Zonas 6-10: soporta hasta -23º
Pleno sol
Cualquiera, bien drenado
Bajo riego
Follaje caduco
Floración: primavera-otoño
Cápsulas largas con semillas

La amapola de California, Eschscholzia californica, es una papaverácea originaria de la costa oeste norteamericana que se comporta en el jardín como anual de siembra directa, aunque en climas suaves puede durar más de una temporada. Sus flores, de cuatro pétalos sedosos y color naranja intenso, se abren sobre un follaje muy dividido y de un verde azulado casi metálico que ya sería motivo suficiente para plantarla.

Es la planta de quien quiere color abundante con poco esfuerzo y poca agua: se siembra a voleo, no se trasplanta, no se abona, se riega poco y se resiembra sola de un año para otro. Las flores se cierran al atardecer y en los días nublados, y vuelven a abrirse con el sol, un comportamiento que el jardinero acaba usando como termómetro de la mañana.

Cómo reconocerla

El follaje es tan característico como la flor. Las hojas están finamente divididas en segmentos estrechos, casi filiformes, y tienen un tono glauco, verde azulado, que contrasta con fuerza contra el naranja de los pétalos. La mata es baja y extendida, con tallos que se levantan desde una roseta basal.

El capullo es un cono puntiagudo cubierto por una cofia que se desprende entera cuando la flor va a abrirse; ese detalle es exclusivo del género y basta para identificarla. La flor, de unos cinco o seis centímetros, tiene cuatro pétalos de textura de seda y un anillo ensanchado en la base del pedúnculo, justo bajo la flor, que también sirve como carácter distintivo.

Tras la floración se forman cápsulas alargadas y estrechas, casi como vainas, que al secarse se abren de golpe y lanzan la semilla a cierta distancia. Ese mecanismo explica que al año siguiente aparezcan plantas a varios metros de donde se sembró.

Dónde plantarla

Pleno sol, sin discusión. En sombra o semisombra la planta se alarga, florece poco y las flores permanecen medio cerradas. Es exactamente el tipo de planta que se pone en el sitio más soleado y más ingrato del jardín.

El suelo le da igual mientras drene bien, y de hecho prefiere los pobres y arenosos. En tierra rica y fértil produce mucho follaje y pocas flores, y la mata se vuelve blanda y se tumba. Tolera bien la cal, de modo que no plantea problemas en los suelos calizos habituales en España.

El calor y la sequía estival no la asustan, pero en verano mediterráneo duro tiende a agostarse y detener la floración. Esa es la razón por la que en el sur y el levante conviene sembrarla en otoño y no en primavera: florece antes, aprovecha la humedad del invierno y regala una primavera larga antes de que llegue el calor.

Cómo sembrarla

La amapola de California tiene raíz pivotante y no soporta el trasplante. Se siembra directamente en el sitio definitivo, a voleo o en líneas, cubriendo la semilla muy ligeramente con tierra o solo apelmazando la superficie. Trasplantar plantel de cepellón casi siempre acaba en plantas raquíticas.

En clima suave, en la costa mediterránea, en Andalucía y en el litoral atlántico, la siembra de otoño es la mejor opción: las plántulas pasan el invierno pequeñas y arrancan en cuanto sube la temperatura. En zonas de invierno frío, con heladas fuertes, se siembra a finales del invierno o al empezar la primavera, cuando el suelo ya se ha templado.

Conviene aclarar las plántulas dejando unos veinte o veinticinco centímetros entre ellas. Sembrada demasiado densa, la mata compite consigo misma, se estira y florece peor. Si se quiere una mancha naturalista, mejor sembrar generoso y aclarar después que apretar el marco.

Riego y sustrato

Bajo riego. Una vez que las plantas tienen unos centímetros, aguantan con muy poca agua y en primavera suelen bastarles las lluvias. En verano, un riego ocasional y profundo prolonga la floración, pero regarla a menudo es contraproducente: la planta se vuelve blanda, se tumba y es más propensa a la pudrición del cuello.

No necesita abono. Un suelo pobre da mejores plantas que uno enriquecido, y añadir fertilizante nitrogenado es el modo más rápido de tener mucha hoja y poca flor. En maceta, sustrato universal aligerado con arena, recipiente hondo por la raíz pivotante y riego solo cuando la superficie está seca.

Mantenimiento y resiembra

Retirar las flores marchitas alarga la floración y evita que la planta se agote produciendo semilla. Si se hace con constancia, la temporada de flor se estira desde la primavera hasta el otoño, tal como indica la ficha.

Ahora bien, dejar granar unas cuantas cápsulas es lo que garantiza la vuelta al año siguiente. La Eschscholzia californica se resiembra con mucha facilidad y una siembra inicial puede mantenerse sola durante años en un jardín seco. Esa espontaneidad es su gracia y también algo que hay que decidir: si se quiere que ocupe un sitio concreto y no más, hay que cortar las cápsulas antes de que se abran, porque las lanza lejos y germinan sin ayuda.

En zonas de clima muy suave las plantas pueden sobrevivir al invierno y rebrotar, con la base algo leñosa. En ese caso un rebaje fuerte al final del invierno las renueva, aunque suele dar mejor resultado dejar que el relevo lo hagan las plántulas nuevas.

Plagas y problemas frecuentes

Es una planta sana que rara vez requiere tratamientos. Los pulgones se instalan en los tallos florales tiernos en primavera y suelen resolverse solos cuando llegan sus depredadores naturales. En suelo húmedo, los caracoles y las babosas pueden acabar con las plántulas recién nacidas, que es el momento más delicado del cultivo.

Lo que sí la mata es el exceso de agua. La pudrición del cuello en suelos pesados y encharcados es la causa más común de fracaso, y el remedio es preventivo: sembrar en terreno drenado o levantar el bancal.

Usos en el jardín

Su papel estrella es la pradera florida y el macizo naturalista de bajo consumo de agua, mezclada con otras anuales de siembra directa como amapolas, centaureas o linos. También rinde muy bien en taludes soleados, en bordes de camino, en jardines de grava y para vestir zonas que quedan vacías en primavera antes de que arranquen las vivaces.

Las flores atraen abejas y otros polinizadores durante toda la temporada. Como flor cortada dura poco, así que su lugar está en el jardín y no en el jarrón. Conviene tener presente que no es una planta comestible y que, como otras papaveráceas, contiene alcaloides; su interés es exclusivamente ornamental.

Variedades

Además del naranja de la especie tipo, se comercializan mezclas y cultivares en amarillo puro, crema, blanco, rosa, rojo cobrizo y tonos bicolores, así como formas de flor semidoble y de pétalos ondulados o acanalados. Todas se cultivan igual. Hay que saber que las mezclas de color no se mantienen estables por resiembra: al cabo de unas cuantas generaciones espontáneas, la población tiende a volver al naranja de la especie.

En resumen

La amapola de California es una anual de siembra directa, de flores naranjas sedosas sobre follaje glauco y muy dividido, que pide pleno sol, suelo pobre y drenado, poca agua y nada de abono. No admite trasplante por su raíz pivotante, así que se siembra siempre en el sitio definitivo, en otoño en clima suave y a finales de invierno donde hiela fuerte.

Retirar las flores pasadas alarga la floración de la primavera al otoño, y dejar granar unas pocas cápsulas asegura que vuelva sola al año siguiente. Es una de las opciones más eficaces para dar color a un jardín seco y soleado con muy poco trabajo, siempre que se acepte que decidirá por su cuenta dónde crecer la temporada siguiente.


Contenidos relacionados