Perros, gatos, conejos, cobayas, hámsteres y pájaros muerden hierba. Unos porque la necesitan como base de su alimentación y otros porque la buscan de vez en cuando. Se pueden sembrar en casa unas cuantas especies verdes, baratas y rápidas, para que tengan algo verde a su alcance que no sea el potos del salón. Las más útiles son gramíneas y leguminosas de toda la vida: avena, cebada, trigo, festuca, alfalfa, veza, y en el caso de los conejos, col forrajera.

Esto es un complemento, no una dieta. El perro y el gato son carnívoros y su alimentación la marca el pienso o la ración que les corresponda; la hierba es un extra de fibra que muerden por su cuenta. En cambio para conejos y cobayas el verde y el heno son el grueso de lo que comen, y ahí sí conviene tener producción constante. En ningún caso la hierba sustituye lo que indique el veterinario.

Qué siembras para el perro

El perro que muerde hierba en el paseo no está enfermo por defecto: es un comportamiento normal y bastante común. Muchos vomitan después y otros no. Si quieres que tenga hierba limpia en casa, sin orines de otros perros ni herbicidas, sirven cuatro especies fáciles.

Avena (Avena sativa). Germina en pocos días, aguanta el corte y rebrota. Se siembra densa en una jardinera de 20 centímetros de fondo y se corta cuando la hoja llega a un palmo.

Festuca alta (Festuca arundinacea). Es la gramínea de césped que mejor aguanta el verano en buena parte de España y la que menos sufre el pisoteo. Sirve a la vez de zona de juego y de hierba que morder, y por eso es la que suele recomendarse para el jardín con perro.

Alfalfa (Medicago sativa). Leguminosa perenne, de raíz profunda, muy productiva una vez asentada. Aporta más proteína y más calcio que las gramíneas.

Diente de león (Taraxacum officinale). No hace falta sembrarlo, sale solo. Si lo recoges, que sea lejos de cunetas, de zonas tratadas y del borde de la carretera.

El perejil (Petroselinum crispum) se cita mucho para el aliento del perro. Como hierba de la que picar unas hojas encima de la ración no plantea problema, pero en cantidad no es inocuo, así que cantidades pequeñas y ocasionales.

Hierba para gatos: cuál es cuál

Aquí se mezclan dos cosas distintas con el mismo nombre de tienda. Una es la hierba para gatos, que son brotes tiernos de gramínea: Dactylis glomerata, Avena sativa, Hordeum vulgare o trigo (Triticum aestivum). El gato la mordisquea y con frecuencia la regurgita junto con pelo. Es la que interesa tener sembrada de continuo, porque si no la tiene, el candidato a ser mordido es el ficus o el potos.

La otra es la hierba gatera (Nepeta cataria), una labiada aromática que no se come como forraje: lo que hace es provocar en muchos gatos una reacción de excitación breve al olerla o restregarse contra ella. No responden todos, es cuestión de genética, y a los gatitos muy pequeños no suele afectarles. Es una planta de sol, de mata leñosa, que en el jardín se comporta como una salvia y se corta a ras a final de invierno.

También se vende como planta para gato el Cyperus alternifolius, la planta paraguas, por sus tallos finos que muerden. Es una ciperácea de zona húmeda: quiere el sustrato encharcado, cosa que ninguna de las gramíneas anteriores tolera.

Conejos, cobayas y roedores

Este grupo no come verde de capricho. El conejo y la cobaya necesitan fibra larga permanente, y el heno debe ser la mayor parte de lo que tienen delante todo el día; el verde fresco va encima de eso, no en su lugar. Y la cobaya tiene una particularidad: no fabrica vitamina C, así que la tiene que recibir de la comida.

Cebada (Hordeum vulgare) y veza (Vicia sativa) se siembran juntas en la misma jardinera, como se hace en el campo, porque la veza trepa por la caña de la cebada. Se cortan tiernas.

