La melisa, que en media España se llama toronjil, es una de las aromáticas más fáciles que puedes tener. Es Melissa officinalis, una lamiácea vivaz de hoja arrugada y verde claro que huele intensamente a limón en cuanto la frotas entre los dedos. A diferencia de la albahaca, aguanta el invierno, rebrota sola cada primavera y, con un poco de sombra en verano, produce hoja durante meses sin pedir casi nada.
Su principal virtud como planta de maceta es también su principal defecto en el jardín: se expande. Echa rizomas por debajo, se resiembra sola con una facilidad pasmosa y, si la plantas en un arriate mezclada con otras cosas, en dos temporadas ha ocupado el sitio de sus vecinas. Por eso la recomendación estándar es maceta, o un rincón donde no importe que se haga grande. Aquí va lo que necesita, cuándo se corta para que la hoja tenga el máximo de aroma y cómo se seca sin echarlo a perder.
Qué planta es y con cuáles se confunde
El lío de nombres es considerable, porque hay varias plantas distintas que huelen a limón y a las tres se les llama coloquialmente «hierba limón» en algún sitio.
| Planta | Nombre científico | Cómo es | Comportamiento |
|---|---|---|---|
| Melisa o toronjil | Melissa officinalis | Mata baja, hoja ovalada, arrugada y dentada, tallo cuadrado | Vivaz, rústica, se expande por rizoma |
| Hierba luisa | Aloysia citrodora | Arbusto leñoso, hoja alargada, lisa y áspera | Arbustiva, sensible al frío fuerte |
| Limoncillo o citronela | Gramínea de macolla | Hojas largas y cortantes, en penacho | Tropical, sufre con el invierno peninsular |
Las tres huelen a limón y ninguna sustituye del todo a las otras. La melisa es la más suave y la más herbácea de las tres, con un fondo que recuerda a la menta, algo lógico porque es de la misma familia. Es también la más fácil de tener viva. Tienes su ficha en el sitio en melisa.
El nombre viene del griego, donde melissa significa abeja, y no es casualidad: cuando florece, la mata se llena de abejas y abejorros. Si tienes otras plantas que dependan de la polinización cerca, es una vecina útil.
Dónde se planta
Tolera muchas situaciones, pero rinde mucho mejor en unas que en otras.
- Luz. En el norte peninsular, sol directo sin problema. En el centro y el sur, el sol de julio y agosto le quema los bordes de la hoja y la deja amarillenta y triste. Ahí funciona mucho mejor a semisombra, con las horas centrales protegidas.
- Suelo. Quiere un sustrato que se mantenga fresco. No es una planta de secano: con sequía prolongada la hoja se endurece y pierde aroma. Un sustrato de calidad con algo de materia orgánica y un buen drenaje es suficiente.
- Contención. En maceta se comporta. En el suelo se extiende por rizoma y por semilla, así que o le das un sitio propio o la plantas dentro de un contenedor enterrado. Cortar las flores antes de que semillen reduce mucho la resiembra espontánea.
- Frío. Es rústica. En invierno la parte aérea se seca o se reduce mucho y rebrota de la cepa en primavera. No hay que hacer nada, salvo no regar la maceta como si estuviera creciendo.
Cuidados durante la temporada
El riego es lo único que pide atención. Sustrato fresco, sin encharcar, y con más frecuencia en pleno verano si está en maceta pequeña: una melisa a la que le falta agua deja la hoja lacia enseguida, y aunque se recupera, esa hoja ya no vuelve a estar fina.
De abonado, poco. Un aporte de compost o de materia orgánica al empezar la primavera basta para toda la temporada. Un exceso de nitrógeno da hoja grande, blanda y con menos aroma, que es exactamente lo contrario de lo que buscas.
De plagas casi no da problemas. Lo que sí ocurre con frecuencia es que una mata vieja y apelmazada, con muchos tallos apretados, acumula humedad en el centro y desarrolla manchas foliares. Se evita aclarando la mata y dividiéndola cada dos o tres años.
Cuándo y cómo se corta
La regla es la de casi todas las aromáticas de hoja: antes de la floración. En cuanto la melisa empieza a sacar sus flores pequeñas y blanquecinas, la hoja se vuelve más basta y el aroma cítrico baja de forma clara. El momento de máxima calidad es justo antes de que abran las primeras flores.
