Las digitales son las vivaces de espiga más reconocibles del jardín de sombra: una roseta de hojas grandes y velludas pegada al suelo de la que sale, en su segundo año, un tallo recto de más de un metro cubierto por decenas de flores en forma de dedal, colgantes y alineadas hacia un lado, con la garganta salpicada de manchas oscuras rodeadas de un halo claro.
El género Digitalis pertenece a la familia de las plantagináceas y tiene una representación ibérica notable. La más conocida es la Digitalis purpurea, que crece de forma silvestre en claros de bosque, taludes y roquedos de la mitad norte y del oeste peninsular, sobre suelos ácidos. Antes de plantarla hay que saber una cosa, y por eso va la primera.
Planta muy tóxica: leer antes de plantar
La digital es una de las plantas más tóxicas del jardín europeo. Contiene glucósidos cardiotónicos en todas sus partes, hojas, flores, tallos, raíces y semillas, tanto frescas como secas, y también en el agua en la que hayan estado flores cortadas. Actúan directamente sobre el ritmo del corazón, y la diferencia entre una cantidad sin efecto y una cantidad peligrosa es muy pequeña.
De ahí se derivan varias advertencias concretas:
- No se ingiere ninguna parte de la planta, en ninguna cantidad ni preparación. No tiene ningún uso casero, culinario ni de infusión, y los medicamentos derivados del género se fabrican y dosifican en condiciones que no tienen nada que ver con una planta de jardín.
- Cuidado con confundir las hojas. La roseta del primer año, sin flores, se parece bastante a la de otras plantas de hoja grande y velluda que sí se consumen, como la borraja o la consuelda. Ha habido intoxicaciones graves por esa confusión. Si no hay flor, no hay identificación segura.
- Se manipula con guantes. El contacto prolongado con la savia puede irritar la piel y los ojos.
- Fuera del alcance de niños y mascotas. Las flores atraen a los niños pequeños precisamente por su forma de dedal.
Ante una ingestión, aunque sea de poca cantidad, hay que llamar a un servicio médico de urgencias o al centro de toxicología, o acudir al veterinario si se trata de un animal. No se debe esperar a ver si aparecen síntomas.
Cómo es y cómo vive
La mayoría de las digitales cultivadas son bienales, y entender su ciclo evita decepciones. El primer año forman solo una roseta basal de hojas ovales, arrugadas y cubiertas de pelo suave. El segundo año emiten la vara floral, florecen, producen semilla y mueren.
Ese comportamiento no es un problema si se acepta lo que implica: una digital no es una mata que se planta y permanece, sino una población que se mantiene sola por resiembra. Bien instalada, cada año hay rosetas nuevas y varas floridas al mismo tiempo, y la mancha se perpetúa sin intervención. Algunas especies del género son vivaces de verdad y duran varios años.
La vara alcanza con frecuencia el metro o el metro y medio, y en ella las flores se abren de abajo arriba a lo largo de semanas. La hoja es caduca y la floración llega, según especie y zona, entre junio y agosto, o repartida entre la primavera y el otoño.
El fruto es una cápsula que contiene una cantidad enorme de semillas diminutas, lo que explica la facilidad con la que se resiembra.
Especies ibéricas y de jardín
La Digitalis purpurea es la típica de flor rosa purpúrea con la garganta moteada, y de ella proceden los cultivares de jardín en blanco, crema, rosa pálido y albaricoque, además de series de flores dispuestas todo alrededor del tallo en vez de hacia un lado.
La Digitalis obscura es muy distinta y muy interesante para jardín seco: es un pequeño arbusto leñoso de hoja estrecha, casi lineal, y flores de un naranja rojizo, propio de matorrales y roquedos calizos del este y el sur peninsular. Tolera la sequía y el sol mucho mejor que sus parientes de bosque.
En el jardín se cultivan también la Digitalis grandiflora y la Digitalis lutea, de flores amarillas y hábito vivaz, y la Digitalis ferruginea, de espiga larguísima y flores pequeñas de tono herrumbre.