Col forrajera (Brassica oleracea var. viridis, la que no forma cogollo). Va soltando hojas nuevas desde arriba mientras le vas cortando las de abajo, y una sola planta da de comer durante meses. Necesita sitio: pasa del medio metro de diámetro, así que va a mesa de cultivo, maceta grande o suelo, nunca a un tiesto pequeño.

Para pájaros de jaula, y también para hámsteres y jerbos, lo que interesa es dejar espigar en vez de cortar en verde. Una mata de mijo (Panicum miliaceum) o de alpiste (Phalaris canariensis) sembrada en primavera da panojas que se cuelgan enteras y con las que el pájaro se entretiene, que es media gracia del asunto.

Cualquier verde nuevo se introduce poco a poco. Un cambio brusco de dieta en un conejo o una cobaya no es un asunto menor y hay que consultarlo con el veterinario si el animal deja de comer.

Cómo se cultivan

Las gramíneas para consumo en verde se siembran a voleo y muy densas, casi sin tapar, sobre sustrato universal en un recipiente de al menos 15 o 20 centímetros de fondo. Se mantiene húmedo hasta que nacen, cosa de tres a siete días con temperatura suave, y a partir de ahí se deja secar un poco entre riegos. Al sol o a media sombra. Se corta cuando la hoja tiene un palmo y rebrota dos o tres veces; después conviene resembrar, porque la mata se agota y encaña.

Lo práctico es tener dos o tres jardineras desfasadas dos semanas, de forma que siempre haya una lista. Cuando la maceta está a la altura del animal, mejor cubrir el sustrato con una capa de grava o de arcilla expandida: evita que el gato lo use de arenero y que el perro lo escarbe.

Estas plantas se las va a comer un animal, así que aquí no entra ningún tratamiento fitosanitario, ni sistémico ni de contacto. Abono orgánico líquido, muy diluido, y poco más. Si aparece plaga, se tira la jardinera y se resiembra, que cuesta cuatro días.

Lo que no puede estar a su alcance

Sembrar hierba resuelve media cuestión. La otra media es mirar qué más hay en la casa y en la terraza al alcance del animal.

Para el gato, el caso más grave son los lirios: el género Lilium y también Hemerocallis. Toda la planta es peligrosa, incluido el polen y el agua del jarrón, y pueden causar un fallo renal agudo con cantidades muy pequeñas. Un ramo con lirios no entra en una casa con gato.

Para perro y gato por igual: la adelfa (Nerium oleander), el tejo (Taxus baccata), la cica (Cycas revoluta, cuyas semillas son la parte más peligrosa y afectan al hígado), el ricino (Ricinus communis, por la semilla), la digital (Digitalis purpurea) y el muguete (Convallaria majalis). Entre las de interior, potos (Epipremnum aureum), difenbaquia (Dieffenbachia), filodendro, costilla de Adán y anturio irritan la boca al masticarlas por los cristales de oxalato que contienen sus tejidos. Los bulbos de narciso y de tulipán son la parte tóxica de esas plantas, y suelen estar en un cajón al alcance de todos justo en la época de plantación.

Y ojo con el propio huerto: todo el género Allium (cebolla, ajo, puerro, cebollino) es tóxico para perro y gato, crudo o cocinado, y la uva y la pasa lo son para el perro. Si tienes parra y perro, recoge lo que caiga.

Si sospechas que ha comido algo de esto, la única indicación es el veterinario, cuanto antes y llevando un trozo de la planta para identificarla. Nada de provocar el vómito ni de remedios caseros.

En resumen

Con una jardinera de avena o de cebada, otra de festuca y una mata de hierba gatera cubres lo que buscan la mayoría de los animales de casa, y de paso dejan de fijarse en las plantas de interior. Para conejos y cobayas la cosa es más seria y necesita producción continua de verde y heno, con la col forrajera como planta de fondo; para pájaros, mijo y alpiste espigados.

Todo esto es un complemento de la dieta, no un sustituto ni un remedio. Y sembrar hierba solo sirve de verdad si a la vez se retiran de su alcance las plantas peligrosas, empezando por los lirios si hay gato en casa.


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