Lo que necesita un perro no lo decide su raza, lo deciden su tamaño adulto, su etapa de vida, su nivel de actividad y su estado de salud. Un cachorro que va a pesar cuarenta kilos no come como uno que se quedará en cinco, y un perro de doce años no come como uno de dos. Esas son las variables que importan cuando eliges alimento.
La otra mitad del asunto es vegetal, y va en dos direcciones. Por un lado, buena parte de lo que hay en el saco de pienso viene de plantas: cereales, tubérculos, legumbres, pulpa de remolacha, aceites vegetales. Por otro, algunas de las intoxicaciones alimentarias más frecuentes en perros son de origen vegetal, y las tienes en la cocina y en el jardín: uva, cebolla, aguacate, cacao. Ese apartado está más abajo con nombres científicos y con lo que hay que hacer.
Qué come un perro, en realidad
El perro es un carnívoro con una digestión muy adaptada a la dieta mixta. A lo largo de su domesticación desarrolló más copias del gen que produce amilasa pancreática que el lobo, lo que significa que digiere el almidón bastante mejor. De ahí que los cereales y los tubérculos aparezcan en casi todos los alimentos comerciales y no sean, por sí mismos, un problema.
Lo que necesita cubrir es esto:
- Proteína, para aportar los aminoácidos esenciales que no puede fabricar. Puede venir de origen animal y también vegetal; lo que cuenta no es solo la cantidad sino el perfil de aminoácidos y la digestibilidad.
- Grasas, que son la fuente principal de energía y aportan los ácidos grasos esenciales que mantienen piel y pelo. También hacen palatable la comida y transportan las vitaminas liposolubles.
- Hidratos de carbono y fibra. La fibra no alimenta pero regula el tránsito, y la pulpa de remolacha, la cáscara de psyllium o la pulpa de tomate cumplen esa función en muchos piensos.
- Minerales, con el calcio y el fósforo en una relación equilibrada, y vitaminas.
Los alimentos comerciales que declaran ser "completos" están formulados para cubrir todo eso, lo que implica que no hace falta añadir suplementos por cuenta propia. Añadir calcio a un pienso completo, por ejemplo, desequilibra la relación con el fósforo en lugar de mejorarla.
La etapa de vida manda
Cachorro. Necesita más energía, más proteína y un aporte mineral ajustado, porque está construyendo hueso. Aquí sí hay una diferencia real por tamaño: en los cachorros de razas grandes y gigantes, un exceso de energía y de calcio durante el crecimiento se asocia a problemas del desarrollo esquelético. Por eso existen fórmulas específicas de crecimiento para razas grandes, y por eso no se les debe dejar comer sin medida "porque están creciendo".
Adulto. Se trata de mantener el peso. La ración de mantenimiento depende mucho de la actividad real: un perro que sale tres veces al día a la calle y un perro de trabajo o de deporte no gastan lo mismo ni de lejos. Y hay un factor que rara vez se tiene en cuenta: la esterilización reduce las necesidades energéticas, así que después de la operación toca revisar la cantidad.
Senior. Con la edad bajan la actividad y la masa muscular. Se suele reducir la energía, pero no la proteína, que sigue haciendo falta para conservar músculo salvo indicación veterinaria contraria. Es también la etapa en que aparecen problemas dentales, renales o articulares que cambian por completo la dieta adecuada.
La referencia práctica para saber si vas bien no es la báscula sino la condición corporal: deberías palpar las costillas sin apretar, verle cintura desde arriba y una línea abdominal ascendente de perfil. La tabla del saco es un punto de partida orientativo, no una verdad revelada, y se ajusta según lo que veas.
Seco, húmedo o semihúmedo
El pienso seco ronda un 8 a 10 por ciento de humedad, la comida húmeda de lata o tarrina supera el 70 y la semihúmeda queda en medio. Ese dato explica casi todo lo demás.
Al comparar dos etiquetas hay una trampa que engaña a mucha gente: los porcentajes del análisis garantizado están sobre el producto tal cual, con su agua incluida. Una lata con un 9 por ciento de proteína no lleva menos proteína que un pienso con el 25; lleva mucha más agua. Para comparar de verdad hay que llevar ambos a materia seca, dividiendo el porcentaje entre el contenido en materia seca del producto. Y aún así, dos alimentos con el mismo número pueden tener digestibilidad muy distinta.
Diferencias prácticas. El seco es más barato por ración, se conserva bien una vez abierto en sitio fresco y seco, y permite el uso en juguetes dispensadores. El húmedo resulta más apetecible, aporta agua (útil en perros que beben poco) y sacia con menos calorías, pero es más caro, hay que refrigerarlo una vez abierto y ensucia más los dientes. Ninguno de los dos es superior por definición: los dos formatos pueden ser completos y equilibrados, y mezclarlos es perfectamente válido.
