Zonas 5-10: soporta hasta -29º
Sombra o sombra ligera
Rico, fresco, ligero, bien drenado
Riego moderado
Follaje perenne
Flor: septiembre-noviembre
Pequeñas bayas negras

La Liriope muscari es una vivaz de hoja perenne y acintada, originaria del este de Asia, que forma matas densas de aspecto muy parecido al de una hierba tupida y que en pleno otoño levanta espigas de flores violetas entre el follaje. Liriope platyphylla es un nombre antiguo de la misma planta, y todavía se usa en catálogos y viveros, así que las dos etiquetas designan lo mismo.

Su valor en el jardín es doble. Por un lado es una de las pocas plantas que resuelve con solvencia la sombra seca, ese terreno difícil bajo la copa de árboles y arbustos donde compiten las raíces y llega poca agua. Por otro, florece cuando casi nada florece, entre septiembre y noviembre, con unas espigas que recuerdan a los muscari (de ahí el epíteto) y que después dejan racimos de bayas negras y brillantes que duran semanas.

Cómo reconocerla

Forma matas redondeadas y compactas, de unos treinta a cuarenta centímetros de altura, con hojas largas, estrechas, arqueadas y de tacto algo coriáceo, de un verde oscuro mate. Nacen todas desde la base, de modo que la planta parece un penacho denso. Bajo tierra hay rizomas cortos y raíces engrosadas en forma de pequeños tubérculos, que son su reserva y la razón de que aguante bien la sequía.

Las flores aparecen en espigas erguidas que asoman por encima del follaje o quedan a su altura, con florecillas pequeñas, apretadas y globosas, en tonos que van del lila claro al violeta oscuro según el cultivar. Al pasar la flor se forman frutos redondos, primero verdes y luego de un negro lustroso, que permanecen en la planta buena parte del invierno.

Conviene distinguirla de dos plantas que se le parecen y que se venden en los mismos lotes. La Liriope spicata tiene la hoja más fina y, sobre todo, se extiende mediante estolones, con lo que coloniza el terreno en lugar de quedarse en mata; es la que se usa como tapizante amplio y la que puede resultar invasora en un arriate pequeño. El Ophiopogon japonicus, en cambio, tiene hojas mucho más estrechas, flores blanquecinas poco vistosas y frutos de un azul intenso. Si lo que se busca es una mata que no se mueva del sitio, la elección es muscari.

Dónde y cómo plantarla

Prefiere sombra o sombra ligera. En el norte peninsular y en clima atlántico tolera bien el sol de la mañana e incluso posiciones bastante abiertas. En el centro y el sur, con veranos duros, el sol directo de las horas centrales le quema las puntas de las hojas y le deja un aspecto quemado que tarda meses en corregirse, así que ahí hay que plantarla claramente a la sombra.

Es rústica en frío, hasta el punto de que la ficha la sitúa en zonas 5 a 10, lo que la hace utilizable prácticamente en toda España, incluida la meseta y la montaña media. En invierno el follaje se estropea un poco con las heladas fuertes, pero rebrota limpio en primavera.

La plantación habitual es en grupo, no en ejemplar aislado. Para una bordura continua se colocan las matas a unos treinta centímetros unas de otras, de manera que en dos temporadas cierren y formen una banda uniforme. Para cubrir superficie, la separación puede subir a cuarenta centímetros y aun así llega a cerrarse, aunque con más lentitud. El mejor momento para plantar es el otoño, que aprovecha las lluvias, y en zonas de invierno duro también funciona la primavera.

Riego y sustrato

El sustrato ideal es rico, fresco, ligero y bien drenado, con materia orgánica. Dicho esto, es una planta poco quisquillosa que crece en suelos medianos y que tolera bien los calizos, algo importante en buena parte del territorio. Lo que le sienta mal es el suelo compactado que retiene agua en invierno, donde las raíces carnosas se pudren.

El riego es moderado. Recién plantada necesita humedad constante durante la primera temporada para que arraigue. Una vez asentada resiste periodos secos apreciables gracias a sus raíces engrosadas, y en sombra basta con riegos espaciados en verano. Aun así, la diferencia entre una liriope que sobrevive y una que luce es el agua: con riego regular en verano el follaje se mantiene verde y turgente y la floración de otoño es mucho más abundante.

