La hierba de la golondrina, Euphorbia hypericifolia, es una euforbia de origen americano que ha pasado de ser una planta discreta a convertirse en una de las más vendidas para jardinera y maceta, gracias a una serie de híbridos seleccionados que producen una nube continua de florecillas blancas desde la primavera hasta el otoño. El más conocido de todos es 'Diamond Frost', comercializado a partir de mediados de los años dos mil.
El efecto que consigue es el de una paniculata en miniatura: una masa vaporosa de puntos blancos sobre tallos finísimos que difumina los contornos y suaviza cualquier combinación. Su gran virtud práctica es que se limpia sola, es decir, no hay que quitar flores marchitas, y aguanta el calor del verano sin dejar de florecer. Como toda euforbia, contiene un látex blanco irritante que conviene manejar con cuidado.
Cómo reconocerla
Forma una mata redondeada y muy ramificada, de porte medio o bajo, con tallos delgados y flexibles y hojas pequeñas, ovaladas y de un verde claro. La estructura es tan fina que la planta parece más un velo que una mata.
Lo que se ve como flores son ciatios, la inflorescencia típica de las euforbias, rodeados de apéndices blancos que hacen el papel de pétalos. Cada uno mide apenas unos milímetros, pero se producen por miles y a la vez, y de ahí el efecto de nube. La floración es continua durante toda la temporada cálida, sin pausas ni oleadas.
Una advertencia sobre el nombre: hierba de la golondrina se aplica en español a plantas distintas según la región, y en el comercio esta especie se vende casi siempre por el nombre del cultivar. Si se quiere estar seguro de lo que se compra, lo que hay que buscar es Euphorbia hypericifolia.
El látex, la precaución que hay que tener
Al cortar o romper un tallo, la planta suelta un látex blanco lechoso que irrita la piel y las mucosas y resulta especialmente peligroso en contacto con los ojos. También es tóxico si se ingiere. No es un motivo para no cultivarla, pero sí para recortarla con guantes, lavarse las manos después y no llevárselas a la cara mientras se trabaja.
En jardineras de balcón, dentro de casa o en terrazas donde jueguen niños pequeños o haya animales, ese detalle debe pesar en la decisión. Es una planta ornamental sin ningún uso comestible.
Dónde plantarla
Acepta pleno sol y sombra parcial, y esa flexibilidad es una de las razones de su éxito en jardinera mixta, donde a menudo comparte maceta con plantas de distinta exigencia. A pleno sol florece más densa; en semisombra la mata queda algo más suelta y aguanta mejor el calor extremo.
Es una planta de clima cálido y no tolera las heladas. En España se comporta como perenne en el litoral mediterráneo templado, en el sur y en Canarias, donde puede vivir varias temporadas. En el resto de la península se cultiva como anual de temporada, se planta en primavera cuando ya no hay riesgo de helada y se pierde con los primeros fríos, o bien se resguarda en invernadero o galería.
El calor no le molesta en absoluto, y ahí está su mayor mérito. Sigue floreciendo en pleno agosto mediterráneo, cuando muchas plantas de jardinera se paran, lo que la convierte en una de las opciones más fiables para el verano español.
Riego y sustrato
Riego moderado o escaso, y drenaje asegurado. Es sensible al exceso de agua: en sustrato encharcado la base se pudre con rapidez y la planta colapsa. Lo correcto es regar cuando los primeros centímetros del sustrato estén secos, y en maceta, no dejar nunca agua en el plato.
Sustrato de riqueza media, aireado, con perlita o arena para asegurar el drenaje. No necesita tierra especialmente fértil, y con exceso de nitrógeno produce tallos largos y blandos que estropean la forma redondeada y compacta de la mata.
En jardinera, donde compite por el agua con otras plantas, es la que menos necesita, así que conviene tener en cuenta su tolerancia a la sequía al decidir la frecuencia de riego del conjunto. Un abonado ligero cada dos o tres semanas durante la temporada, con fertilizante equilibrado, mantiene la floración sin engordar la planta.
Poda y mantenimiento
Prácticamente no requiere mantenimiento. No hay que retirar flores marchitas, porque desaparecen solas y la planta sigue produciendo sin necesidad de que se la limpie. Esa característica es lo que la hace tan popular en jardineras de temporada y en plantaciones públicas.
Si con el tiempo la mata se estira y se abre, se recorta un tercio con tijera, con guantes puestos, y rebrota densa en poco tiempo. En cultivo perenne, en zonas de clima suave, un rebaje a finales del invierno la renueva por completo para la temporada siguiente.
Multiplicación
Por esqueje de tallo tierno en primavera y verano. Se toman brotes de unos centímetros, se dejan escurrir el látex, se les quitan las hojas de la base y se plantan en sustrato ligero y húmedo, con calor y ambiente cerrado. Arraigan sin dificultad.
Hay dos advertencias. La primera es práctica: los cultivares comerciales son híbridos que apenas producen semilla viable, y lo poco que se obtenga no se parecerá a la planta madre. La segunda es legal: buena parte de los cultivares seleccionados están protegidos por derechos de obtención vegetal o por patente vegetal, lo que significa que su multiplicación para venta no está permitida sin licencia. Hacer unos esquejes para el propio jardín es otra cosa, pero conviene saber que la planta que se compra en el vivero suele llevar esa protección detrás.
Plagas y problemas frecuentes
Es una planta notablemente sana. Los problemas que aparecen son casi siempre de riego: pudrición del cuello y de la raíz por exceso de agua, que es la causa habitual de que una mata se venga abajo de golpe.
Puede recibir pulgón en los brotes tiernos y mosca blanca en situaciones cerradas y con poca ventilación, sobre todo en invernadero. La araña roja aparece en ambientes muy secos y calurosos. Ninguna de las tres suele pasar de anecdótica en cultivo al aire libre.
Usos en el jardín
Su función principal es la de planta de relleno y de transición en jardineras mixtas, macetas y cestas colgantes. Actúa como el elemento que suaviza y une, entre plantas de flor grande y color fuerte como petunias, calibrachoas, geranios o verbenas, y funciona igual de bien acompañando a follajes de color.
En macizo de temporada, en jardines de clima suave, forma manchas blancas ligeras muy útiles para separar colores que chocan. También rinde sola en maceta, donde su forma esférica y vaporosa se aprecia mejor. Es una buena opción para plantaciones grandes de mantenimiento bajo, porque no exige limpieza de flores pasadas ni riego frecuente.
Variedades
El cultivar de referencia es 'Diamond Frost', de porte medio y floración densa, que fue el que abrió el mercado. A partir de él se han seleccionado otros de la misma serie: variedades de mayor tamaño y presencia, pensadas para combinar con plantas vigorosas o para plantar en masa, y variedades de floración especialmente tupida, hasta el punto de que las flores llegan a ocultar el follaje. Todas comparten idénticas necesidades de cultivo y la misma precaución con el látex.
En resumen
Euphorbia hypericifolia es una planta de flor menuda y abundante, de aspecto vaporoso, que florece sin interrupción de marzo a octubre y resiste bien el calor del verano español. Pide sol o sombra parcial, sustrato drenado de riqueza media y riego moderado, y no tolera el encharcamiento ni las heladas: en la mayor parte de España se cultiva como planta de temporada.
Su mantenimiento es mínimo, ya que no necesita que se le retiren las flores marchitas, y se multiplica con facilidad por esqueje, aunque los cultivares comerciales suelen estar protegidos. La única precaución seria es el látex blanco, irritante para la piel y los ojos y tóxico por ingestión: guantes al recortarla y ubicación pensada si hay niños o animales cerca.