Trasplantar un eneldo comprado en bandeja de alveolos acaba en una planta raquítica de veinte centímetros que sube a flor en tres semanas y no llega a dar una hoja aprovechable. No es mala suerte ni mal sustrato. Es que el eneldo tiene raíz pivotante y, cuando esa raíz se rompe o se enrosca en el fondo de un alveolo, la planta interpreta que se le acaba el tiempo y corre a semillar. De ahí arranca todo lo demás que hay que saber sobre su cultivo.

Qué planta es exactamente el eneldo

El eneldo es Anethum graveolens, una umbelífera anual de la familia de las apiáceas, emparentada con el hinojo, el anís, la zanahoria y el perejil. Procede del Mediterráneo oriental y de Asia occidental, y en España se cultiva sin problema en toda la Península siempre que se respeten sus épocas.

Forma un tallo hueco, estriado y de color verde glauco que alcanza entre 60 y 120 centímetros según variedad y fertilidad del suelo. Las hojas son muy divididas, filiformes, de un verde azulado característico. La inflorescencia es una umbela compuesta de flores amarillas pequeñísimas, de 10 a 20 centímetros de diámetro, que aparece a partir de junio y madura en frutos aplanados y ovalados, esas "semillas" de sabor a alcaravea que se usan en salmueras y encurtidos.

Es una planta anual estricta: nace, florece, fructifica y muere en un mismo ciclo. No hay forma de convertirla en perenne, y cualquier consejo que prometa "mantener la mata varios años" está confundiendo el eneldo con el hinojo.

Rama de eneldo con sus hojas filiformes de color verde azulado

No confundirlo con el hinojo (ni con nada peor)

El hinojo, Foeniculum vulgare, se le parece muchísimo en la hoja. Las diferencias fiables son tres: el hinojo es perenne y rebrota de cepa, huele intensamente a anís al frotarlo, y su follaje tiende a un verde más oscuro y brillante. El eneldo huele a eneldo —una nota herbácea, algo cítrica, nada anisada—, es de verde ceniciento y solo tiene un tallo principal ramificado en la parte alta.

Circula la idea de que hinojo y eneldo se cruzan entre sí y que el sabor "se contamina" si se plantan juntos. Son géneros distintos y no hibridan. Lo que sí conviene es no mezclar sus semilleros, porque las plántulas son indistinguibles y luego acabas con un hinojo perenne colonizando el bancal de las anuales.

Hay un aviso más serio. Varias apiáceas silvestres muy tóxicas —la cicuta, Conium maculatum, la más conocida— tienen hoja finamente dividida y umbela, y crecen espontáneas en cunetas y baldíos de media España. Si recolectas eneldo, recoge solo el que hayas sembrado tú. La cicuta se delata por su tallo con manchas purpúreas, su olor desagradable a ratón al estrujarla y sus flores blancas, pero nadie debería jugarse una identificación de campo cuando el sobre de semillas cuesta un euro.

Siembra: directa, y en dos tandas

La siembra se hace a golpe definitivo, en el sitio donde va a vivir la planta. Ni semillero, ni bandeja, ni maceta de transición. Si necesitas cultivarlo en tiesto, siembra directamente en un recipiente de al menos 30 centímetros de profundidad; los tiestos bajos de balconera producen eneldos enanos que florecen antes de tiempo.

La semilla germina con el suelo entre 10 y 20 ºC, y tarda de 10 a 20 días en nacer. Se entierra apenas, medio centímetro, porque necesita algo de luz para germinar bien; enterrarla dos o tres centímetros reduce la nascencia a la mitad. Mantén la superficie húmeda durante ese par de semanas, que es el tramo delicado.

En calendario peninsular funcionan dos ventanas:

Primavera. De febrero a marzo en el litoral mediterráneo y en Andalucía; de marzo a abril en el interior y el norte, cuando ya no se esperan heladas fuertes. Las plántulas aguantan sin daño heladas ligeras de -3 ºC, pero un golpe de -6 ºC se las lleva.

Finales de verano. Sembrar en septiembre da, en el sur y en la costa, una cosecha de hoja excelente durante el otoño, con temperaturas suaves y días que se acortan. Ese es el eneldo de mejor calidad del año, porque la planta no tiene ninguna prisa por florecer.

Lo que no funciona es sembrar en mayo o junio pensando en tener eneldo en agosto. Con calor y días largos, la planta pasa de plántula a umbela en cinco o seis semanas y apenas da hoja. Si quieres suministro continuo de verano, siembra cada tres semanas asumiendo que cada tanda durará poco, y elige variedades de floración tardía como 'Dukat', 'Tetra' o 'Fernleaf'. Para semilla, en cambio, interesan las de umbela grande tipo 'Mammoth' o 'Bouquet'.

Aclara a 20-25 centímetros entre plantas. En bancal, marcos más apretados dan tallos finos que se tumban con el primer viento.

Suelo, riego y abonado

Quiere sol directo, seis horas como mínimo. A media sombra crece, pero se estira, se tumba y pierde aroma.

