La gama incluye rojos intensos, magentas, rosas claros, lavandas y blancos, y también variedades bicolores con el centro más claro. Todas comparten las mismas exigencias de cultivo, así que la elección es puramente estética y de tamaño.

En resumen

La Pentas lanceolata da color de mayo a noviembre a pleno sol y en pleno calor, con ramilletes densos de florecillas en estrella y una capacidad de atraer mariposas que pocas plantas de temporada igualan. Necesita suelo rico y bien drenado, riego abundante en verano y abonado regular para sostener esa floración.

No resiste las heladas, así que en la mayor parte de España se cultiva como planta de temporada, y en el litoral cálido se comporta como un arbusto pequeño que se poda cada invierno. Pinzarla de joven para que ramifique y quitarle las inflorescencias marchitas son los dos gestos que más diferencia marcan en el resultado.


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