Siembras un puñado de semillas en una maceta pequeña, germinan casi todas y a los pocos días tienes una alfombra de plantitas apretadas. La reacción natural es alegrarse y dejarlas. Es exactamente lo que no hay que hacer: en un espacio pequeño, veinte plántulas juntas no dan veinte plantas, dan veinte plantas raquíticas que se estiran buscando la luz y acaban tumbándose todas a la vez.
El aclareo, entresacar las plántulas sobrantes para dejar solo unas pocas, es el paso que decide si esa siembra se convierte en algo aprovechable. Se hace pronto, cuando aparecen las primeras hojas verdaderas, cortando a ras en lugar de arrancar, y dejando el número de plantas que el volumen de sustrato pueda mantener. Lo que quitas, si la semilla era apta para consumo, se come como microverde.
Por qué se siembra más de lo que se quiere
Sembrar en exceso es deliberado y tiene sentido. Ninguna semilla germina al cien por cien: la viabilidad depende de la especie, de la edad del lote y de las condiciones de conservación, y en un paquete doméstico guardado un par de años es normal perder una parte. Si sembraras exactamente las plantas que quieres, un lote flojo te dejaría con huecos.
Además, la germinación no es uniforme. Unas semillas rompen antes que otras y sembrar varias te permite quedarte con las que han salido fuertes y vigorosas en lugar de con las que te tocaran. El plan siempre fue sembrar de más y elegir después. El error es olvidarse de la segunda parte.
Si tu problema es el contrario y no te germina casi nada, revisa profundidad de siembra, temperatura y humedad constante antes de culpar a la semilla; son las tres causas más frecuentes.
Qué pasa si no aclaras
La competencia entre plántulas es de todo a la vez y no se reparte de forma equitativa.
- Luz. Las que salen medio día antes dan sombra a las vecinas, que se estiran para alcanzarla. Ese estiramiento produce tallos finos y largos que ya no se enderezan.
- Agua y nutrientes. Un volumen de sustrato pequeño se agota antes con más raíces dentro. La maceta pasa a secarse cada pocas horas y las plantas viven en un vaivén constante.
- Aire. Un tapiz denso de plántulas no ventila. La humedad se queda ahí y aparecen los hongos de suelo que provocan el ahogamiento de plántulas, esa podredumbre en la base del tallo que tumba en un día bandejas enteras.
- Raíces enredadas. Cuanto más esperes, más entrelazadas estarán, y aclarar tarde daña a las que quieres conservar.

Cuándo se aclara
El momento es cuando las plántulas tienen el primer par de hojas verdaderas, las que salen después de los cotiledones y ya se parecen a las hojas de la planta adulta. Antes de eso son demasiado frágiles y todavía no sabes cuáles van a tirar. Mucho después, las raíces están enredadas.
Aclara con el sustrato ligeramente húmedo, nunca empapado ni seco del todo, y a última hora del día o en un momento fresco, para que las que quedan no tengan que recuperarse del manoseo bajo el sol de mediodía.
En cultivos de raíz como zanahoria, rábano o remolacha, el aclareo suele hacerse en dos pasadas: una temprana para dar aire y otra más adelante, cuando ya se aprecia el engrosamiento, para dejar la distancia definitiva.
Cómo se hace, y el error clásico
El error clásico es tirar de la plántula sobrante. Al arrancarla te llevas su raíz, que a esas alturas está entrelazada con las de las vecinas, y descalzas justo a las plantas que querías conservar.
Lo correcto es cortar a ras de sustrato con unas tijeras finas y limpias, dejando la raíz dentro. Esa raíz se descompone sola y no molesta. Solo tiene sentido arrancar cuando quieres trasplantar la plántula sobrante a otra maceta, y en ese caso hazlo con el sustrato bien húmedo, levantando con una cucharilla o un palito por debajo del cepellón y sin tocar nunca el tallo, que se aplasta con nada. Coge la plántula por una hoja: una hoja rota se sustituye, un tallo aplastado no.
