Una cacatúa es un ave muy inteligente, muy sociable y muy longeva, y esas tres cosas juntas explican casi todo lo demás. Necesita compañía, actividad y una casa preparada. Si vive sola y aburrida, aparecen los gritos, el picaje (arrancarse las plumas) y los destrozos, que no son manías del bicho sino la respuesta lógica de un animal que se pasa el día sin nada que hacer.
La otra cosa que hay que saber antes de nada es que la casa donde vive una cacatúa se convierte en un sitio con riesgos vegetales. El pico de una cacatúa está hecho para romper semillas duras y explora todo mordiendo, así que cualquier planta al alcance acaba probada. Varias de las plantas de interior más comunes en España son tóxicas para las aves, y unas cuantas de jardín lo son gravemente. Ese es el apartado que más falta hace y va más abajo.
Qué es una cacatúa y cuánto compromiso supone
Las cacatúas forman la familia Cacatuidae, dentro del orden de los loros. Se distinguen de los demás psitácidos por la cresta eréctil, que levantan y bajan según el estado de excitación, y por el plumaje sin los verdes y azules estructurales del resto de loros: predominan blancos, negros, rosados y grises, con toques amarillos o rojos.
La más conocida es la cacatúa galerita o de moño amarillo (Cacatua galerita), un ave grande y ruidosa. También se ven la cacatúa de Goffin (Cacatua goffiniana), pequeña y especialmente hábil resolviendo problemas, y la ninfa o carolina (Nymphicus hollandicus), que pertenece a la misma familia aunque casi nadie la llame cacatúa. La ninfa es mucho más pequeña, bastante más silenciosa y con diferencia la más razonable para una casa normal.
La longevidad es el dato que más se subestima. Las cacatúas grandes viven décadas, no años, y es habitual que sobrevivan a un cambio de trabajo, una mudanza, una separación o incluso a su cuidador. Antes de asumir una hay que responder a una pregunta incómoda: quién se hará cargo dentro de veinte o treinta años.
La parte legal en España
Todas las cacatúas están incluidas en los anexos del CITES y, por tanto, en el Reglamento (CE) 338/97 que lo aplica en la Unión Europea. En la práctica esto significa que un ejemplar legal viene con documentación que acredita su origen, y que sin ella no se puede tener, ceder ni trasladar. Pedir esos papeles no es una formalidad, es lo que separa un ave criada en cautividad de una capturada en su país de origen.
Además, la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales prevé un listado positivo de especies que pueden tenerse como animales de compañía, pendiente de desarrollo reglamentario en el momento de escribir esto. Antes de asumir un ave conviene comprobar cómo ha quedado ese listado.
Si lo que buscas es convivir con una cacatúa, el camino sensato es una asociación de acogida de psitácidos. Están llenas de aves adultas devueltas justamente porque nadie calculó bien el compromiso, y suelen acompañar la adopción con asesoramiento.
Plantas tóxicas para una cacatúa
Un loro no roe la planta y se aparta: la desmenuza, se traga trozos y se limpia el pico en las plumas. Por eso el criterio con las aves es más estricto que con un perro. Estas son las que hay que sacar de la habitación, sin discusión:
- Aguacate (Persea americana). Contiene persina, y las aves son especialmente sensibles. Afecta a la fruta, la piel, el hueso y las hojas. Es la intoxicación vegetal clásica en loros y el motivo por el que el aguacate no se comparte nunca.
- Adelfa (Nerium oleander). Toda la planta es tóxica, incluidas las hojas secas y el agua del jarrón. En España es un arbusto ornamental omnipresente en medianas y jardines.
- Tejo (Taxus baccata). Hojas, corteza y semilla. Solo el arilo rojo carnoso está libre de taxinas, y no es motivo para arriesgarse. Nunca se usa madera de tejo para perchas.
- Cica (Cycas revoluta). Muy tóxica, especialmente las semillas. Es una planta de patio y terraza habitual en el levante y el sur.
- Ricino (Ricinus communis). La semilla contiene ricina. Crece asilvestrado en muchos descampados de la mitad sur.
- Aráceas de interior: dieffenbachia, potos (Epipremnum aureum), filodendro, monstera y anturio. Toda la planta lleva cristales de oxalato cálcico que irritan boca, lengua y garganta. No suelen ser mortales, pero un ave con la boca inflamada deja de comer.
