Para montar un huerto de interior en un piso pequeño lo primero no es comprar plantas: es mirar las ventanas. La cantidad de luz directa que entra por el cristal decide qué puedes cultivar y qué no, y es la única variable que no se arregla con dinero ni con constancia.

Con una ventana orientada al sur o al sureste que reciba varias horas de sol se pueden llevar aromáticas y hojas de corte sin ningún equipo especial. Con una ventana al norte, la lista se reduce mucho. A partir de ahí, todo lo demás (recipientes, sustrato, riego, qué sembrar primero) es sencillo y barato.

La ventana manda

Tres cosas que conviene comprobar antes de sembrar nada:

  • Orientación. Sur y sureste son las buenas para hortalizas y aromáticas. Este y oeste dan sol la mitad del día y sirven para cultivos de hoja. Norte no da sol directo en ningún momento y solo permite plantas de sombra.
  • Obstáculos. Un edificio enfrente, un toldo o un patio interior recortan horas de sol que la orientación teórica no refleja. Mira la ventana a distintas horas de un día despejado antes de decidir.
  • Distancia al cristal. La luz cae muy rápido conforme te alejas. Una planta a medio metro de la ventana recibe mucha menos luz de la que parece, y a dos metros ya está en penumbra desde el punto de vista de la planta.
Planta de albahaca creciendo en el cuello de una botella junto a la ventana

Ponlo donde vivas, no donde duermas

Hay un error muy común: colocar el huerto en la habitación con la mejor ventana, que muchas veces es el dormitorio. Como en el dormitorio la persiana suele estar bajada buena parte del día y solo se entra a dormir, las plantas reciben menos luz de la esperada y, sobre todo, nadie las mira.

Un huerto de interior se muere de olvido mucho antes que de cualquier plaga. La cocina, el salón o cualquier sitio de paso funcionan mejor aunque la ventana sea algo peor, porque las ves a diario y detectas el problema cuando todavía se puede arreglar.

Qué sembrar el primer año

Empieza por lo que perdona errores y da resultado pronto:

  • Cebollino. Casi indestructible, rebrota tras cada corte y aguanta menos luz que la mayoría.
  • Perejil. Lento en germinar y luego constante durante meses. Necesita maceta con algo de profundidad porque hace raíz pivotante.
  • Albahaca. Rápida y agradecida si tiene sol y calor. Se para por debajo de unos 12 grados, así que en invierno hay que apartarla del cristal frío.
  • Menta o hierbabuena. Muy vigorosas y tolerantes, pero siempre en maceta propia: invaden cualquier recipiente que compartan.
  • Lechugas de corte y rúcula. Poca profundidad, ciclo corto y cosecha repetida cortando las hojas exteriores.

Deja para más adelante el tomate, el pimiento y todo lo que necesita fructificar: en interior piden mucha más luz de la que hay en un alféizar corriente, y el resultado suele ser una planta larga y sin frutos. Si quieres afinar la lista, tienes las mejores plantas aromáticas para cultivar dentro de casa.

Recipientes: lo que ya tienes vale

No hace falta comprar macetas. Botes de cristal, latas grandes de conserva, tarrinas, cajas de madera de fruta forradas, botellas cortadas. Lo importante son tres detalles:

  • Drenaje. Agujeros en el fondo, sin excepción. En plástico y metal se hacen con un clavo caliente o una broca fina.
  • Profundidad. Unos 10 cm bastan para hojas de corte y cebollino; para perejil o albahaca adulta conviene el doble; las raíces y los frutales de maceta necesitan mucho más.
  • Origen del recipiente. Solo envases que hayan contenido alimentos. Nada que haya llevado disolventes, pinturas o productos de limpieza industrial.

El vidrio no se puede perforar en casa, así que las botellas se usan en montajes de riego por mecha: la botella hace de depósito de agua, la planta va en el cuello con una mecha de tela o de fieltro que sube la humedad al sustrato. Es un sistema muy tolerante con los despistes, porque la planta bebe lo que necesita durante días.

Sustrato

No uses tierra del jardín ni de una maceta vieja: se compacta, drena mal en recipientes pequeños y puede traer plagas. Un sustrato universal de calidad, aligerado con un puñado de perlita o de arena gruesa, va bien para casi todo. Las aromáticas mediterráneas (romero, tomillo, orégano) agradecen una proporción mayor de material drenante.

El sustrato se agota. Al terminar un cultivo, mézclalo con compost maduro y airéalo antes de reutilizarlo, o cámbialo si el cultivo anterior tuvo problemas.

Riego: menos de lo que crees

En interior, el exceso de agua mata más plantas que la sequía. El sustrato se seca despacio porque no hay viento ni sol pleno, y una maceta encharcada asfixia la raíz en pocos días.

  • Mete el dedo dos o tres centímetros: si sale seco, riega; si sale húmedo, espera.
  • Riega a fondo, hasta que drene, y luego vacía el plato. Nunca dejes agua estancada debajo.
  • Riega por la mañana y a la base, sin mojar las hojas.
  • Con calefacción el ambiente se reseca mucho y aparecen problemas como la araña roja. Agrupar las macetas ayuda a mantener algo de humedad alrededor.

Si viajas a menudo, mira el cultivo en agua: hay varias aromáticas que se mantienen simplemente con el tallo en un vaso, como cuentan en hierbas aromáticas para cultivar en agua.

Cosechar sin agotar la planta

La forma de cortar determina cuánto dura el huerto. Con aromáticas de mata, toma siempre puntas de tallo cortando por encima de un par de hojas, para que rebrote por dos sitios, en lugar de arrancar hojas sueltas del tronco. Con lechugas y rúcula, corta las hojas exteriores y deja intacto el cogollo central.

Regla general: nunca más de un tercio de la planta de una vez, y esperar a que rebrote antes del siguiente corte. Ahí está la diferencia entre un huerto que dura una temporada y uno que dura tres. Tienes más sobre manejo en maceta en consejos para cultivar hierbas aromáticas en maceta.

Los tres errores que acaban con un huerto de interior

  • Poca luz. Tallos largos y finos, entrenudos separados, hojas pálidas. No se arregla regando ni abonando: se arregla acercando la planta a la ventana o cambiando de cultivo.
  • Exceso de agua. Hojas amarillas empezando por abajo, sustrato siempre húmedo, mosquitas del sustrato. Deja secar y espacia los riegos.
  • Ponerlo donde no lo ves. Sin una rutina de mirarlo cada día, cualquiera de los dos anteriores se detecta tarde.

En resumen

Un huerto de interior empieza eligiendo la ventana y termina eligiendo el sitio donde de verdad vas a pasar por delante todos los días. Con una orientación decente y cinco o seis macetas de aromáticas y hojas de corte tienes cosecha continua sin más equipo que un pulverizador y una regadera pequeña.

Los recipientes pueden salir de la cocina, el sustrato se recupera y el riego pide contención más que constancia. Y cuando coseches, corta puntas y nunca más de un tercio: la planta seguirá dando durante meses en lugar de agotarse en la primera ensalada.


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