El suelo ideal es suelto, profundo y con buen drenaje, con pH entre 6 y 7,5. Tolera bien los suelos calizos que abundan en la meseta y el levante. Lo que no tolera es la compactación: la raíz pivotante necesita bajar, y en un suelo apelmazado se bifurca y la planta queda corta. Un laboreo profundo antes de sembrar vale más que cualquier abono.

Riego regular y moderado. El eneldo no es una aromática mediterránea de secano como el romero o el tomillo; el estrés hídrico le dispara la floración. Mantén el suelo fresco, sin encharcar nunca, y acolcha con paja o restos de siega para amortiguar los picos de calor en el bancal. En maceta, riega cuando los dos primeros centímetros de sustrato estén secos.

Con el abonado, contención. Un suelo con materia orgánica bien descompuesta le basta. El exceso de nitrógeno —purines, gallinaza fresca, abonos de crecimiento— produce plantas grandes, blandas, que se acaman al menor viento y cuyo aceite esencial se diluye. Menos nitrógeno da menos volumen de hoja y más aroma por hoja, que es lo que interesa en una aromática.

En zonas ventosas, tutora las matas cuando pasen de los 50 centímetros. El tallo es hueco y se parte por la base con facilidad.

Recolección y conservación

La hoja se corta desde que la planta tiene unos 20 centímetros, siempre antes de que aparezca la umbela. En cuanto la planta entra en floración, el follaje pierde aroma y se vuelve fibroso. Corta ramillas enteras desde la parte alta, nunca más de un tercio de la planta de una vez, y hazlo por la mañana temprano, cuando la concentración de aceite esencial es mayor.

Aquí conviene desmontar una costumbre heredada de otras aromáticas: el eneldo no se seca. Sus compuestos aromáticos principales en hoja, sobre todo el alfa-felandreno, son muy volátiles y desaparecen casi por completo en el secado. El eneldo seco de bote sabe a hierba de estropajo. Lo que sí conserva bien es el congelado: pica la hoja fresca, repártela en cubiteras con un poco de agua o aceite y congela. También se conserva bien en vinagre o en mantequilla compuesta.

La semilla es otra historia y sí se guarda seca. Cuando las umbelas viren a marrón y los frutos empiecen a soltarse, corta la umbela entera con un palmo de tallo y métela boca abajo en una bolsa de papel en sitio ventilado. En una o dos semanas las semillas caen solas al fondo. Guardadas en tarro hermético mantienen aroma dos o tres años, y sirven además para resembrar.

Eneldo fresco preparado para su uso en la cocina

Plagas, enfermedades y aliados

El pulgón es el visitante habitual, sobre todo en las umbelas jóvenes de primavera. Un chorro de agua a presión o jabón potásico bastan; la propia planta atrae rápidamente sírfidos y mariquitas que se encargan del resto.

En cultivos densos o con riego por aspersión aparecen manchas foliares por Alternaria y Cercospora, y en semilleros muy húmedos, damping-off. Se previenen con marcos amplios, riego al pie y evitando mojar el follaje al atardecer.

Si encuentras una oruga verde con anillos negros y puntos anaranjados devorando las hojas, no la mates: es la larva de la mariposa Papilio machaon, la macaón, que usa las apiáceas como planta nutricia. Un par de orugas no arruinan una mata, y a cambio tienes una de las mariposas más vistosas de la fauna ibérica en el huerto.

Como aliada, el eneldo en flor es un imán para sírfidos, crisopas y microhimenópteros parásitos. Dejar dos o tres plantas florecer al borde del bancal de tomates o coles es una de las medidas de control biológico más baratas que existen. Ten en cuenta, eso sí, que resiembra con facilidad: si dejas madurar todas las umbelas, la primavera siguiente tendrás eneldo naciendo por todas partes.

Precauciones

El eneldo es una hortaliza aromática segura en uso culinario. Dos matices prácticos. Como otras apiáceas contiene furanocumarinas, y manipular grandes cantidades de planta fresca con la piel mojada y al sol puede provocar dermatitis por fotosensibilización; con guantes al desbrozar una parcela grande queda resuelto. Y su aceite esencial concentrado, como cualquier aceite esencial, no es intercambiable con la hierba fresca ni se usa por vía interna sin criterio profesional.

En resumen

Anethum graveolens es una anual de raíz pivotante que se siembra directa, nunca se trasplanta y no admite tiestos poco profundos. Pide sol pleno, suelo suelto y profundo, riego regular sin encharcamiento y poco nitrógeno. Sus dos ventanas de siembra en España son el final del invierno y septiembre; sembrarlo en pleno verano solo produce plantas que suben a flor sin dar hoja. Se recolecta la hoja antes de la floración y se conserva congelada, porque el secado le arruina el aroma; la semilla, en cambio, se seca en umbela y aguanta años. Vigila el pulgón, deja pasar a las orugas de macaón y aprovecha sus flores para atraer fauna auxiliar al huerto.


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