- Bulbos de narciso, tulipán, jacinto y amarilis. El bulbo concentra los alcaloides. Ojo con los bulbos forzados en interior en invierno, justo a la altura del ave.
- Azalea y rododendro (Rhododendron spp.), digital (Digitalis purpurea) y muérdago (Viscum album), este último con su temporada de riesgo concentrada en diciembre.
Si sospechas que tu ave ha mordido cualquiera de estas plantas, la indicación es acudir a un veterinario con experiencia en aves exóticas y llevar un trozo de la planta para su identificación. No hay remedio casero que valga y las aves se descompensan muy deprisa.
Tenemos fichas más detalladas de varias de estas plantas en la adelfa, la dieffenbachia y la Cycas revoluta.
Plantas que sí sirven: perchas, ramas y forrajeo
Aquí es donde el jardín juega a favor. Una cacatúa necesita destruir algo todos los días, y es mucho mejor que ese algo sea una rama que la moldura de una puerta.
Las ramas frescas sirven a la vez de percha y de entretenimiento. El diámetro irregular de una rama natural hace trabajar el pie y previene las lesiones en la planta que dan las perchas de plástico de sección uniforme. Funcionan bien el sauce (Salix spp.), el avellano (Corylus avellana), la morera (Morus spp.) y los frutales de pepita como manzano y peral. La condición es absoluta: madera de una planta que hayas identificado con seguridad y que no haya recibido tratamiento fitosanitario. Se lavan y se dejan secar antes de meterlas en la jaula.
Para el forrajeo, es decir, para que el ave se gane la comida buscándola, van muy bien las espigas de mijo (Setaria italica), que se venden enteras y obligan a desgranar. También se pueden esconder trozos de verdura entre papel sin tinta o entre hojas de palma trenzadas.
De verdura fresca, admiten bien hoja verde de temporada, calabaza, zanahoria y pimiento, todo lavado. Las semillas solas no son una dieta: una alimentación basada únicamente en pipas de girasol produce obesidad y carencias, y la ración principal debe ser un pienso extrusionado formulado para psitácidos, con la fruta y la verdura como complemento. El ajuste de cantidades corresponde al veterinario, que valorará la condición corporal del animal.
La casa, no solo la jaula
La jaula es el dormitorio, no la vivienda. Debe permitir abrir las alas y desplazarse en horizontal, con barrotes horizontales para trepar y varias perchas a distinta altura y grosor. Fuera de ella hace falta un lugar de estancia, un soporte o parque donde el ave pase buena parte del día en compañía de la familia.
Los enemigos invisibles importan tanto como las plantas. El humo de tabaco, los ambientadores en aerosol, las velas perfumadas y sobre todo los vapores de las sartenes antiadherentes sobrecalentadas son peligrosos para el aparato respiratorio de un ave. La cocina no es sitio para una jaula.
Sobre el comportamiento, dos ideas que ahorran disgustos. La primera: los gritos son parte del repertorio normal de la especie al amanecer y al atardecer, y no se corrigen, se gestionan reduciendo el aburrimiento. La segunda: nada de castigos. Encerrar al ave o gritarle solo enseña que la mano del cuidador es impredecible. El planteamiento que funciona es el mismo del refuerzo positivo que se usa con perros, premiando lo que quieres que se repita e ignorando lo que no.
Los baños, en cambio, son puro beneficio. La mayoría disfruta con un pulverizador de agua tibia o una lluvia fina, que además mantiene la piel y el plumaje en condiciones y reduce el polvillo que sueltan las cacatúas blancas.
En resumen
Una cacatúa no es un pájaro decorativo, es un animal muy inteligente con una vida larguísima que exige compañía diaria, actividad y una casa adaptada. Antes de asumir una conviene comprobar la documentación CITES, mirar el estado del listado positivo previsto en la Ley 7/2023 y considerar la adopción a través de una asociación de acogida, donde sobran ejemplares adultos por el motivo contrario al que te llevó a interesarte.
En lo que toca a las plantas, la regla es simple: fuera de su alcance el aguacate, la adelfa, el tejo, la cica, el ricino, los bulbos de narciso y tulipán y las aráceas de interior tipo potos y dieffenbachia. Y a favor, ramas frescas de sauce, avellano, morera o frutal sin tratar, que son la mejor percha y el mejor juguete a la vez. Ante cualquier sospecha de ingestión, veterinario especializado en aves con un trozo de la planta en la mano.