El cosmos es la flor de verano más agradecida que se puede sembrar directamente en la tierra: de un puñado de semillas metidas en abril salen matas ligeras de más de un metro, con hojas finísimas divididas en segmentos casi filiformes y capítulos de ocho pétalos anchos en blanco, rosa, fucsia o carmín, que se suceden sin parar desde el inicio del verano hasta las primeras heladas.
El género Cosmos pertenece a la familia de las asteráceas o compuestas y es americano, con la mayoría de sus especies en México. Lo describió el botánico español Antonio José Cavanilles en 1791. En jardinería se usan sobre todo tres: el Cosmos bipinnatus, que es el cosmos por antonomasia, el Cosmos sulphureus, de flores naranjas y amarillas y porte más bajo, y el Cosmos atrosanguineus, una vivaz de flores color burdeos con aroma a chocolate.
Cómo reconocerlo
El Cosmos bipinnatus forma una mata erguida y aireada, muy ramificada, que en suelo suelto pasa del metro con facilidad y en variedades enanas se queda en torno a medio metro. Los tallos son finos y flexibles, y el conjunto tiene un aspecto ligero que deja ver lo que hay detrás.
La hoja es su rasgo más reconocible: opuesta y dividida dos veces en segmentos estrechísimos, casi como plumas o hilos verdes, muy distinta de la hoja ancha de otras compuestas de jardín.
La flor es un capítulo de cinco a ocho centímetros, con un anillo de flores liguladas de contorno redondeado y el borde ligeramente dentado, alrededor de un disco central amarillo dorado. Hay cultivares de pétalos acopados, otros bicolores, con la base más oscura, y series enanas para maceta. Es planta anual de hoja caduca: completa su ciclo en una temporada y muere con el frío, dejando abundante semilla.
Siembra y plantación
El cosmos se siembra directamente donde va a florecer, que es como mejor se desarrolla, y ahí gana a la planta comprada en cepellón: al no tener que rehacer la raíz, crece más rápido y más recto.
- Cuándo: en primavera, cuando ha pasado el riesgo de heladas y el suelo se ha templado. En el litoral mediterráneo y el sur, a partir de marzo o abril; en el interior y el norte, en abril o mayo. Sembrando escalonadamente cada tres semanas hasta junio se alarga la floración hasta el otoño.
- Cómo: en la tierra ya mullida, cubriendo la semilla con un centímetro escaso de sustrato y manteniendo la humedad hasta la nascencia, que ocurre en una o dos semanas.
- Aclareo: es el paso que casi todo el mundo se salta y el que decide el resultado. Hay que dejar entre treinta y cuarenta centímetros entre plantas. Apretadas se estiran, se tumban y cogen hongos.
Se resiembra solo con facilidad de un año para otro, aunque la descendencia mezcla colores y alturas. Quien quiera mantener un color concreto tendrá que sembrar semilla comprada.
Sol, suelo y riego
Quiere pleno sol y clima cálido: temperaturas medias y altas. En sombra parcial vive, pero se estira y florece menos.
El suelo es donde conviene ir en contra del instinto. Le basta un sustrato medio, incluso pobre, con tal de que drene bien. En tierra muy rica o muy abonada la planta produce una vegetación exuberante, tallos largos y blandos que se doblan al primer aguacero, y muy pocas flores. Si algo hay que evitar en el cultivo del cosmos es el abono nitrogenado.
El riego es moderado. Una vez arraigado tolera bien la sequía moderada del verano español, y agradece riegos espaciados y profundos mejor que riegos diarios y superficiales. En maceta, con más frecuencia, pero sin dejar el sustrato empapado.
Aguanta el suelo calizo sin problemas, la exposición costera y el calor fuerte, lo que lo hace útil en casi toda la Península y en las islas.
Mantenimiento durante la temporada
Dos gestos sostienen la floración de junio a noviembre:
Quitar las flores marchitas. El cosmos florece hasta que consigue producir semilla; en cuanto la produce en cantidad, baja el ritmo. Cortando por encima de un par de hojas cada flor pasada, la planta vuelve a ramificar y a florecer. Es la tarea de diez minutos a la semana que multiplica el resultado.
Despuntar cuando es joven. Pinzar la punta de la planta cuando tiene unos veinte o treinta centímetros la obliga a ramificar desde abajo, da una mata más redonda y con más tallos florales, y reduce la tendencia a tumbarse.
Las variedades altas en sitios ventosos necesitan tutor o un aro de sujeción colocado pronto, cuando la planta aún es baja, para que crezca a través de él. Atarlo cuando ya está caído nunca queda bien.
Plagas y problemas frecuentes
Es planta sana y de pocos enemigos. Los que aparecen son casi siempre estos:
- Pulgón en los brotes tiernos y bajo los botones, sobre todo en primavera y en plantas muy abonadas.
- Oídio, polvillo blanco sobre las hojas, en plantas apretadas y con poca ventilación, o en otoño con noches húmedas.
- Botritis sobre flores pasadas en épocas lluviosas. Se controla retirando lo marchito.
- Caracoles y babosas en las plántulas recién nacidas, que pueden acabar con una siembra entera en dos noches.
- Plantas tumbadas: exceso de abono, marco de plantación demasiado estrecho o falta de despunte, en ese orden de frecuencia.
Usos en el jardín y flor cortada
Encaja en el arriate de temporada, en la pradera florida, en el huerto como planta acompañante y en el borde de un camino. Su follaje transparente permite plantarlo delante de otras cosas sin taparlas, y su altura lo hace útil para llenar huecos rápido en un jardín joven.
Es una excelente flor cortada: dura bien en jarrón si se corta con la flor recién abierta, a primera hora del día, y cuanto más se corta, más produce. También es una de las plantas más visitadas por abejas, sírfidos y mariposas durante todo el verano, y sus semillas atraen pájaros pequeños en otoño si se dejan las últimas flores sin cortar.
Las otras especies
El Cosmos sulphureus es más bajo y compacto, con hojas de segmentos algo más anchos y flores naranjas, amarillas o rojizas. Tolera todavía mejor el calor y el suelo pobre, y suele florecer un poco antes.
El Cosmos atrosanguineus es un caso aparte: no es anual sino vivaz, con raíces tuberosas que rebrotan en primavera, y sus flores, de un burdeos casi negro, desprenden un aroma dulce que recuerda al chocolate. Florece todo el verano hasta el otoño y admite sombra parcial además del pleno sol. En zonas frías conviene protegerle el pie con un buen acolchado o levantar las raíces y guardarlas al abrigo durante el invierno.
En resumen
El cosmos es una anual de siembra directa, sol pleno y suelo pobre pero drenado, que florece del verano a noviembre con riego moderado y muy poco trabajo. Los tres errores que lo estropean son abonarlo, sembrarlo demasiado apretado y no quitar las flores marchitas; corregidos esos tres, es una de las plantas de temporada más productivas del jardín.
Aporta color, flor cortada durante meses y una cantidad notable de polinizadores, y se resiembra sola de un año para otro. Si además se busca algo distinto, el cosmos de flores burdeos con olor a chocolate es una vivaz de la misma familia que merece un sitio propio en el arriate o en un tiesto grande.