Elige qué dejar por vigor, no por altura. La plántula más alta suele ser la más estirada, no la más fuerte. Quédate con las de tallo grueso, entrenudos cortos, color verde franco y hojas bien formadas, y descarta las torcidas, las pálidas y las que tengan el cotiledón deformado.
Cuántas dejar
Depende del volumen de sustrato disponible y del tamaño final de la planta. Como orientación para maceta:
| Cultivo | Maceta pequeña (10 a 12 cm) | Maceta mediana (18 a 20 cm) |
|---|---|---|
| Albahaca | 1 a 3 plantas | 3 a 5 plantas |
| Perejil, cilantro | 2 a 3 plantas | 4 a 6 plantas |
| Lechuga de hoja | 1 planta | 2 a 3 plantas |
| Rábano | 3 a 4 plantas | 8 a 10 plantas |
| Tomate, pimiento | No procede | 1 planta, y luego a maceta grande |
En bandeja de semillero la regla es distinta: una plántula por alveolo, sin excepciones, y trasplante en cuanto las raíces asomen por el agujero de abajo. En bancal o jardinera se trabaja por distancia entre plantas, y ahí el criterio está desarrollado en aclareo de plantas.
Aprovecha lo que quitas: microverdes
Las plántulas que retiras no son basura. Cortadas a ras, con sus cotiledones y su primer par de hojas, son microverdes, y en muchas especies tienen un sabor concentrado y agradable. Los de rábano y mostaza pican, los de guisante son dulces, los de albahaca y cilantro huelen intensamente a la planta adulta.
Aquí hay tres condiciones de seguridad alimentaria que conviene respetar:
- Solo semilla apta para consumo. Buena parte de la semilla de horticultura se vende tratada con fungicida o con recubrimientos, y lleva un aviso en el sobre. Esa semilla no se come en ninguna fase, ni como germinado ni como microverde. Usa semilla ecológica sin tratar o semilla vendida expresamente para germinar.
- Solo especies cuya parte aérea sea comestible. Las plántulas de tomate, pimiento, patata y berenjena no se comen: son solanáceas y su parte aérea contiene alcaloides. Tampoco se comen las de plantas ornamentales.
- Corta, lava y consume pronto. Corta por encima del sustrato para no arrastrar tierra, lava con agua fría, escurre bien y gástalos en un par de días. Los microverdes son muy tiernos y se estropean deprisa.

Si la semilla no era apta para comer, los restos van igualmente al compostador o al contenedor de biorresiduos, que es donde corresponde a los restos vegetales domésticos.
Después del aclareo
Riega con suavidad para asentar el sustrato alrededor de las plantas que quedan, sin encharcar. Los días siguientes, vigila la luz: con menos competencia, las supervivientes reparten mejor su energía, pero si la maceta sigue en un sitio oscuro se estirarán igual. El aclareo resuelve la competencia, no la falta de luz.
Si notas que alguna se ha quedado torcida por el arrastre, endereza el sustrato a su alrededor con el dedo. Y a partir de ahí, la rutina normal: riego por comprobación, giro periódico de la maceta y pinzado de la punta cuando tengan varios pares de hojas, para que ramifiquen en lugar de crecer en un solo tallo.
En resumen
Sembrar denso es correcto porque no toda la semilla germina, pero la siembra no está terminada hasta que aclaras. Hazlo cuando aparezca el primer par de hojas verdaderas, con el sustrato ligeramente húmedo, cortando a ras con tijeras limpias en vez de arrancar, y quedándote con las plántulas de tallo grueso y entrenudos cortos, no con las más altas.
El número que dejas depende del volumen de sustrato: una sola lechuga en maceta pequeña, dos o tres albahacas, una plántula por alveolo en semillero. Lo que retiras se aprovecha como microverde siempre que la semilla fuera apta para consumo, sin tratar, y de una especie cuya parte aérea se coma, lo que deja fuera a tomate, pimiento, patata y berenjena. Todo lo demás, al compost.