La mayoría de los usos del aceite de coco fallan por técnica, no por producto. Se pone demasiada cantidad, se aplica en el momento equivocado del proceso o se intenta retirar con agua sola, que es exactamente lo que no funciona con una grasa sin emulsionantes. Este artículo va sobre el cómo: cantidades, orden de pasos, temperaturas y la parte que nadie explica, que es cómo sacarlo de donde no debía haber llegado.

Antes hay que resolver una peculiaridad que condiciona todo lo demás. El aceite de coco funde entre 24 y 26 °C, así que en una casa española es manteca en enero y agua en agosto. Trabajar con él exige adaptarse a eso.

Aceite de coco sólido y fundido en dos recipientes

Cómo manejar una grasa que cambia de estado

Para dosificar en frío. Un tarro sólido se raspa con una cuchara de canto, no de punta, y sale en lascas. Si está muy duro, se sujeta el tarro cerrado entre las manos un minuto: el calor corporal ablanda la superficie lo suficiente.

Para fundirlo. Tarro cerrado dentro de un recipiente con agua caliente del grifo, cinco minutos. Nada de microondas: calienta por zonas, salta y puede superar el punto de humo sin que se aprecie. Nada de fuego directo si es para uso cosmético, porque el sobrecalentamiento le quita el aroma que era el motivo de comprarlo virgen.

Para cristalizar bien. Si se ha fundido y se quiere recuperar la textura cremosa, hay que dejarlo enfriar despacio a temperatura ambiente. Metido de golpe en la nevera cristaliza en grano y queda arenoso, con una textura desagradable que ya no se corrige salvo volviendo a fundir.

Para viajar. A efectos de control aeroportuario se considera una pasta, así que en equipaje de mano va sujeto al límite de 100 mililitros por envase dentro de la bolsa de líquidos. Un tarro grande viaja en la maleta facturada, y conviene cerrarlo con cinta: en la bodega hace frío, pero al llegar a destino puede estar líquido.

Técnica en la cocina

Sustituyendo mantequilla en repostería. Uno por uno en peso, más una cucharada de líquido por cada 100 gramos sustituidos, porque la mantequilla lleva entre un 16 % y un 18 % de agua y el coco no lleva nada. Sin esa corrección la masa sale seca y quebradiza.

Sustituyendo aceite líquido. Fundido, y con el resto de ingredientes a temperatura ambiente. Si se vierte sobre huevos o leche de nevera, solidifica al instante y quedan grumos blancos que ya no se integran.

Para cremar con azúcar. Se necesita textura de pomada, alrededor de 20-22 °C. Ni líquido ni duro.

Para cobertura de chocolate. Una parte de aceite por cada cuatro o cinco de chocolate fundido. Endurece al enfriar y se rompe al morder, que es el efecto que se busca. Es su mejor aplicación culinaria.

En sartén. El virgen humea a partir de 175-180 °C, así que sirve para salteados pero no para fritura; para eso hace falta refinado. La tabla completa de temperaturas está en aceite de coco para cocinar, junto con la advertencia cardiovascular que acompaña a todo uso alimentario de este producto.

Técnica en la piel

El momento. Sobre piel todavía húmeda, en los minutos siguientes a la ducha. Un oclusivo retiene el agua que hay; aplicado sobre piel seca sella una piel sin agua y el efecto se queda a medias.

La cantidad. Muchísimo menor de lo que se suele usar. Para las dos piernas basta una porción del tamaño de una avellana, fundida entre las palmas. El exceso no penetra: acaba en la ropa y en las sábanas.

Las zonas. Codos, rodillas, espinillas, talones, manos y cutículas van bien. Pliegues, ingles y axilas no, porque la oclusión en zona húmeda favorece la maceración. Espalda y pecho, con cautela, por su comedogenicidad alta.

El orden en una rutina. Último paso, siempre. Después de la crema, no en su lugar. Los detalles de qué hace y qué no sobre la piel están en aceite de coco para la piel.

Técnica en el cabello

Antes del champú, no después. Su efecto documentado es reducir la pérdida de proteína durante el lavado, así que llegar tarde lo desperdicia.

Sobre pelo seco o apenas humedecido. Una fibra empapada ya está llena de agua y el aceite no tiene por dónde entrar.

Solo medios y puntas. En raíz sobra y engrasa. En cuero cabelludo con descamación o picor, mejor no.

Al retirarlo, champú sobre pelo casi seco. Este es el error técnico más frecuente: el champú aplicado sobre pelo empapado de aceite resbala y no agarra. Se enjabona primero, se emulsiona con poca agua y después se aclara. A veces hacen falta dos pasadas.

