El corazón de María es una de las pocas vivaces cuya flor se describe sola: de tallos arqueados cuelga una hilera de corazones rosados, aplanados, con un pétalo interior blanco que asoma por la punta como una gota a punto de caer. Todos miran hacia abajo y se alinean a lo largo del racimo, y la floración va de mayo a julio.
Se ha llamado siempre Dicentra spectabilis y así aparece en la mayoría de las etiquetas, pero la botánica la separó del resto de las dicentras y hoy su nombre correcto es Lamprocapnos spectabilis. Pertenece a la familia de las papaveráceas, en el grupo de las fumarioideas, y es originaria del este de Asia, de Siberia, el norte de China, Corea y Japón, donde vive en el sotobosque húmedo. Ese origen manda en todo su cultivo: quiere sombra, frescor y suelo profundo.
Aviso: planta tóxica
Es tóxica por ingestión. Contiene alcaloides isoquinolínicos en toda la planta, con mayor concentración en las raíces, y su savia puede provocar irritación de la piel en personas sensibles al manipularla.
Conviene por tanto no ingerir ninguna parte, no darle ningún uso casero, plantarla fuera del alcance de niños pequeños y de mascotas que roan plantas, y usar guantes al dividirla o trasplantarla. Ante una ingestión, hay que acudir a un servicio médico o veterinario.
Cómo es
Forma una mata redondeada y aireada de entre sesenta y noventa centímetros de alto y otro tanto de ancho, con tallos carnosos y frágiles, rosados o verdes según el cultivar, y hojas divididas en segmentos anchos y de aspecto suave, de un verde claro algo azulado.
La flor es un corazón aplanado de dos a tres centímetros, formado por dos pétalos exteriores rosas fuertemente arqueados que dejan asomar dos pétalos interiores blancos. Se disponen en racimos colgantes de una decena de flores, sobre tallos que se arquean por el peso. La variedad de flor blanca es un clásico de los jardines de sombra, y también existen cultivares de follaje dorado y de flores más rojizas.
La hoja es caduca, y aquí está la particularidad que hay que conocer antes de plantarla: no se limita a perder la hoja en invierno, sino que entra en reposo en pleno verano. Terminada la floración, y sobre todo si llega el calor seco, la planta amarillea y desaparece por completo del arriate hasta la primavera siguiente. No está muerta: está durmiendo bajo tierra.
Dónde plantarla en España
Quiere semisombra o sombra. El sol directo del mediodía le quema las hojas y acorta muchísimo la floración. El sitio ideal es bajo la copa clara de árboles caducos, en el lado norte de un muro o de la casa, o en un rincón que reciba sol suave de primera hora.
Geográficamente, su territorio natural en España es la mitad norte y las zonas de montaña: Galicia, la cornisa cantábrica, el Pirineo, zonas altas del interior, donde el verano no es abrasador y el suelo se mantiene fresco. Resiste el frío invernal sin problema.
En el interior seco y en el litoral mediterráneo cálido puede cultivarse en sombra plena, con suelo bien preparado, acolchado grueso y riego constante, pero hay que contar con que el reposo veraniego llegará antes y la temporada de lucimiento será más corta. En esas zonas rinde bastante mejor en maceta grande colocada en un patio sombreado, donde se controla mejor la humedad del sustrato.
Suelo y riego
Necesita un suelo fértil, fresco, profundo y bien drenado, con mucha materia orgánica, del tipo que se forma bajo un bosque de hoja caduca. Antes de plantar conviene cavar hondo e incorporar compost o mantillo, porque sus raíces carnosas exploran en profundidad y no se llevan bien con la tierra compacta.
El riego es moderado y regular durante la primavera y el principio del verano, manteniendo el suelo fresco pero nunca encharcado. Cuando la planta empieza a amarillear y entra en reposo, hay que reducir mucho el riego: una raíz dormida en tierra empapada se pudre con facilidad.
Un acolchado de compost o de hoja descompuesta en primavera hace tres cosas a la vez: alimenta, conserva la humedad y mantiene la raíz fresca en junio.
Mantenimiento y el hueco del verano
El mantenimiento se reduce a poco. Un aporte de compost en primavera, retirar la parte aérea cuando ya está amarilla y seca, y no cavar en esa zona el resto del año.
Ese último punto merece atención: como la planta desaparece del todo, es fácil clavarle la azada por accidente en agosto. Conviene marcar su posición con una etiqueta o una piedra.
El hueco que deja se resuelve plantando alrededor especies que cubran justo cuando ella se retira: helechos, hostas, heucheras, epimedium, brunneras o astilbes, todas ellas de sombra y de necesidades parecidas. El arriate mantiene el volumen y nadie nota la ausencia.
Con los años, la mata gana tamaño y florece cada vez mejor. Es una planta que no conviene mover sin motivo: agradece que la dejen tranquila en el mismo sitio.
Multiplicación
Se multiplica por división de mata, a principios de primavera cuando asoman los brotes, o bien en otoño una vez pasado el reposo. Las raíces son carnosas y quebradizas, así que hay que trabajar con cuidado y con la tierra algo húmeda, dejando en cada porción varias yemas.
También admite esqueje de raíz en invierno, cortando trozos de raíz gruesa de unos cinco centímetros y enterrándolos en horizontal en sustrato arenoso, y esqueje de brote basal en primavera, tomando los tallos jóvenes con un trozo de la corona.
La semilla es posible pero lenta y poco práctica, y no reproduce los cultivares.
Problemas frecuentes
Es una planta sana. Los contratiempos habituales son estos:
- Caracoles y babosas, que atacan los brotes tiernos en primavera y son su enemigo principal, sobre todo en jardines húmedos y sombreados.
- Amarilleo prematuro: casi siempre es reposo anticipado por calor y sequía, no enfermedad. La respuesta correcta es reducir el riego y esperar a la primavera, no abonar.
- Pudrición de raíz por suelo encharcado, especialmente durante el reposo estival y el invierno.
- Pulgón en los brotes de primavera, sin mayor importancia.
Los tallos son frágiles y se parten con el viento o con un manguerazo fuerte, así que conviene plantarla en un rincón resguardado y regar al pie con suavidad.
Usos en el jardín
Es una planta de jardín de sombra por definición. Su sitio está en la banda media de un arriate umbrío, junto a helechos, hostas, aquilegias, pulmonarias y bulbos de primavera, o al pie de arbustos de hoja caduca y de acidófilas como camelias y rododendros, con los que comparte suelo húmedo y rico.
Funciona bien en maceta grande en patios y terrazas orientadas al norte, y sus tallos arqueados aguantan razonablemente como flor cortada si se recogen con la mitad de las flores abiertas.
Combinada con bulbos de floración temprana rinde el doble: los bulbos abren en marzo y abril, ella toma el relevo en mayo y junio, y las plantas de follaje llenan el hueco a partir de julio.
En resumen
El corazón de María, Lamprocapnos spectabilis para la botánica actual y Dicentra spectabilis en casi todas las etiquetas, es una vivaz de sombra que florece de mayo a julio con racimos colgantes de flores en forma de corazón. Pide semisombra, suelo fértil, profundo y fresco, riego moderado y regular, y muy poco más.
Hay que contar con su reposo de verano, que la hace desaparecer del arriate, y plantar a su lado especies de sombra que cubran ese hueco. Y no olvidar que es tóxica por ingestión y que su savia irrita la piel, de modo que se manipula con guantes y se coloca lejos del alcance de niños y mascotas.