Dónde plantarlas en España
Aceptan pleno sol o semisombra, pero el criterio cambia mucho de norte a sur. En Galicia, la cornisa cantábrica y las zonas de montaña se dan a pleno sol sin problema. En el interior seco y en el sur necesitan la sombra ligera de árboles o de un muro durante las horas centrales del verano, o se agotarán antes de terminar de florecer.
La Digitalis purpurea prefiere suelos ácidos, humíferos y frescos, que es donde vive de forma espontánea, y en terrenos muy calizos se comporta peor. La Digitalis obscura, en cambio, es planta de caliza y de secano, así que en el este y el sur peninsular es la opción sensata cuando se busca una digital adaptada al terreno.
El frío no es su límite: son plantas de clima templado y de montaña, resistentes al invierno.
Suelo, riego y siembra
Quieren un suelo ligero y bien drenado, con materia orgánica, y un riego regular que mantenga el terreno fresco durante el crecimiento y la floración. No toleran el encharcamiento, que les pudre la corona, especialmente en invierno cuando solo hay roseta.
Para sembrarlas hay un detalle técnico que decide el resultado: la semilla necesita luz para germinar. Se siembra en superficie, apenas presionada contra el sustrato y sin cubrir, manteniendo la humedad con pulverizaciones. Enterrarla es la causa más común de que no nazca nada.
La siembra se hace a finales de primavera o en verano para florecer al año siguiente, bien en semillero y trasplante posterior, bien directamente en el sitio definitivo, que es como mejor se comportan.
Mantenimiento
Poca cosa. Un acolchado que mantenga fresca la raíz, riego durante la floración y una decisión que hay que tomar en cuanto la espiga principal se marchita:
- Cortar la vara justo debajo de las últimas flores. La planta suele emitir entonces varias espigas laterales más cortas, que alargan la floración semanas.
- Dejarla para que madure la semilla y se resiembre sola. Es lo que interesa si se quiere una población estable, y en ese caso conviene sacudir las cápsulas secas sobre la zona donde se desea que salgan.
Se puede hacer lo primero en unas varas y lo segundo en otras, y así se consiguen las dos cosas. Al final del ciclo, las plantas agotadas se arrancan y se retiran, siempre con guantes, y no se dan a comer a ningún animal.
Problemas frecuentes
Son plantas sanas. Lo que más se ve es lo siguiente:
- Caracoles y babosas sobre las rosetas jóvenes, que es su enemigo principal en jardines húmedos.
- Oídio en las hojas al final del verano, sobre todo en plantas apretadas o secas de raíz.
- Pudrición de la corona por encharcamiento invernal, que se lleva la roseta antes de que llegue a florecer.
- Varas dobladas por el viento en sitios expuestos: en esos casos conviene un tutor discreto o plantar al abrigo.
Usos en el jardín
Su sitio está en el arriate de sombra o semisombra y en el jardín de aire natural, junto a helechos, aquilegias, geranios vivaces, hostas y bajo la copa clara de árboles caducos. Su verticalidad rompe las masas redondeadas y da altura sin ocupar espacio en el suelo.
Son plantas muy visitadas por abejorros, que se meten enteros en el tubo de la flor y son sus polinizadores principales, de modo que encajan bien en un jardín pensado para polinizadores. Como flor cortada duran, pero conviene recordar que el agua del jarrón queda contaminada y hay que tirarla con cuidado, y mantener el recipiente lejos de niños y animales.
En resumen
Las digitales son bienales de espiga alta y flores en dedal que florecen entre junio y agosto, quieren sol o semisombra según la zona, suelo ligero y fresco y riego regular, y se mantienen solas por resiembra si se les deja madurar alguna vara. La Digitalis purpurea pide suelo ácido, y para terrenos calizos y secos del este y el sur la elección adecuada es la Digitalis obscura.
Por encima de cualquier consideración de cultivo está su toxicidad: toda la planta contiene glucósidos que afectan al corazón, no debe ingerirse en ninguna forma, se manipula con guantes y se planta lejos del alcance de niños y mascotas. Es una planta magnífica en el jardín y peligrosa fuera de él.