Si te vas unos días, tus hierbas necesitan resolver dos cosas por su cuenta: agua y luz. Regar a fondo la mañana de la partida y confiar en la suerte funciona para un fin de semana y poco más; a partir de ahí hace falta montar algo que suministre humedad de forma continua, y sobre todo reducir cuánta agua consume la planta mientras no estás.
La buena noticia es que casi todo se resuelve con material que ya tienes en casa: una bandeja, unas piedras, una bolsa de plástico, una botella y un cordón de algodón. Lo importante no es el invento, es probarlo unos días antes de irte. Un sistema de riego que se estrena el día del viaje es un sistema que no sabes si funciona.
Primero, baja el consumo
Antes de montar ningún sistema, reduce lo que la planta va a gastar. Esto es tan importante como el propio riego y no cuesta nada:
- Sácalas del sol directo. Muévelas a un sitio con luz clara pero sin sol de mediodía. El calor del sol directo dispara la evaporación del sustrato y puede secar una maceta pequeña en un día. Que quede claro: luz indirecta sí, cuarto oscuro no.
- Agrúpalas. Juntas crean un microclima más húmedo entre ellas y se secan más despacio que repartidas por la casa.
- Baja la temperatura si puedes. Cuanto más fresca esté la habitación, menos agua pierden. Cierra persianas y evita dejarlas junto a un radiador.
- Poda y quita las flores. Menos masa foliar es menos transpiración. Recorta las hierbas grandes, retira las yemas florales y aprovecha para cosechar en serio: lo que cortes se congela o se seca, y la planta te lo agradece.
- Trasplanta lo que esté muy justo. Si una maceta se te queda pequeña, la semana antes del viaje es buen momento para pasarla a otra con más volumen de sustrato, que retiene más agua.
Para tres o cuatro días: riego a fondo y humedad
Una ausencia corta se cubre con un riego abundante, hasta que salga agua por los agujeros de drenaje, más una medida sencilla de conservación de humedad. Vacía el plato media hora después de regar: dejarlo lleno para que "vayan bebiendo" es la forma más rápida de pudrir las raíces.
Si tienes plato hondo y macetas grandes, puedes dejar un dedo escaso de agua en el plato, pero solo con macetas que no sean sensibles al encharcamiento y nunca varios días de calor.
La bandeja de guijarros
Sirve para varios días y es de lo más sencillo. Pon una capa de guijarros pequeños en una bandeja ancha y poco profunda, una fuente de horno vale, y añade agua hasta cubrirlos parcialmente. Coloca las macetas encima.
Hace dos cosas: el agua que se evapora sube la humedad ambiental alrededor de las plantas, y el contacto de la base de la maceta con la humedad frena el secado. Usa guijarros pequeños, porque entre piedras grandes quedan huecos de aire y el efecto es mucho menor. La base de la maceta debe apoyar en las piedras, no quedar sumergida.
El invernadero de bolsa
Para plantas pequeñas y ausencias de una o dos semanas, una bolsa de plástico transparente crea un ambiente casi cerrado donde el agua que transpira la planta se condensa y vuelve al sustrato. Riega bien, mete la maceta en la bolsa y sujeta el plástico con unas brochetas o palillos clavados en el sustrato para que no toque las hojas. Cierra la bolsa sin apretarla del todo.
Dos avisos. Nunca la dejes al sol directo: dentro se alcanzan temperaturas altísimas y se cocinan las hojas. Y no la uses con hierbas mediterráneas como el romero, el tomillo o la salvia, que odian el aire estancado y húmedo y responden con hongos. Para albahaca, menta o perejil va perfecta.
El riego por mecha, el más fiable
Es el sistema que mejor funciona para ausencias largas y no cuesta nada. Aprovecha la capilaridad: el agua asciende por un cordón poroso desde un depósito hasta el sustrato.
- Llena una jarra o una botella grande con agua y colócala al lado de la maceta, a la misma altura o algo más alta.
- Corta un trozo de cordón de material natural o poroso, algodón grueso o cordel de fibra. El nailon y el plástico no transportan agua.
