El Mesembryanthemum criniflorum es una pequeña suculenta rastrera del sur de África, de la familia de las aizoáceas, que produce flores de aspecto satinado, con muchos pétalos finos y brillantes, en una gama de colores que va del blanco al magenta pasando por el rosa, el naranja, el amarillo y el rojo, casi siempre con un anillo claro y un centro oscuro. La misma planta aparece en libros y catálogos como Dorotheanthus bellidiformis, y las revisiones taxonómicas recientes la han trasladado al género Cleretum, de modo que los tres nombres se refieren a lo mismo.
Su particularidad más llamativa no es el color sino el comportamiento: las flores solo se abren con sol directo. Cerradas al amanecer, se despliegan cuando el sol calienta y vuelven a cerrarse por la tarde o si el cielo se nubla. Un macizo puede pasar de ser una alfombra encendida a un montón de hojas carnosas discretas en cuestión de minutos, y esa dependencia del sol condiciona por completo dónde tiene sentido plantarla.
Cómo reconocerla
Forma una mata baja y extendida, de diez a quince centímetros de altura, con tallos tendidos que se ramifican y cubren el suelo. Las hojas son carnosas, espatuladas u oblongas, de un verde claro, y están recubiertas de unas papilas brillantes y transparentes que a la luz parecen gotas de agua o cristales de escarcha. Ese brillo cristalino es el rasgo con el que se identifica la familia y el origen del nombre común inglés de estas plantas.
La flor recuerda a una margarita, pero lo que parecen pétalos no son pétalos verdaderos, y su textura es distinta: fina, casi de papel, con un brillo metálico que hace que el color parezca iluminado desde dentro. Mide en torno a tres o cuatro centímetros y cubre por completo el follaje cuando la floración está en su punto.
Conviene no confundirla con otras aizoáceas de jardín que se le parecen y que sí son perennes de larga vida. La Delosperma cooperi forma matas más duraderas y de hoja cilíndrica, y los Lampranthus son subarbustos que llegan a leñificar la base. El Mesembryanthemum criniflorum es, frente a esos, una anual: cumple su ciclo en una temporada y desaparece.
Una advertencia sobre un pariente cercano
Dentro de esta misma familia hay un caso que conviene tener claro antes de plantar cualquier tapizante suculenta en la costa. El Carpobrotus edulis, la uña de gato o hierba del cuchillo, que cubre tantos taludes del litoral español, figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras aprobado por el Real Decreto 630/2013. Su inclusión implica la prohibición genérica de poseerla, transportarla, comerciar con ella y, por supuesto, plantarla, porque desplaza a la flora dunar y de acantilado autóctona.
El Mesembryanthemum criniflorum no es esa planta ni tiene ese comportamiento: es una anual de porte pequeño que no forma masas persistentes. Pero como se venden en los mismos expositores y a veces bajo etiquetas genéricas del tipo planta de hielo, merece la pena saber distinguirlas.
Dónde y cómo plantarla
Necesita pleno sol, y aquí no hay margen: sin sol directo abundante, las flores no llegan a abrirse y la planta pierde todo su sentido. Debe ir en la posición más soleada y expuesta del jardín, mirando al sur, sin sombra de muros ni de plantas altas.
Es planta de suelo pobre y permeable. Prospera en terrenos arenosos, pedregosos, calizos y con poca materia orgánica, y precisamente en esos suelos ingratos donde otras plantas fracasan es donde da lo mejor de sí. Tolera bien la brisa marina, lo que la hace muy útil en jardines de costa.
La plantación se hace en primavera, pasado el riesgo de heladas, con las matas a unos veinte o veinticinco centímetros. En clima mediterráneo suave también se puede adelantar el ciclo sembrando en otoño para tener flor desde comienzos de la primavera.
El frío la mata: no aguanta las heladas, y en las zonas donde el invierno es duro se comporta estrictamente como planta de temporada.
Riego y sustrato
El riego escaso de la ficha hay que tomarlo en serio. Es una suculenta que almacena agua en las hojas y que tolera mucho mejor la sequía que el exceso. Los riegos deben ser espaciados, dejando que el sustrato se seque por completo entre uno y otro, y muy reducidos en cuanto la planta está establecida.
El error más común es tratarla como una planta de temporada convencional, regarla a diario y matarla por asfixia radicular. En suelo pesado que retiene humedad se pudre por el cuello con rapidez. Si el terreno no drena, hay que plantarla en un caballón elevado, mezclar arena gruesa y grava, o pasarla directamente a maceta con sustrato para cactáceas y suculentas.
Tampoco necesita abonado. Un exceso de fertilizante, en especial nitrogenado, produce follaje blando, matas desgarbadas y menos floración, además de hacerla más vulnerable a las podredumbres.
Multiplicación
Se multiplica por semilla, y es un cultivo sencillo si se respetan dos cosas: la semilla es muy fina y necesita luz para germinar, así que se siembra en superficie o apenas cubierta con una capa mínima de arena, y el sustrato debe mantenerse ligeramente húmedo, no empapado, hasta la nascencia.
La siembra se hace a finales de invierno bajo cubierto, para plantar en primavera, o directamente en su sitio cuando ya no hay heladas. En clima cálido, la siembra directa a voleo sobre un terreno limpio y rastrillado funciona muy bien y evita el trasplante, que en una planta de raíz tan superficial siempre supone un frenazo.
Al terminar la temporada suele dejar semilla en el suelo, así que en jardines de clima suave es habitual que aparezcan plántulas espontáneas la primavera siguiente en el mismo sitio.
Plagas y problemas frecuentes
Tiene pocas plagas. Los caracoles y babosas son el problema principal, sobre todo con las plántulas y en primaveras húmedas, porque las hojas carnosas son un bocado apetecible. También pueden aparecer pulgón en los brotes tiernos y cochinilla algodonosa en el interior de matas muy densas.
Los verdaderos enemigos son la humedad y la sombra. Podredumbres de cuello y raíz por exceso de riego o mal drenaje, y falta de floración por sol insuficiente, explican la práctica totalidad de los fracasos con esta planta. Si un macizo no abre las flores, la causa no es una carencia ni una enfermedad: es que no le da bastante sol.
Usos en el jardín
Su sitio son las rocallas, los taludes soleados, los bordes de camino de grava, las jardineras de muro y los huecos entre piedras. En jardín seco o de bajo consumo de agua cumple el papel de dar color intenso en primavera y comienzo de verano sin gasto de riego.
En jardín de costa aprovecha su tolerancia a la salinidad y al suelo arenoso, y se combina con otras plantas de ese ambiente que compartan sus exigencias. En maceta y en jardinera de balcón muy soleado también funciona bien, siempre con sustrato drenante y sin plato con agua.
Es una planta para ver de cerca y a mediodía. En un patio donde solo se pasa por la mañana temprano o al atardecer, cuando las flores están cerradas, se desaprovecha por completo.
En resumen
El Mesembryanthemum criniflorum, conocido también como Dorotheanthus bellidiformis, es una suculenta anual de porte rastrero que da flores brillantes y de colores muy vivos en primavera y verano, con la condición de recibir sol directo, porque solo entonces se abren.
Quiere suelo pobre y permeable, riego escaso y ningún abonado, y muere con facilidad si se la riega como a una planta de temporada corriente. Se siembra sin dificultad, tolera la sequía y la brisa marina, y es una de las mejores opciones para dar color a una rocalla o a un talud seco al sol, donde casi ninguna otra planta de flor prospera con tan poca agua.