Nunca antes de la plancha. El aceite humea entre 175 y 180 °C y una plancha trabaja entre 180 y 230 °C. Se lava antes de aplicar calor. El resto de la técnica está en aceite de coco para el cabello.

Cuándo hay que mezclarlo con algo

Hay tres situaciones en las que el aceite solo no basta y la mezcla tiene una lógica de formulación, no de receta improvisada:

  • Con un humectante (miel, glicerina, aloe) cuando la piel o el pelo están deshidratados. Uno aporta agua y el otro la sella. Por separado, ninguno de los dos hace el trabajo completo.
  • Con avena coloidal cuando hay picor o irritación leve, porque la avena coloidal tiene evidencia como protector cutáneo y el aceite solo no calma.
  • Con un emulsionante si se quiere que se aclare con agua. El aceite de coco puro no emulsiona, y esa es la razón de que deje película.

Las combinaciones que funcionan y la lista de las que no deben acercarse a la cara están en mascarillas con aceite de coco.

Cómo quitarlo de donde no debía quedarse

Es la parte más práctica y la que nunca se cuenta.

De la piel. Un limpiador con tensioactivos, no agua sola. El agua fría lo solidifica y lo reparte; el agua caliente lo funde pero lo deja igualmente encima.

Del pelo. Champú sobre pelo casi seco, como se ha dicho. Si queda sensación cerosa tras dos lavados, un champú clarificante lo resuelve.

De la ropa y las sábanas. Aquí el punto de fusión juega a favor si se aprovecha. El procedimiento que funciona: si la mancha es reciente y aún hay aceite en superficie, se espolvorea talco, bicarbonato o maicena y se deja veinte minutos para que absorba; se sacude. Después se aplica detergente líquido concentrado o jabón lavavajillas directamente sobre la mancha en seco, se frota con el dedo y se deja actuar quince minutos. Y se lava a la temperatura más alta que tolere el tejido, porque en agua fría el aceite ni siquiera funde. Antes de meter la prenda en la secadora hay que comprobar que la mancha ha salido: el calor de la secadora la fija y ya no sale.

Del tarro y los utensilios. Agua muy caliente y jabón. En agua templada se vuelve a solidificar en el fregadero, con lo que el problema pasa de la cuchara a la tubería.

De la tubería, si ya ha pasado. Prevenirlo es mucho más fácil que resolverlo: el aceite sobrante nunca va al desagüe. Se deja solidificar en un bote y va al contenedor de aceite usado.

Un tarro o dos

Un aceite de grado alimentario sirve para todos los usos, dentro y fuera del cuerpo, y cumple estándares de control más exigentes que uno cosmético. Aun así conviene tener dos tarros separados: uno en la cocina y otro en el baño. No por diferencia de producto, sino por higiene, porque el tarro del baño se toca con las manos y el de la cocina con cubiertos.

En ambos casos la regla es la misma: utensilio seco, tapa cerrada, armario oscuro por debajo de 25 °C. El agua dentro del bote es lo único que estropea de verdad este producto, y lo estropea con moho.

Los usos ordenados por respaldo

UsoQué lo sostiene
Tratamiento capilar previo al champúEnsayo publicado sobre pérdida de proteína
Emoliente corporal en piel secaEfecto oclusivo medible
Grasa sólida en repostería y coberturasPunto de fusión de 24-26 °C
DesmaquillanteQuímica elemental de solubilidad
Emoliente en dermatitis atópica leveEnsayos pequeños, no concluyentes
Enjuague bucalEvidencia insuficiente
Crecimiento de pelo o pestañasSin evidencia
Adelgazamiento, protección solar, curaciónRefutado o desaconsejado

Los usos fuera del cuerpo (hogar, objetos, jabón) y los que circulan por internet y no deberían hacerse están recogidos en aceite de coco y sus usos.

En resumen

El aceite de coco se usa bien cuando se respeta su técnica: fundido al baño maría y nunca al microondas, aplicado sobre piel húmeda y en cantidad pequeña, puesto en el pelo antes del champú y sobre fibra seca, y sustituyendo mantequilla uno por uno con una corrección de líquido. Se retira con tensioactivos, nunca con agua sola, y de la ropa sale con absorbente primero, detergente en seco después y lavado a la temperatura máxima que tolere el tejido. Sus aplicaciones con más respaldo son el tratamiento capilar previo al lavado, el uso como emoliente corporal y la repostería; las de menos, todo lo que prometa curar, adelgazar o proteger del sol. Ante un problema de piel, de boca o de salud, la consulta es con el profesional que corresponda.


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