El canario doméstico (Serinus canaria) es un ave pequeña, resistente y fácil de atender que lleva siglos criándose en cautividad. Canta el macho, no la hembra, y ni todos los canarios son amarillos ni todos cantan igual: hay razas seleccionadas por el canto, otras por el color y otras por la forma del cuerpo. Necesita una jaula amplia donde pueda volar de verdad, luz natural sin sol directo, agua limpia a diario y una dieta que vaya más allá del alpiste.
Y ahí está el punto que casi nadie desarrolla: la dieta de un canario es dieta vegetal casi entera. Semillas, hoja verde y espigas. Media docena de plantas que crecen en cualquier huerto o borde de camino español son el mejor complemento que se le puede dar, y unas cuantas plantas de casa son un peligro serio. Se explica más abajo con nombres.
De dónde viene y qué razas hay
El canario silvestre vive en Canarias, Madeira y Azores, y es un pájaro pardo verdoso mucho más discreto que el doméstico. Todo lo demás, los amarillos intensos, los blancos, los canela, los rojos, es fruto de siglos de selección.
Las razas se agrupan en tres bloques. Las de canto se seleccionan por el repertorio y la forma de emitirlo: el Timbrado Español, raza nacional y la más extendida aquí, el Roller alemán, de canto cerrado y grave, y el Malinois belga, de notas de agua. Las de color se seleccionan por el pigmento, con la gran división entre lipocrómicos (color liso) y melánicos (con dibujo oscuro). Las de postura se seleccionan por la silueta o el plumaje: Gloster con su flequillo, Yorkshire estirado, Rizado del Norte, Giboso Español.
Si lo que buscas es un ave que cante mucho, un macho de raza de canto es la elección lógica. Si te importa más la compañía y el movimiento, cualquiera vale, y una pareja o un grupo pequeño en jaula grande es más interesante de ver que un ejemplar solo.
La jaula y dónde ponerla
El criterio que manda es el largo, no el alto. Un canario vuela en horizontal, de percha a percha, y una jaula estrecha y alta no le sirve de nada. Mejor rectangular que redonda, entre otras cosas porque contra una pared le da sensación de refugio.
Dentro conviene poner perchas de distinto grosor y de material natural. Las perchas de plástico de sección uniforme obligan al pie a cerrarse siempre con la misma apertura y favorecen las lesiones en la planta. Ramas de sauce (Salix spp.), avellano (Corylus avellana) o frutal, siempre de una planta identificada con seguridad y que no haya recibido tratamiento fitosanitario, lavadas y secas, resuelven el problema y de paso le dan algo que roer.
La ubicación: luz natural sí, sol directo del verano no, corrientes de aire tampoco. El exceso de calor es una causa frecuente de problemas y el canario lo señala abriendo el pico y separando las alas del cuerpo. Nada de cocina, por los vapores de las sartenes antiadherentes sobrecalentadas y por el humo, ambos peligrosos para el aparato respiratorio de las aves. Y si hay gato en casa, la jaula va donde el gato no llegue ni pueda pasar horas acechándola, porque el estrés continuo pasa factura aunque no haya contacto.
Bandeja extraíble para limpiar el fondo, bañera con agua limpia (les encanta bañarse y mantiene el plumaje en condiciones) y agua de bebida renovada a diario. Por la noche, cubrir parcialmente la jaula ayuda a que descanse y, en verano, protege de los mosquitos.
Alpiste, sí, pero no solo alpiste
La base es una mezcla de semillas, y el alpiste (Phalaris canariensis) es la principal, con permiso del nombre. Las mezclas comerciales suelen combinarlo con:
- Mijo (Panicum miliaceum) y panizo (Setaria italica), este último vendido también en espiga entera, que es un juguete además de comida.
- Negrillo o nyger (Guizotia abyssinica), semilla pequeña y oleaginosa.
- Nabina (Brassica rapa) y lino (Linum usitatissimum).
- Avena pelada (Avena sativa), energética, mejor en invierno o en época de cría que en verano.
El problema de las mezclas es que el canario elige. Si le dejas, se come solo lo graso y deja el resto, y acaba obeso y con carencias. Conviene retirar el hollejo con frecuencia para ver lo que queda de verdad, y no rellenar el comedero por encima sin vaciarlo.
Sobre esa base va el complemento fresco, que es donde entra el jardín.