Sobre las dietas caseras y las crudas, dos avisos honestos. Una dieta casera puede funcionar, pero desequilibrarla es facilísimo y hace falta que la formule un veterinario con formación en nutrición. Y la carne cruda conlleva un riesgo microbiológico real, para el perro y para las personas de la casa, especialmente si hay niños pequeños o alguien inmunodeprimido.
Plantas y alimentos vegetales tóxicos para el perro
Esta es la lista que hay que tener clara, porque casi todo está al alcance de la mano en una cocina o en un jardín español:
- Uva y pasa (Vitis vinifera). Pueden provocar daño renal agudo en perros. Ni el mecanismo ni la cantidad crítica están bien establecidos, y hay animales que reaccionan a cantidades muy pequeñas, así que la norma es no darlas nunca. Cuidado con la parra sobre el porche en septiembre y con los dulces navideños con pasas.
- Cebolla, ajo, puerro y cebollino (género Allium). Dañan los glóbulos rojos y causan anemia hemolítica. Afecta también en seco, en polvo, cocinados y en forma de sofrito, que es la vía más común porque nadie piensa en el guiso de la comida.
- Aguacate (Persea americana). El hueso es además un cuerpo extraño que obstruye.
- Nuez de macadamia (Macadamia integrifolia), que provoca un cuadro de debilidad y temblores muy característico.
- Cacao y chocolate (Theobroma cacao). La teobromina es el problema, y su concentración es mucho mayor en el chocolate negro y en el cacao puro en polvo que en el chocolate con leche.
- Huesos de frutas de hueso (Prunus: melocotón, ciruela, cereza, albaricoque), que contienen glucósidos cianogénicos además de ser un riesgo de obstrucción.
- Frutos secos enmohecidos y restos de compost. El moho puede producir micotoxinas que causan cuadros neurológicos. El montón de compost del jardín debe estar cerrado o vallado.
En el jardín, aparte de la comida, las plantas que más problemas dan con perros son la cica (Cycas revoluta), muy tóxica y frecuente en patios del levante y el sur, la adelfa (Nerium oleander), el tejo (Taxus baccata), el ricino (Ricinus communis) y los bulbos de narciso y tulipán, que un perro que cava desentierra sin esfuerzo.
Y hay tres productos de jardinería que entran por la boca porque huelen a comida: el acolchado de cáscara de cacao, que contiene teobromina como el chocolate, los cebos antibabosas con metaldehído y los abonos con harina de sangre o de hueso, que conviene enterrar y no dejar en superficie.
Ante una ingestión, la indicación es acudir al veterinario cuanto antes con el envase o un trozo de la planta. No se provoca el vómito por cuenta propia ni se dan remedios caseros. Puedes ampliar en perro y jardín y en la ficha de la adelfa.
Qué vegetales sí puede comer
Como complemento, no como base, y siempre dentro de la ración total para no engordarlo. Funcionan bien la zanahoria (Daucus carota), cruda entera como entretenimiento o cocida; la calabaza (Cucurbita spp.) cocida, que aporta fibra; el calabacín; la judía verde; y fruta como la manzana sin pepitas, el plátano o la sandía sin semillas. En perros con sobrepeso, sustituir parte de los premios comerciales por trozos de zanahoria o judía verde es un truco veterinario clásico y funciona.
Muchos perros comen hierba en el jardín. Es un comportamiento normal y no significa necesariamente que estén enfermos. Lo importante es que la hierba que tengan a su alcance no haya recibido herbicidas ni insecticidas, y que no sea gramínea con espiguilla en verano: las espigas secas de cebadilla y similares se clavan entre los dedos, en la nariz y en los oídos, y esa sí es una visita al veterinario segura cada verano.
En resumen
Elige el alimento por tamaño adulto, etapa de vida y actividad, no por la raza; vigila la condición corporal con las manos en vez de fiarte de la tabla del saco; y revisa la ración después de una esterilización o cuando el perro entre en la vejez. Seco, húmedo o mezcla, los tres son válidos si el producto es completo, y para comparar etiquetas hay que corregir por el agua.
En lo que toca a las plantas, la lista de exclusión es corta y hay que sabérsela: uva y pasa, cebolla y todo el género Allium, aguacate, macadamia, cacao y huesos de Prunus. En el jardín, cica, adelfa, tejo, ricino y bulbos de narciso y tulipán, más el acolchado de cacao, los cebos con metaldehído y los abonos con harina de sangre. A favor juegan la zanahoria, la calabaza y la judía verde como premios de bajo aporte calórico.