- Sumerge un extremo bien hondo en el agua, hasta el fondo de la jarra, y entierra el otro unos centímetros en el sustrato de la maceta, cerca del centro. Sujétalo con una piedrecita si hace falta.
- Tapa la boca de la jarra con film o cinta para que el agua no se evapore y el cordón no se salga.
- Móntalo tres o cuatro días antes de irte. El cordón debe quedar visiblemente húmedo en todo su recorrido. Si no gotea nada o si empapa demasiado, tienes tiempo de corregir la altura del depósito o el grosor del cordón.
Con un depósito grande y una maceta mediana, este sistema cubre dos o tres semanas sin problema. Y tiene una ventaja sobre otros métodos: aporta poco a poco, sin encharcar.
Otras opciones y sus pegas
Botella invertida clavada en el sustrato. Es popular pero irregular: según lo compactada que esté la tierra, se vacía en unas horas o no gotea nada. Si la usas, pruébala antes y hazle un agujero muy pequeño en el tapón.
Conos de barro poroso. Funcionan mejor que la botella suelta porque el barro regula el paso del agua, pero se atascan con la cal del agua y hay que limpiarlos.
Toalla húmeda o papel de periódico. Si no tienes bandeja ni piedras, moja una toalla, colócala en la bañera o el fregadero y pon encima las macetas. También puedes cubrir la superficie del sustrato con papel humedecido, que frena la evaporación. Es una solución para pocos días.
Programador de riego. Para una terraza o un balcón con varias macetas, un programador de grifo con goteros es lo más cómodo si te vas mucho tiempo. Requiere toma de agua y, otra vez, probarlo antes.
Un vecino. Sigue siendo el mejor sistema de todos, si le dejas instrucciones concretas: cuántas veces, cuánta agua y, sobre todo, que compruebe el sustrato con el dedo antes de regar. Más sobre el criterio de riego, en riegas o echas agua.
La luz mientras no estás
El impulso de meter las plantas en el cuarto más fresco y oscuro para que "gasten menos" es un error. Sin luz no hay fotosíntesis, y una hierba de sol pasa mal dos semanas a oscuras: amarillea, se estira y llega hecha un desastre.
Lo correcto es luz clara sin sol directo. Si tienes una lámpara de cultivo, déjala con un temporizador en un ciclo normal de unas doce horas diarias. Y recuerda el equilibrio: cuanta más luz y calor reciban, más rápido se secarán, así que el esquema de humedad tiene que ir a juego con la posición que elijas.
Cuánto aguanta cada tipo de hierba
| Hierba | Resistencia a la sequía | Sistema recomendado |
|---|---|---|
| Romero, tomillo, salvia, orégano | Alta | Riego a fondo y sombra; nada de bolsa |
| Cebollino, perejil | Media | Bandeja de guijarros o mecha |
| Albahaca | Baja | Mecha, o bolsa si es pequeña |
| Menta | Muy baja, quiere humedad | Mecha con depósito generoso |
| Semilleros y esquejes | Muy baja | Bolsa o tapa de propagación |
Al volver
No las devuelvas al sol de golpe. Después de dos semanas en luz indirecta, una mañana entera de sol directo puede quemar las hojas. Reintrodúcelas poco a poco, en dos o tres días.
Retira el sistema de riego, comprueba el sustrato antes de regar (puede estar más húmedo de lo que crees) y dedica cinco minutos a revisar el envés de las hojas. El ambiente cerrado de una bolsa favorece los hongos, y una casa cerrada y caliente favorece la araña roja. Poda lo que se haya estirado o esté feo y en un par de semanas la planta habrá recuperado el aspecto.
En resumen
Para que las hierbas sobrevivan a un viaje, primero baja su consumo (fuera del sol directo, agrupadas, podadas y sin flores) y después móntales un suministro continuo de agua. Para pocos días basta un riego a fondo y una bandeja de guijarros; para una o dos semanas, el riego por mecha con un cordón de algodón y un depósito grande es lo más fiable y barato que existe.
La regla que no se puede saltar es probar el montaje varios días antes de salir de casa, con las plantas ya en su sitio definitivo. Y no confundas ahorrar agua con esconderlas: luz clara sin sol directo, nunca un cuarto a oscuras.