Plantas del huerto y del campo que le convienen
Estas se pueden dar frescas, lavadas y sin restos de fitosanitarios, y son la mejor manera de romper la monotonía de la semilla seca:
- Pamplina o álsine (Stellaria media). La mala hierba de invierno de cualquier bancal, tierna y muy aceptada.
- Diente de león (Taraxacum officinale). Hoja y, sobre todo, capullos florales.
- Cerraja (Sonchus oleraceus) y llantén (Plantago lanceolata, P. major). Las espigas de llantén con la semilla en leche son un clásico de la cría, y se pueden congelar para tener en invierno.
- Hoja verde de huerto: acelga, escarola, endivia, canónigos, berros. La lechuga (Lactuca sativa) gusta mucho pero aporta poco, mejor como capricho que como base.
- Zanahoria (Daucus carota) rallada, brócoli, pimiento rojo y calabaza, todos ricos en carotenos.
- Manzana y fruta de temporada en trocitos pequeños, retirando el corazón con las pepitas.
Recogerlas del campo tiene una condición no negociable: identificar bien la planta y no cortar en cunetas de carretera, bordes de cultivo tratados ni parques donde se aplican herbicidas.
Y una advertencia que se repite poco: la hierba cana (Senecio vulgaris) se ha dado tradicionalmente a los canarios y no debería darse. El género Senecio contiene alcaloides pirrolizidínicos, hepatotóxicos y de efecto acumulativo. Hay alternativas de sobra en la lista de arriba.
Completan la dieta el hueso de sepia o un bloque mineral, que aporta calcio y le sirve para desgastar el pico, y la pasta de cría en la época de reproducción.
Plantas peligrosas para un canario
Un canario suelto por el salón picotea lo que encuentra, y varias plantas de interior muy comunes son un problema. Fuera de su alcance, o directamente fuera de la habitación:
- Aguacate (Persea americana). Contiene persina y las aves son particularmente sensibles. Ni fruta ni hoja.
- Adelfa (Nerium oleander). Toda la planta, hojas secas incluidas.
- Tejo (Taxus baccata). Hoja, corteza y semilla. Jamás como percha.
- Cica (Cycas revoluta), muy tóxica, y ricino (Ricinus communis), cuya semilla contiene ricina.
- Aráceas: potos (Epipremnum aureum), dieffenbachia, filodendro, monstera y anturio. Los cristales de oxalato cálcico irritan la boca y el ave deja de comer.
- Bulbos de narciso, tulipán, jacinto y amarilis, con los alcaloides concentrados en el bulbo.
- Azalea y rododendro (Rhododendron spp.), digital (Digitalis purpurea) y muérdago (Viscum album).
Si sospechas que ha picoteado alguna, la indicación es acudir al veterinario llevando un trozo de la planta. Un ave de este tamaño se descompensa muy rápido y no hay remedio casero que sirva. Puedes ampliar en nuestras fichas de la adelfa y la dieffenbachia.
El año del canario
El canario funciona con el fotoperiodo, es decir, con las horas de luz. Al alargarse los días a partir de febrero entra en celo y el canto se dispara; es la temporada de cría, que se extiende por la primavera. Pasado el verano llega la muda, cuando renueva el plumaje: durante unas semanas deja de cantar, está apagado y necesita tranquilidad y una alimentación más rica. No es que esté enfermo, es que está gastando energía en fabricar plumas. En invierno baja el ritmo y basta con protegerlo del frío y de las corrientes.
Cualquier señal fuera de ese calendario merece atención: plumaje ahuecado de forma constante, respiración con la cola bombeando, restos alrededor de la cloaca o falta de apetito. Las aves disimulan la enfermedad hasta que ya no pueden, así que cuando se nota el problema suele llevar tiempo.
En resumen
El canario es un ave asequible de cuidar pero no de cuidados nulos: jaula larga antes que alta, perchas de rama natural, luz sin sol directo, agua limpia a diario y baño disponible. El canto es cosa del macho y sigue el calendario de la luz, con su parón de la muda a final de verano.
En lo que toca a plantas, la conexión es directa por los dos lados. A favor, pamplina, diente de león, cerraja, espigas de llantén, hoja de huerto y zanahoria, siempre bien identificadas y sin fitosanitarios, y evitando la hierba cana pese a la costumbre. En contra, aguacate, adelfa, tejo, cica, ricino, bulbos de narciso y tulipán y las aráceas de interior tipo potos o dieffenbachia. Ante una ingestión sospechosa, veterinario y un trozo de la planta.