Un acolchado orgánico alrededor de las matas, con corteza o restos vegetales triturados, conserva la frescura del suelo y reduce la competencia de las malas hierbas mientras la plantación cierra.

Mantenimiento y poda

El único mantenimiento que de verdad marca la diferencia es un corte a ras a finales del invierno, antes de que empiece el rebrote. Se siegan o se recortan las matas dejando unos cinco centímetros, se retira todo el follaje viejo y estropeado por el frío y la planta emite en primavera una hoja nueva y limpia. Con matas grandes es cómodo hacerlo con cortasetos o con la desbrozadora. Hay que hacerlo antes de que asome el brote nuevo, porque si se corta tarde el nuevo follaje queda cortado en la punta y se ve durante toda la temporada.

Las espigas de flor y los frutos se dejan hasta que se deterioran, ya avanzado el invierno, momento en que se retiran junto con el resto en ese corte anual. Un aporte de compost tras el recorte cubre las necesidades de abonado del año.

Multiplicación

Se multiplica por división de mata, que es un método rápido, seguro y barato. Se hace en primavera o a comienzos del otoño: se levanta la mata con una horca, se separa en trozos con raíz y varios penachos de hojas (a mano o cortando con un cuchillo si está muy apelmazada), se recorta el follaje a la mitad para reducir la transpiración y se replanta enseguida, con riego abundante. Una mata madura da con facilidad cinco o seis divisiones, así que una plantación grande se puede montar partiendo de unas pocas plantas y dos o tres temporadas de paciencia.

También se puede sembrar la semilla que contienen los frutos negros, limpiándola de la pulpa, pero es lento y los cultivares seleccionados no se reproducen fielmente por esa vía.

Plagas y problemas frecuentes

Es una planta sana. Los problemas más habituales son los caracoles y babosas, que muerden las hojas tiernas del rebrote de primavera y dejan muescas visibles todo el año, y la cochinilla, que se instala en el interior de las matas muy densas y poco ventiladas.

En condiciones de humedad excesiva y mal drenaje aparecen manchas foliares y podredumbres de raíz. Casi siempre son consecuencia de un suelo que no drena o de un riego demasiado frecuente en sombra, no de un patógeno agresivo. Las puntas secas y decoloradas suelen indicar exceso de sol o de viento seco, y las hojas amarillentas y blandas, exceso de agua.

Usos en el jardín

Su uso más frecuente es la bordura: una línea de matas marcando el borde de un camino, un parterre o un macizo de arbustos. Al ser perenne y de altura uniforme, dibuja el trazado durante todo el año sin necesidad de recorte de forma.

El segundo uso es la cubierta de suelo en sombra, bajo árboles grandes, junto a muros orientados al norte o en patios interiores, donde sustituye al césped en zonas de paso escaso, con muchísimo menos riego y sin siega. También sujeta bien la tierra en taludes umbríos.

Funciona además en maceta y jardinera, donde el follaje arqueado tiene mucha presencia y aguanta años sin trasplantar. Combina bien con helechos, hostas, heucheras, hortensias y camelias, plantas que comparten su gusto por la sombra y el suelo fresco, y su hoja lineal contrasta bien con las hojas anchas de esas compañeras.

Variedades

Hay cultivares de flor violeta oscuro, de lila pálido y de flor blanca, además de un buen número de formas variegadas, con las hojas listadas de amarillo, crema o blanco. Los variegados iluminan mucho los rincones oscuros, pero conviene saber que algunos son más sensibles al sol directo que la forma verde, y que los de flor blanca suelen preferir la sombra plena. También existen selecciones de mata más grande, con espigas florales más largas, adecuadas cuando se busca protagonismo, y otras compactas pensadas para maceta.

En resumen

La Liriope muscari, que también se encuentra bajo el nombre de Liriope platyphylla, es una vivaz de hoja perenne para sombra, muy rústica al frío, tolerante a la cal y capaz de aguantar periodos secos una vez arraigada. Forma matas compactas que no invaden, florece en violeta cuando el jardín ya se apaga y remata con bayas negras que duran hasta el invierno.

Se planta en grupo, a unos treinta centímetros entre matas, en suelo fresco y drenado y a resguardo del sol de mediodía en el centro y el sur. Todo su mantenimiento cabe en un corte a ras a finales de invierno y una división cada varios años, que además es la forma más sencilla de ampliar la plantación.


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