Zonas 7-10: soporta hasta -17º
Pleno sol
Sustrato pobre, bien drenado
Riego escaso
Follaje perenne
Floración: mayo-septiembre
Cápsulas de semillas

El Delosperma cooperi es una suculenta tapizante de la familia de las aizoáceas, originaria de Sudáfrica, que cubre el suelo con una alfombra baja de hojas cilíndricas y carnosas y la tapa entre mayo y septiembre con flores de un magenta luminoso, casi fluorescente, de pétalos estrechos dispuestos en varias filas alrededor de un centro pálido.

Lo que la separa de las demás plantas de este grupo es la resistencia al frío. Procede de zonas de altitud del interior sudafricano, no de la costa cálida, y eso le permite vivir en zonas 7 a 10, aguantando heladas fuertes que ninguna otra suculenta tapizante de jardín soporta. Se combinan así dos cosas raras juntas: planta de secano, de riego escaso y suelo pobre, y planta que no hay que proteger del invierno.

Cómo reconocerla

Forma una mata rastrera de pocos centímetros de altura, entre diez y quince, que se extiende en horizontal y puede cubrir medio metro o más por planta. Los tallos son finos, semipostrados, y enraízan al contacto con el suelo, de modo que la cobertura se cierra sola.

La hoja es suculenta, cilíndrica y alargada, verde claro o verde azulado, con la superficie cubierta de células brillantes que le dan un aspecto escarchado a contraluz. Se mantiene todo el año, así que la planta tapiza también en invierno, aunque con frío intenso toma tonos rojizos o violáceos.

La flor mide unos cuatro o cinco centímetros y llama la atención por la saturación del color. Abre con el sol de la mañana y se cierra al atardecer y en días nublados, lo que conviene saber antes de plantarla en una zona sombría, donde apenas se verá abierta. El fruto es una cápsula que se abre con la humedad y libera las semillas.

Dónde plantarla

Necesita pleno sol, sin discusión. A media sombra vegeta, se alarga y prácticamente no abre las flores.

En España se puede cultivar en casi todo el territorio, incluido el interior frío, precisamente por esa resistencia a la helada. La ficha la sitúa en zonas 7 a 10, con tolerancia a temperaturas del orden de los diecisiete grados bajo cero, siempre entendiendo esa cifra como frío seco. La combinación que sí la mata es el frío con suelo húmedo: donde el invierno es lluvioso y el terreno retiene agua, se pudre.

Le sientan bien las situaciones difíciles: taludes soleados, coronaciones de muro, jardineras de piedra, juntas entre losas, cubiertas vegetales de poco espesor y zonas de grava donde el suelo se calienta mucho. Tolera el ambiente marino y el suelo calizo.

Suelo y riego

Quiere un sustrato pobre y muy bien drenado. Arena gruesa, grava, tierra de jardín aligerada, sustrato de cactáceas en maceta. Lo que no admite es tierra pesada, arcillosa y compacta, ni el fondo de una zona donde se acumule el agua de lluvia.

El riego es escaso. En el jardín, una vez arraigada, se apaña con la lluvia salvo en veranos muy secos, en los que un riego ocasional y profundo mantiene la floración. En maceta, dejar secar el sustrato por completo entre riegos y espaciarlos mucho en invierno, cuando prácticamente no necesita agua.

Un acolchado de grava o de gravilla alrededor del cuello ayuda más de lo que parece: mantiene seca la base de los tallos, evita salpicaduras de tierra en la hoja y reduce la podredumbre.

El abonado sobra. En suelo rico o abonado la planta crece blanda, pierde el porte compacto y florece peor.

Mantenimiento

Es de las plantas de menos trabajo del jardín. Se limita a un recorte al final del invierno o después de la floración, retirando los tallos secos y rebajando los que se hayan alargado demasiado, para que la mata rebrote densa desde la base.

Con los años el centro puede quedar despoblado mientras los bordes siguen vigorosos. Cuando eso pasa, lo más rápido es levantar la parte vieja y replantar en su sitio fragmentos enraizados de la periferia, que agarran de inmediato.

Retirar hojas caídas de árboles cercanos en otoño evita que se forme una capa húmeda encima de la mata, que es exactamente el ambiente que la perjudica en invierno.

Multiplicación

Es tan sencilla que sobra comprar más de una planta. Por esqueje de tallo: se corta un fragmento de diez centímetros, se dejan secar los cortes uno o dos días y se planta en sustrato arenoso apenas humedecido. Enraíza en pocas semanas en primavera o a finales de verano.

Por división, separando trozos de mata que ya tienen raíces propias y replantándolos directamente en su sitio.

Y por semilla, sembrando en primavera en superficie, sin apenas cubrirla, sobre sustrato arenoso, con humedad ligera y calor. Las plantas de semilla pueden variar algo en el tono de la flor.

Problemas frecuentes

El fallo dominante es el exceso de agua, que produce tallos blandos, translúcidos y ennegrecidos por la base, y pudrición de raíz. En la mayoría de los casos no tiene arreglo, así que la única estrategia es preventiva: drenaje, grava y riego corto.

La cochinilla algodonosa puede instalarse en la base de los tallos, protegida bajo la mata, y el pulgón aparece en primavera sobre los brotes tiernos. Los caracoles y babosas muerden las hojas carnosas en zonas húmedas.

Otro problema típico es la mata que no florece: casi siempre es sombra, y a veces exceso de abono o de riego.

Usos en el jardín

Su función es cubrir suelo difícil y soleado con poco mantenimiento y sin riego, lo que la hace muy útil en jardinería mediterránea y en xerojardinería. Va bien en rocallas, taludes con problemas de erosión, bordes de camino, jardines de grava, cubiertas vegetales extensivas y macetas anchas y poco profundas, donde cae por el borde.

Combina bien con otras plantas de secano de porte bajo, con gramíneas pequeñas, sedums, tomillos y santolinas. Al florecer en pleno verano cubre un hueco de color que muchos jardines secos tienen justo en esas semanas, y sus flores atraen abejas.

No confundir con la uña de gato

La misma familia incluye a Carpobrotus edulis, la uña de gato o uña de león, la suculenta de hojas triangulares y gruesas y flores amarillas o rosadas que ha invadido buena parte del litoral español. Esa especie figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, regulado por el Real Decreto 630/2013, lo que implica que están prohibidas su posesión, transporte, tráfico y comercio, así como su introducción en el medio natural. Es una planta que no debe plantarse ni propagarse, y que en la costa desplaza a la vegetación dunar autóctona.

El Delosperma cooperi es una planta distinta y no figura en ese catálogo, pero conviene saber diferenciarlas: la uña de gato tiene hojas mucho más gruesas, de sección triangular, y tallos largos y robustos que forman capas de varios centímetros de espesor, mientras que el delosperma es una alfombra fina de hojas cilíndricas delgadas y flores magenta.

En resumen

El Delosperma cooperi resuelve el problema de tapizar una superficie soleada, seca y de suelo pobre, incluso en zonas de invierno frío donde otras suculentas no aguantan. Pide sol directo, sustrato pobre con drenaje excelente y riego escaso, y devuelve una floración magenta muy intensa de mayo a septiembre y follaje todo el año.

Solo hay que vigilar el agua, en particular la del invierno, y darle una grava alrededor del cuello. Se multiplica por esqueje sin esfuerzo, así que a partir de una planta se cubre en un par de temporadas un talud entero.


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