No se van arrancando hojas sueltas. Se siega la mata entera con tijera, dejando alrededor de un tercio de la altura, y la planta rebrota con hoja nueva y tierna en unas semanas. En una temporada normal salen dos o tres cortes de este tipo, y el último conviene hacerlo con tiempo suficiente para que la planta rebrote antes del frío.
La hora del día también cuenta: a primera hora de la mañana, ya seco el rocío y antes de que apriete el sol, es cuando la hoja tiene más aroma. Al mediodía, buena parte de los volátiles se ha ido al aire.
Cómo se seca sin estropearla
La melisa es de las hierbas que más pierden al secarse, así que en fresco siempre gana. Dicho eso, si has segado la mata entera y tienes más de lo que vas a gastar, secarla es la forma razonable de no tirarla.
- En manojos colgados. Atas manojos pequeños, no gruesos, y los cuelgas boca abajo en un sitio ventilado, seco y a la sombra. El sol directo destruye el aroma y deja la hoja de color pajizo. Según la humedad ambiente, tarda entre varios días y un par de semanas.
- En bandeja. Hoja suelta extendida en una capa fina sobre una rejilla, en un sitio ventilado y oscuro, dándole la vuelta a diario.
- Con calor suave. Si usas horno o deshidratadora, a la temperatura más baja posible y con la puerta entreabierta en el caso del horno. El calor fuerte evapora justo lo que quieres conservar.
Está seca cuando la hoja cruje y se desmenuza entre los dedos, y el tallo se parte en lugar de doblarse. Si queda algo de humedad, el tarro se enmohece. Se guarda en un recipiente hermético, entera y sin desmenuzar, al abrigo de la luz, y se rompe en el momento de usarla: la hoja partida pierde aroma mucho más deprisa.
Cómo multiplicarla
Es de las plantas más fáciles de multiplicar, y con cualquiera de los tres métodos tienes plantas de sobra para regalar.
- División de mata. El más rápido y seguro. A principios de primavera o en otoño se saca la planta, se separa en porciones con raíz y se replanta cada una. De paso rejuvenece una mata vieja.
- Esquejes. Puntas de tallo no florecido, sin las hojas de abajo, en agua o en sustrato húmedo y a la sombra. Enraízan con facilidad.
- Semilla. Es diminuta. Se siembra en superficie, apenas presionada y sin cubrir de sustrato, manteniendo la humedad constante hasta la nascencia. Tiene más gracia en primavera. Y ojo: una planta madre que florezca y semille te va a dar plántulas por todas las macetas vecinas.
Si vas a empezar desde cero, tienes los pasos en cómo plantar melisa.
La cosecha en la taza
El uso más directo de una cosecha de melisa es una infusión, y con hoja fresca recién cortada no se parece en nada a lo que sale de una bolsita.
- Recoge un puñado generoso de hojas frescas por taza, alrededor de una taza de hoja sin apretar. Con hoja seca, una o dos cucharaditas bastan, porque va más concentrada.
- Frota o estruja ligeramente las hojas entre las manos antes de echarlas. Romper un poco la superficie libera los aceites esenciales, que es de donde viene todo el aroma.
- Ponlas en la tetera, añade agua muy caliente pero no en pleno hervor y tapa. Tapar importa: si dejas la taza abierta, el aroma se escapa con el vapor.
- Deja reposar tres o cuatro minutos y cuela. Con miel o con una rodaja de limón, al gusto.
En cocina, la hoja fresca picada sustituye razonablemente bien a la ralladura de limón en preparaciones frías: macedonias, cremas, aliños. En caliente pierde aroma rápido, así que se añade con el fuego ya apagado. Se usa la hoja y el tallo tierno, lavados justo antes de usarlos; los tallos leñosos de la base se descartan.
En resumen
La melisa es una vivaz rústica que rebrota sola cada primavera y produce hoja durante meses. Quiere sustrato fresco, semisombra en los veranos duros del centro y el sur, y muy poco abonado. Su único problema serio es que se expande por rizoma y por semilla, así que va mejor en maceta o con contención, cortándole las flores antes de que semillen.
Se siega la mata entera dejando un tercio, siempre antes de la floración y a primera hora de la mañana, y rebrota para dos o tres cortes por temporada. En fresco es claramente superior; si vas a secarla, en manojos pequeños, a la sombra y con ventilación, y se guarda entera en tarro hermético hasta el momento de usarla.